En horas decisivas para la paz mundial
DE RIVADAVIA A
GUZMÁN,
EL QUE ARRIMA UN
HUESO NOS PONE EL COLLAR

Mientras
Ucrania exige el “cese del fuego” y la total retirada de las tropas rusas, y
sus contrincantes reclaman el reconocimiento de su soberanía sobre Crimea, en
el marco de negociaciones que no han conseguido detener la ofensiva del Kremlin
sobre Kiev y Járkov, el gobierno argentino - decididamente alineado con la alianza militar
que nos enfrentó durante el conflicto del Atlántico Sur - inaugura el año
legislativo a la espera de precisiones respecto al acuerdo con los acreedores
internacionales, y con un fuerte despliegue del oficialismo ante el Congreso de
la Nación. Aunque existe el “fuego amigo” - del que acaso la máxima expresión
sea la convocatoria de Hebe de Bonafini
a un Paro Nacional para repudiar dicho
entendimiento -, todo indica que el Frente de Todxs colocará en segundo plano
sus numerosas diferencias para apuntalar la agenda 2022 que proponga el
Presidente, en tanto el Ministro de Economía vela por ajustar una propuesta al
FMI que contemple las consecuencias del enfrentamiento en Europa del Este,
previendo que esta sea aprobada antes del 22 del corriente.
En el enfrentamiento
ruso - ucraniano
se juega el
equilibrio mundial Este - Oeste
y la vigencia del multilateralismo
Repasando sus
antecedentes, debemos recordar que el diferendo entre Kiev y Moscú ha venido
escalando, por un lado, a partir del envío inicial de aproximadamente 100.000 efectivos rusos a la frontera
con Ucrania y, por el otro, a la creciente gravitación de la OTAN en Europa del Este con el ingreso de países
de la ex URSS y con la solicitud de Ucrania, cuyo gobierno en los
últimos años manifestó la intención de entrar. En 2008 la OTAN invitó a Ucrania y a Georgia, dos países ex soviéticos, a
ingresar a dicha alianza militar. A finales de 2013, cuando el
presidente Víktor Yanukovich, aliado
de Putin, decidió no rubricar el
ingreso de Ucrania a la OTAN, así como un Acuerdo de Asociación de Libre
Comercio con la Unión Europea (UE), comenzaron las movilizaciones de una oposición
minoritaria que condujeron a la salida de Yanukovich en febrero de 2014, lo que
en Occidente se dio a conocer como Revolución Naranja y en Rusia como golpe de
Estado. En marzo de ese mismo año Rusia anexionó a la península de Crimea luego
de que ésta declarara su independencia de Ucrania. En junio de 2014 el nuevo
presidente Petro Poroshenko firmó el
acuerdo económico con la UE, ratificado en 2017.
Sin embargo, para
una parte de la población de Crimea aquella anexión implicaba un reconocimiento
de Rusia a la flamante República. A
los pocos meses estalló otro conflicto en la región del Donbass, ubicada
en la frontera este entre Ucrania y Rusia, donde comenzaron las protestas en
contra del acercamiento hacia Europa, y en abril manifestantes proclamaron la República Popular de Donetsk (RPD)
y la República Popular de Lugansk (RPL), que Rusia acaba de reconocer.
A partir de
entonces en esa región el Kremlin ha brindado apoyo a los separatistas pro
rusos del este con pertrechos bélicos. A su vez mantuvo ejercicios militares en
la zona fronteriza. Aunque, por otro lado, la OTAN también ha venido realizando
ejercicios militares en el mar
Negro y en los países aliados que limitan con Rusia, así como enviado
armas a Kiev, según lo ha denunciado el Kremlin.
Cuando el mentado conflicto se incrementó, el presidente de Estados Unidos, Joe
Biden, aseguró que su gobierno no prevé mandar tropas a Ucrania, pero advirtió
a Rusia que enfrentaría sanciones
severas si agredía a Ucrania. Paralelamente, el Departamento de Estado de EE.UU. afirmó
que no habría sorpresas en su respuesta a las garantías que demanda Rusia
a la OTAN. Recientemente Biden aprestó a 8.500 tropas norteamericanas
previendo una “agresión rusa”, por su parte la OTAN continuó incrementando
el patrullaje a las fronteras rusas en el mar Negro y el Báltico, a la vez que
en Lituania. Simultáneamente, más países tomaron nota de la iniciativa estadounidense consistente en el
retiro de su personal diplomático de Kiev. Alemania, Reino Unido, Australia y
Canadá también han ido evacuando sus respectivas
embajadas.
En tales
circunstancias, el vice vocero del senado de Rusia, expresó que en tanto los países europeos desconecten a
Rusia del sistema interbancario de transferencias SWIFT dejarán de recibir gas,
petróleo y metales de Moscú.
Pese a que el Kremlin ha venido negando tener intenciones
de lanzar una ofensiva a gran escala contra Ucrania, ha afirmado que pondría en marcha un repliegue
cuando la OTAN cumpla con las garantías solicitadas, que incluyen la no incorporación de Ucrania y
Georgia a dicha coalición, el retiro de armamento y tropas en los países aliados que ingresaron a la
alianza militar después de 1997 (entre ellos Polonia, Hungría,
Croacia, Lituania, Letonia, y Estonia), y el compromiso de que las partes firmantes no se consideren adversarias.
Resuelto a frenar
el avance de la OTAN hacia el Este, hace poco el ejército ruso lanzó una nueva
serie de ejercicios militares con 6000 hombres, aviones de caza y bombarderos en la
península de Crimea, a continuación de lo cual comenzó a producir bombardeos aéreos
sobre objetivos militares, ante lo que el Primer Mandatario ucraniano actual,
el ex comediante fascistoide Volodímir
Zelenski, convocó a sus connacionales a resistir.
Lxs analistas internacionales más avezadxs en la materia opinan que el
mundo no está en condiciones de soportar una conflagración entre potencias como
la OTAN y Rusia, cuya supremacía en armamento nuclear podría otorgar al
conflicto una escala planetaria.
Ahora, ante el asedio de Kiev, el Presidente ucraniano se ha visto obligado a
aceptar la oferta de su par ruso para parlamentar en Bielorrusia. Dicho diálogo
ya tuvo una primera fase. En la medida en que el conflicto se prorroga, cada
vez más países europeos van tomando partido contra Rusia.
Lo cierto es que, a estas horas, si no surge un pronto entendimiento, un
conflicto inicialmente fronterizo amenaza peligrosamente con irse de madre, y
descoloca al gobierno argentino, cuya errática política internacional por un
lado se arrodilla ante Occidente - cuyos valores constitutivos no son los
nuestros - y por el otro declara que nuestra geografía bien podría ser la
cabecera de playa para que Rusia ingrese a América Latina. Ante semejantes
contradicciones, a nivel geopolítico vale la pena no olvidar que, a partir de
nuestra derrota en la Guerra de Malvinas, la OTAN, que hoy funge de víctima
ante la prensa mundial, ha instalando en esas islas bases misilísticas que
apuntan hacia nuestro continente.
En tanto, la oposición troglodita local continúa interpretando el conflicto
en términos de la Guerra Fría, y asimilando - por ende - la figura de Putin al
fantasma del comunismo, ideología con la que, según su afiebrado parecer, el
Ejecutivo Nacional tendría afinidad.
Como en la dictadura, nuestro programa económico será el del Fondo
De ser conscientes acerca de
las consecuencias socioeconómicas que traerá a las grandes mayorías la decisión
que se apresta a tomar el Congreso Nacional en lo referente a nuestro
endeudamiento externo, el infierno más temido para lxs argentinxs debería
consistir en reparar que para el primer mes de 2022 el salario mínimo debería haber
rondado los 128.000 $, según lo dio a conocer la junta interna de lxs
trabajadorxs de ATE-INDEC, para un hogar de dos adultos mayores y dos menores.
Este valor se compone de unos $
43.452, necesarios para adquirir una Canasta Alimentaria Mínima y de alrededor
de $ 85.380 para acceder a otros bienes y servicios básicos.
Pues nada está más distante de
la realidad cotidiana de millones de argentinxs.
Se espera que, tras la
apertura de las sesiones ordinarias,
el Ejecutivo envíe un texto que contemplará y
anexará todos los detalles del entendimiento con los acreedores internacionales
por la deuda de u$s45 mil millones tomada durante la gestión de Mauricio Macri.
En tal sentido, como señalara
el periodista Alejandro Bercovich en
el portal BAE Negocios, “falta ver bajo
qué parámetros puede rehacerse un acuerdo que en el Congreso el oficialismo ya
especulaba con tratar entre el 10 y el 11 de marzo, menos de dos semanas antes
de su vencimiento. Si las variables del borrador ya no eran para nada
alentadoras, ahora deberán revisarse a la baja. Proyectar que el PBI crezca
este año un 3,5% y los dos siguientes 2,5%, como preveía ese ‘memo’ en su
escenario más conservador, puede pecar de excesivo optimismo si la inflación
mundial pega un salto y las tasas de interés potencian un ‘vuelo a la calidad’
que siempre se da en las conflagraciones de alcance global. Dado que Fernández
también aceptó fijar el crecimiento anual como tope a la recuperación real
anual de los salarios del Estado, la mala noticia va a ser muy tangible para
miles de empleados públicos que ya vieron recortados sus ingresos en un 30%
desde 2017”.
El Ministro de Economía ha
venido trabajando en torno a dos perspectivas, la de aprobación del Acuerdo y
su contraria, dispuesto a comparecer ante el Congreso para evacuar todo tipo de
dudas. Hasta ahora, su presentación contempla conseguir un permiso de
aprobación de los pagos previstos y dar a conocer el cronograma en que se
realizarán.
A todo esto, y abriendo el
paragua para salir al cruce de las consecuencias que traerá el ajustazo en
ciernes,
en sintonía con alguna iniciativa de los mal llamados “libertarios”, la
Presidenta del PRO acaba de impulsar un Movimiento Empresarial Anti Bloqueo
(MEAB), destinado a evitar la presión de los sindicatos que, amparados en el
uso de sus derechos, hacen valer sus facultades.
Por su parte, el Ministerio
de Desarrollo Social ha manifestado que no habrá más altas para acceder a
planes sociales, lo cual ha producido que en el universo de las organizaciones
sociales díscolas “tras los muros, sordos ruidos oír se dejan de corceles y de
aceros”.
Tiene sentido. Porque los esfuerzos de la
Casa Rosada estarán puestos, de ahora en más, en alinear la política social
detrás de dos
coordenadas principales. Por un lado, asistir con mayores recursos a
la “economía popular”, con el fin de que las cooperativas, donde se organizan
lxs trabajadorxs informales, comiencen a generar ingresos propios y dejen de
depender paulatinamente del Estado. Y, por el otro, firmar la mayor cantidad de
convenios posibles con el sector privado para que, a partir de incentivos impositivos, las empresas se
vean tentadas a contratar beneficiarixs del Potenciar Trabajo. La iniciativa,
que para unxs cuantxs suena bien, implica recortar la autonomía de los
movimientos sociales colocando a sus futurxs destinatarixs al arbitrio de
burócratas sindicales como Barrionuevo
o Pignanelli, integrantes de una
central obrera que - como si esto fuera poco - mantiene su tajante negativa a
incorporar orgánicamente en sus filas a lxs trabajadorxs informales nucleadxs
en la UTEP.
Recientemente, dirigentes
como Emilio Pérsico (Movimiento
Evita) y Esteban “Gringo” Castro
(UTEP) se reunieron con sindicalistas y les manifestaron su “preocupación” por
la radicalización creciente de
muchos militantes que se sienten atraídos por las reivindicaciones de los
sectores rebeldes. Ocurre que la conjunción entre la alta inflación y la crisis
que desencadenó la emergencia sanitaria no alcanza a ser neutralizada por la
asistencia social ni por una leve reactivación económica.
A ese respecto, como lo
expresara con meridiana claridad la editorial del portal El Megáfono titulada
“Es el sistema”, “El tan mentado
crecimiento económico no es más que abrir la canilla para que el agua de abajo
se concentre arriba: cada gota tiene su acreedor. Lo cruel y evidente del
presente hace que la necesidad de calmar la sed no sea mendigar goteras, sino
tomar la decisión de cortar el chorro”.
Así, al creciente malestar descripto
en la base de la pirámide social, cada vez se suman más indicios de que
Argentina se va retrotrayendo a la condición de colonia: Continuidad del
bloqueo que impide acceder a Lago Escondido en nuestra Patagonia, auditoría
trimestral de nuestra economía a cargo del funcionario fondomonetarista
británico Ben Kelmanson, a lo cual
se agrega - a 40 años de la Guerra de Malvinas -, en
lo que ya constituye una agenda paralela donde se materializa la entrega de
recursos naturales a Gran Bretaña, el envío por parte del Gobierno de una
misión al Reino Unido concretando reuniones con empresas, inversores y
organismos ingleses para la extracción de cobre y de litio, ratificando con
dicha iniciativa la perversa idea en boga acerca de que nuestra recuperación
depende del extractivismo.
Ese panorama ahora se ve
agravado por el recalentamiento paulatino de la interna en la coalición gobernante. En línea con el apoyo
recibido por el Primer Mandatario el 17 de Noviembre pasado, tras la derrota en
las elecciones de medio término, hacia la apertura de la Asamblea Legislativa
(cuando los presidentes presentan ante el pleno del Congreso su plan para el
año), las mismas agrupaciones
convocan a movilizar a la Plaza de los Dos Congresos en
apoyo al acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, en un momento clave para
la Casa Rosada, apuntalando así lo que consideran un entendimiento necesario
para la actual administración nacional y su intención de llegar con calma
económica al 2023.
La convocatoria a esa marcha terminó de tomar
forma en una
reunión entre el Jefe de Gabinete Juan Manzur con los ministros Juan Zabaleta,
Gabriel Katopodis y Jorge Ferraresi, todos enrolados en el
autopercibido "albertismo", y quienes defienden al Presidente en la
tensa interna con el kirchnerismo, ensanchando de tal modo lo que se viene
desdibujando como grieta meramente electoral, para ir tomando visos de
peligrosa fractura política en el seno de los sectores más castigados de
nuestra sociedad.
A 46
años del golpe,
el
capital que financió un genocidio goza de buena salud
“Dicen que ahora viven
en tu mirada.
Sostenlos con tus ojos
con tus palabras.
Que no se pierdan.
Que no se caigan.
No son sólo memoria
son vida abierta
abierta y ancha”.
Circe Maia,
poeta uruguaya.
(fragmento de “Otra voz canta”)
La inminente conmemoración del Día Nacional
de la Memoria, la Verdad y la Justicia resulta propicia para retomar una
práctica bastante caída en desuso: La de ejercer un revisionismo crítico de
nuestra Historia.
A propósito de ello, podría convenirse que
Argentina vivió dos fundaciones de distinto signo. La que tuvo lugar durante el
Siglo XIX a cargo de la Generación del 80 y la que forjó el peronismo a
mediados del Siglo XX. La primera se impuso por la fuerza tras la “Campaña al
Desierto” (configurando el país “granero del mundo” al servicio de las élites),
la segunda se fue gestando pacíficamente a partir del 17 de octubre de 1945
(consagrando los derechos del pueblo trabajador)
Respecto a la efeméride que conmemoramos cada
24 de Marzo, cabe reconocer que a nuestra sociedad aún le cuesta admitir el significativo
respaldo civil que tuvo la última dictadura. Un estudio altamente recomendable,
que echa luz sobre el particular, es el que lleva por título “Los civiles que
apoyaron la Dictadura Genocida Oligárquica Imperialista” (76 - 83), publicado
el 7 de Septiembre de 2019 por el militante montonero cordobés David Antonio Lanuscou.
No obstante, dada la dinámica reconfiguración
de nuestra sociedad, siempre se impone actualizar el estudio de los grupos
económicos de la oligarquía argentina, tradicionalmente
representados por apellidos como Blaquier,
Pérez Companc, Bulgheroni, Menéndez Behety,
o Zorreguieta. Porque, si algún
capítulo de la tragedia nacional sigue pendiente, es construir el NUNCA MÁS
de los que ayer sponsorearon un genocidio represivo y hoy perpetran un
genocidio social.
En consecuencia,
conviene no pasar por alto que la vieja oligarquía pastoril desapareció en
medio de la mayor transferencia de tierras desde aquella “Campaña al Desierto”,
para dar lugar en su mismo nicho histórico a una nueva clase empresarial, no ya
patricia como la Sociedad Rural Argentina, sino de recientes orígenes
inmigratorios.
Sin ir más lejos, se debe tomar nota del reciente
crecimiento económico exponencial de algunos desencantados de la Revolución
como Gustavo Grobocopatel o Hugo Sigman, exponentes respectivamente
de la Patria Sojera y de la promoción - en un contexto de zoonosis - de
megafactorías porcinas para exportar dicha carne a China.
Si “para muestra basta un botón”, digamos que
el “encanto” de este último radica en su “exterioridad interna” al capitalismo
farmacéutico: formado como psiquiatra en Argentina, progresista de pasado
comunista - como el primero -, amante del arte y la intelectualidad, comenzó su
carrera empresarial en Europa y nunca deja de definirse como alguien ajeno a un
mundo de los negocios que, por otra parte, maneja con maestría, aprovechando
los vacíos legales de la industria farmacológica, tejiendo alianzas con el
Estado, y rentabilizando de una u otra manera sus variados mecenazgos.
Por otra parte, y dado que no hay acuerdo
posible con el Fondo que no suponga un ajuste fiscal, y no hay posibilidad de
llevar a cabo esto último sin echar mano a prácticas represivas, hoy más que
nunca la reivindicación de lxs 30.000 compañerxs detenidxs - desaparecidxs no
moverá el amperímetro de la conciencia colectiva en tanto no incluya la
legitimación del derecho del pueblo a rebelarse contra un régimen de facto,
prescripto en el Artículo 21 de la Constitución Nacional (“Todo ciudadano
argentino está obligado a armarse en defensa de la Patria y de esta
Constitución”), ya que la confrontación político-militar vivida en nuestro país
hacia los años 70 fue la expresión más radical de la lucha de clases.
Por tanto, antes de enumerar errores o
desviaciones cometidas desde el campo popular, corresponde reconocer el
imperativo de resistir por todos los medios contra una dictadura, toda vez que el
dilema nacional de esos años no puede reducirse a una mera contabilización de
los muertos correspondientes a lxs antagonistas de proyecto histórico que
confrontaron entonces, se trate de Aramburu
o de Walsh, sino al enfrentamiento
irreconciliable entre dos proyectos, el
del Imperio y el de la Nación.
Queda pues en manos de las organizaciones
políticas, sociales, y humanitarias del campo popular, en todo caso, continuar
librando la batalla por recuperar definitivamente el mejor legado de lucha de
la generación más altruista de nuestra Historia: Su intransigencia ante el
capitalismo y su fe en un futuro mejor.
Para ir concluyendo, consignemos que otra
asignatura pendiente en referencia al tema en cuestión consiste en dimensionar
las secuelas de la destrucción nacional más allá de su materialidad, reparando
a su vez en cómo ha impactado esta sobre la subjetividad de una sociedad escarmentada, por
ejemplo en cuanto a la descapitalización de experiencia popular (repliegue del
pensamiento estratégico, erosión del sentido de solidaridad, impuntualidad en
las reuniones militantes, ausencia de rendición de cuentas sobre las decisiones
adoptadas, falta de acordonamiento de columnas durante las marchas para evitar
el acceso de “los desconocidos de siempre” a las propias filas, etc.)
Constituye un lugar común corear que “todo
está guardado en la memoria”. Pero de nada sirve la memoria si no se la
estimula y pone en acto.
En estas horas, una vieja disyuntiva planta
cara ante una nueva generación de argentinxs: Patria o Colonia.
Quien se sienta ajenx a tomar partido cargará
con amargas consecuencias.-
JORGE
FALCONE