Mientras el Imperio cruje
CERRAR FILAS JUNTO A LA CLASE
TRABAJADORA
COMO ÚLTIMA FRONTERA DE LA DIGNIDAD
NACIONAL

"Resulta imprescindible
reorganizar al movimiento sindical, de trabajadoras y trabajadores, en el
sentido inicial del reagrupamiento que dio origen al Congreso de Trabajadores
de la Argentina en los 80/90 del siglo pasado. Es un propósito vigente y más
necesario aun, que trasciende iniciativas parciales de grupos, movimientos y
partidos, y demanda más unidad de acción en la resistencia, al tiempo que se
articula un proyecto político alternativo que le otorgue posibilidad de
existencia a la confrontación con la liberalización en curso. Se trata de
animar un nuevo tiempo de acumulación de poder popular para la emancipación.”
Julio Gambina
Doctor en
Ciencias Sociales de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.
“Un golpe más al ingreso popular: media sanción de la reaccionaria reforma laboral”
Misceláneas globales
Las cosas están más o menos así: El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, advirtió que su país adoptará “contramedidas militares” si Occidente decide incrementar su presencia armada en Groenlandia, en respuesta a la posibilidad de que la isla se convierta en un enclave estratégico contra Moscú. Lavrov explicó ante legisladores que “en caso de militarización de Groenlandia y de la creación de capacidades militares destinadas a Rusia, tomaremos medidas adecuadas, incluidas las de carácter técnico-militar”.
Por su parte, uno de los destructores del grupo de portaaviones Abraham Lincoln, el Petersen (DDG 121), llegó hace unos días al puerto de Fujairah, Emiratos Árabes Unidos. La distancia de este barco a la costa más cercana de Irán (Jask) es de menos de 150 kilómetros.
En tanto, en Roblox están apareciendo universos donde se recrean redadas migratorias y, en respuesta, protestas virtuales contra ellas. De este modo, lo que sucede en Estados Unidos se traslada al popular videojuego y convierte a la plataforma en un nuevo escenario de disputa social.
Paradojalmente, además de al presidente argentino - su principal aliado en la región - , Donald Trump cursó invitaciones a otros 26 líderes mundiales para integrar a partir del 19 de febrero el board de su Junta de Paz personal. En la ocasión, Javier Gerardo Milei compartirá idéntico escenario con el emir de Qatar, el presidente de Paraguay y el primer ministro de Turquía, entre otros jefes de Estado.
Los países más poderosos de Europa - Alemania, Francia, Reino Unido - rechazaron la creación de este organismo alegando que sus intenciones geopolíticas se solapan con las facultades institucionales del Consejo de Seguridad de la ONU.
Benjamín Netanyahu - primer ministro de Israel - aceptó integrar dicha Junta pese a la presencia de Turquía y Qatar, dos países que actúan en tándem para proteger a Hamas y condenar al gobierno de Jerusalén.
Así, mientras en su interior, amenazado porque el componente blanco anglosajón pronto constituya una selecta minoría ante la creciente presencia inmigratoria latina - fenómeno recientemente puesto de manifiesto con la impactante performance del artista borinqueño Bad Bunny en el Súper Bowl LX Halftime Show 2026 -, el Gran País del Norte libra una cuenta regresiva destinada a reordenar el damero global antes de que el martes 3 de noviembre próximo la gestión Trump resulte sepultada por votos opositores, en tanto el Gigante Asiático contempla sus movimientos con proverbial paciencia, propia de la trajinada cita que reza “siéntate a esperar y verás pasar el cadáver de tu enemigo”.
Desvelos locales
Los pueblos del mundo ya lo saben: En Argentina tiene lugar un vertiginoso proceso de depredación de la industria y el trabajo. En vastos sectores afectados, el malestar reinante parte de percibir que, pese a ello, no habría resistencia contra semejante atropello.
Sin embargo, más allá de la incidencia de la guerra cognitiva en curso, la realidad contante y sonante desmiente tal presupuesto, al punto tal de que unas fuerzas represivas de modesto origen, movilizadas para reprimir a su propia clase, acaban de poner el grito en el cielo en la Provincia de Santa Fe.
Efectivos de la policía local protagonizaron una protesta que generó tensión ante la posibilidad de acuartelamiento del resto de la fuerza. La movilización comenzó con dichos agentes junto a familiares, concentrándose frente a la Jefatura de Policía para exigir mejoras salariales y condiciones laborales ante la marcada pérdida de poder adquisitivo. Tuvo lugar en Rosario y otras localidades, incluida la capital provincial. Tras varias horas manifestando, efectivos en servicio recibieron la orden de desalojar a sus compañeros, que estaban bloqueando la calle con patrulleros y motos oficiales. El reclamo por salarios, salud laboral y condiciones de trabajo viene creciendo desde hace meses y recrudeció luego de que un agente de 32 años se quitara la vida frente a la sede del Cuerpo Guardia de Infantería.
La medida de fuerza demuestra la descomposición del propio aparato del Estado y la creciente miseria social. El gobernador Pullaro acaba de aprobar un reajuste salarial y desistir de pasar a retiro a los cabecillas amotinados, mientras los libertarianos, amenazados con que dicho reclamo se esparza, se abstuvieron de intervenir en la provincia.
Eso no es todo. En un momento en el que el gobierno nacional - cuya suerte hoy depende del incierto destino del magnate inmobiliario que ocupa el Salón Oval de la Casa Blanca - vive un verdadero festival de renuncias y despidos (en lo que va del año ya se fueron el titular de la Unidad de Intervención Financiera, el director del INDEC, el secretario de Transporte y el presidente de Nucleoeléctrica Argentina), en los últimos días, además de la movilización popular específicamente convocada para rechazar la regresiva reforma laboral oficialista, cuyos retoques parciales han venido negociando bilateralmente gobernadores y gremios colaboracionistas, la Columna “Juana Azurduy”, integrada por representaciones juveniles y sindicales de perfil patriótico, volvió a burlar a la guardia pretoriana del magnate británico Joe Lewis marcando presencia en un Lago Escondido (Río Negro) tan nuestro como las Islas Malvinas; a su vez, tuvo lugar una reedición de la Marcha del Orgullo Antifascista y Antirracista, que recorrió el centro porteño movilizando una confluencia político social de cuatro cuadras de gente; y la Asamblea por el Agua de Mendoza, a pesar de sus presxs y judicializadxs, continúa peleando a brazo partido para salvaguardar esa fuente de vida.
Si a esto último se le suma el inicio del histórico juicio oral a 7 productores y 2 funcionarios públicos de Pergamino por fumigaciones con agrotóxicos, lo cual tendrá lugar en el Tribunal Oral Federal Nro. 2 de Rosario, verdadero hito en una lucha completamente asimétrica contra un agronegocio que mueve millones de dólares, a costa de envenenar cuerpos y territorios, nadie en su sano juicio puede sostener que nuestro pueblo agacha la cabeza ante el poder o que luchar no sirve.
En todo caso, hilando fino llegaremos al trajinado argumento de la falta de unidad en la lucha. Y, en efecto, esa percepción nos permitirá advertir, tan solo revisando cada eje convocante enumerado, en un primer caso el referido a las condiciones de trabajo; a continuación el de la soberanía territorial (que, por cierto, en pleno Siglo XXI también debe incluir la cultural, la cognitiva, y la de los cuerpos); luego, la causa de género y de raza, nucleada en torno a una definición probablemente inevitable - el rechazo al fascismo - pero que, así formulada, parecería no terminar de prender entre las grandes mayorías; y, por último, la lucha ambiental en defensa de los bienes comunes, indudablemente vinculada con la soberanía, lo que a menudo no queda tan claro como cuando se lo vincula con la disputa por una determinada franja territorial.
Indiscutiblemente, citando el título de un film probablemente oscarizable, se trata de una batalla tras otra libradas para evitar la disolución nacional. Pero ofreciendo el flanco de su dispersión, en un momento donde se libra la Madre de todas las Batallas, en tanto apunta a quebrar el espinazo de la clase social que vive de su trabajo, y ha sido la protagonista principal de los grandes cambios que registra la Historia.
El oficialismo logró cerrar esta semana con una demostración de fuerza que apuntala una posible victoria en la inminente sesión en Diputados. Pero en la Cámara baja no alcanzan a seguir el impulso que Patricia Bullrich le imprime al tratamiento del proyecto de “modernización”. Por fuera de la intransigencia que venden los voceros oficiales, en el Gobierno mantienen ventanas de intercambio, y la letra chica ya incluye la derogación de cuatro estatutos.
De hecho, la discusión reservada que ha venido manteniendo la cúpula cegetista con Santiago Caputo, Bullrich y los Menem alcanzó un significativo acuerdo: se eliminarían o modificarían puntos que alteran el derecho colectivo (negociaciones nacionales mantendrán su prioridad) y que golpean las finanzas de las obras sociales. Ese entendimiento fue clave para que la central convocara a una movilización y no a un paro el pasado miércoles.
Hay que decirlo: La citada movilización, más cualitativa que cuantitativa, no estuvo a la altura de las circunstancias. Pese a ello, se presentó batalla. No está de más expresar que, cuando no predomina en las masas un ánimo insurgente, cualquier desborde de hartazgo será objeto de las más variopintas conjeturas. Quienes alguna vez entendimos necesario ejercer la acción directa en favor de una causa que lo justificara, no nos plegaremos a reflotar la nefasta Teoría de los Infiltrados. Antes bien, consideramos que un piberío aguerrido y sin representación alguna puso en acto toda la bronca que todavía están rumiando muchxs compatriotas aún no decididos a desatar la suya. Dicha circunstancia habilita un interrogante sumamente incómodo para las mentes biempensantes: En un contexto post democrático, ¿qué es lo que aún se puede conseguir de buenas maneras?
A nuestro modesto criterio, lo verdaderamente repudiable, al fin y al cabo, fue continuar sesionando con represión en las calles.
En ese marco, resulta estridente la claudicación de una cúpula sindical que se hace merecedora al cadalso.
Sobran los antecedentes que explican el escaso poder de fuego actual del campo popular. Desde el espectro global, con la implosión en la ex Unión Soviética de la última utopía civil de bienestar colectivo, pasando, en un plano local, por la lobotomía social perpetrada en nuestro país por el último gobierno de facto, que hizo tabla rasa con la conciencia crítica acumulada a lo largo de varias generaciones, hasta llegar a la capitulación de un movimiento nacido con la insurrección del 17 de octubre de 1945, que hizo de la Justicia Social su nave insignia, y a cuya dirigencia la dramática realidad social descripta parece pasarle por encima.
A ese respecto, hemos sostenido en diversos cenáculos - generalmente sin eco alguno - que Argentina está ingresando en su fase post peronista. Más allá de los momentos épicos, claudicantes, o hasta entreguistas que atravesó el movimiento creado por Juan y Eva Perón, la hipótesis que sostenemos no resulta digna de celebración. Para fundamentar la degradación que advertimos al respecto, no basta con reseñar las últimas candidaturas con que ha competido electoralmente dicha fuerza ni sus correspondientes derivas (Daniel Scioli, Alberto Fernández, Sergio Massa) Sin embargo, la posible sanción de la Reforma Laboral propuesta por el anarco capitalismo y la aprobación de la baja de imputabilidad para punir delitos, acompañadas por una mayoría parlamentaria, dan de lleno contra el ideario que alguna vez propuso que donde hubiera una necesidad hubiera un derecho, y que los únicos privilegiados fueran los niños.
Con semejante cóctel, mal se podría imputar al campo popular la principal responsabilidad en materia de desarticulación de las abundantes luchas en curso.
Creemos que hoy no basta con responder al imperativo moral de asistir a cuanta causa justa nos convoque, para dormir más tarde con la conciencia tranquila: La convocatoria más eficaz es la que contempla un objetivo de interés colectivo y, por su masividad y organización, garantiza incidir sí o sí sobre la realidad concreta.
Bien sabemos que remontar un proyecto emancipador para la Argentina del Siglo XXI, en un momento histórico en el que no están en auge ni los santos ni los héroes, no es una tarea menor. Es más, puede que ya no sea ni la fábrica ni el sindicato sino el territorio el punto de acumulación política que permita revertir la hegemonía social y el sentido común vigentes. Pero irlo dilucidando es el perentorio deber de toda militancia insumisa.
Por lo pronto, nuestro pueblo no llega a esta circunstancia despojado de referencias para la pelea. Los Aguiar (ATE), los Furlan (UOM), los Crespo (Neumático), los Yofra (Aceiteros), y tantos más, existen. Solo hace falta la plena conciencia de que no habrá otra oportunidad para seguir siendo un país digno, que autoconvocarse saltando la tranquera que imponen las dirigencias venales y rentistas que debieran defender nuestros intereses y nos rifan al mejor postor.
De momento, que ATE haya desafiado a la central obrera convocando a todos los trabajadores a "parar igual" contra la reforma laboral es un digno antecedente a tener en cuenta. Y en igual sentido va que se haya constituido un Frente de Unidad Sindical que aglutina a los gremios combativos, e incluso a algunos nucleados en la CGT, como Camioneros y la UOM.
“La Patria existe, la Patria vencerá”, rezaba la máxima principal del mejor Saúl Ubaldini. Es hora de convencerse de que en este preciso instante está en juego como nunca antes ni más ni menos que la autodeterminación nacional.
El trovador español Paco Ibañez sabe corear unos poderosos versos de Gabriel Celaya que vienen muy a cuento en la circunstancia descripta:
“Nosotros somos quien somos.
¡Basta de Historia y de cuentos!
¡Allá los muertos! Que entierren como Dios manda a sus muertos.
Ni vivimos del pasado,
ni damos cuerda al recuerdo.
Somos, turbia y fresca, un agua que atropella sus comienzos.
Somos el ser que se crece.
Somos un río derecho.
Somos el golpe temible de un corazón no resuelto.
(…)
De cuanto fue nos nutrimos,
transformándonos crecemos
y así somos quienes somos golpe a golpe y muerto a muerto.
¡A la calle! que ya es hora
de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo”.-
JORGE FALCONE
A mi amigo Fabián
Valle,
referente de la
Agrupación “Amarilla y Negra” de taxistas.