24M: ¿Qué hacer con la dictadura?
ARGENTINA, GENOCIDIO, Y
DESPUÉS…

Cada vez más convencido de haber cometido un error garrafal al provocar a Irán, Donald Trump asistió perplejo a la voladura de la sede del Mossad. Con esa operación, Irán dejó sordo y mudo al estado de Israel. Ese ataque exitoso al corazón del espionaje implica que los escudos más avanzados del planeta fueron burlados desde sus cimientos. Y Europa respondió al magnate inmobiliario que su guerra “no tiene nada que ver con la OTAN”. Todo indica que, más allá de su volátil personalidad, el hombre que aspiró al Premio Nobel de la Paz ha perdido el control de un cruento intercambio de ataques que está perjudicando a Israel, y que, tras extenderse rápidamente en la región, ya ha provocado miles de víctimas civiles y millones de desplazamientos forzados. Una victoria rápida ya no es posible, y las amenazas que cada día reitera Trump no han tenido el efecto deseado sobre los persas. Mientras, las bolsas siguen cayendo y el barril de petróleo superó otra vez los cien dólares. En sintonía con la adversa suerte de su amo del Norte, el esclavo del Sur está siendo apremiado por la Justicia local e internacional: Los abogados de EEUU contactaron a los diputados de la Comisión Libra para abrir un juicio penal contra Javier Gerardo Milei. Como si al ex panelista de Intratables no le faltaran males, las organizaciones gremiales universitarias iniciaron una semana de protesta con medidas de fuerza que afectarán a distintas universidades públicas del país, exigiendo al gobierno libertariano que cumpla con la Ley de Financiamiento Universitario aprobada por el Congreso. En tanto, más de 100 activistas de Argentina parten rumbo al Primer Encuentro Mundial Antifascista a celebrarse del 26 al 29 de Marzo en la ciudad de Porto Alegre (Brasil) Así, mientras el gobierno nacional parece jaqueado por varios flancos, en las catacumbas de la sociedad germina un descontento que más temprano que tarde gestará la alternativa que tanto se demora.
“Leen El Evangelio según Hitler a la hora de almorzar”.
“Indio” Solari
“To beef or not to beef”.
1 - Avizorar la dictadura
Muchxs compatriotas nacidos a mediados del Siglo XX - Revolución Cubana, caída en combate del Che, o Cordobazo mediante - nos politizamos durante la segunda mitad de los 60s, radicalizando nuestras ideas hacia el peronismo o la izquierda revolucionarios.
Cabe subrayar lo de “muchxs”, porque englobar en dicho fenómeno a toda la llamada Generación del 70 sería hacer una burda generalización, más allá de que alguna vez se utilice tal etiqueta a los efectos de aludir a una circunstancia histórica bastante mayoritaria.
Para quienes adherimos al nacionalismo popular revolucionario, el detonante de nuestra toma de conciencia fue el ajusticiamiento a manos de los Montoneros del tirano Pedro Eugenio Aramburu, ideólogo del bombardeo sobre Plaza de Mayo en pleno mediodía, del golpe militar que derrocó al gobierno democrático del General Perón, de los fusilamientos sumarios en los basurales de José León Suárez, y del secuestro del cadáver de Eva Perón, enterrado luego secretamente en un cementerio italiano bajo el nombre de María Magistri.
La muerte del anciano líder tuvo lugar en un contexto de grandes tensiones al interior del movimiento nacional justicialista, de tergiversación gradual del programa de gobierno votado el 11 de Marzo de 1973, y de creciente escalada de violencia paraestatal macartista contra activistas rebeldes de cualquier signo político.
Según el sociólogo Daniel Feierstein, la agresión que sufrió el país no comenzó el 24/3 ni terminó con la llegada de la democracia. De hecho, en Noviembre de 1974 - bajo el gobierno de María Estela Martínez de Perón y José López Rega - las FFAA argentinas volvieron a reunirse regularmente con la CIA. Y entre febrero y octubre de 1975 se elaboró el decreto de "aniquilamiento de la subversión", inequívoco proyecto de exterminio de sectores sociales insumisos que, entre otros, rubricó el dirigente justicialista Carlos Ruckauf, quien hoy se pasea por los medios de comunicación funcionales a la desmemoria colectiva disertando sobre geopolítica.
Corresponde recalcar que, cuando se difundió el Comunicado N°1 de la Junta de Comandantes, los antecedentes golpistas con que contábamos daban cuenta de cuartelazos que no habían llegado a desmontar hasta el último vestigio del Estado de Bienestar, ni apelado a métodos represivos de un nivel de ferocidad que, incluso a medio siglo de distancia, resulta contraproducente detallar.
2 - Atravesar la dictadura
Algunxs jóvenes de entonces que ingresamos a las organizaciones revolucionarias de la época, ante la centralización del mando represivo por parte del régimen de facto y la consiguiente campaña sistemática de exterminio de opositorxs que se venía pergeñando y presentó sus credenciales a mediados de 1976, no tuvimos más remedio que pasar a la clandestinidad y establecer estrictas medidas de seguridad para proteger nuestra militancia y nuestra vida, debiendo asumir - en la mayor parte de los casos - otra identidad y, en consecuencia, una biografía prestada o inventada, tanto si alguien comprometido con la causa facilitaba su identidad carente de antecedentes penales, como si esta era ficticia, status que reporta la enorme incomodidad de tener que aprenderse de memoria y, en caso de necesidad, compartir con tercerxs una historia que no es la propia, evitando además todo contacto con vínculos del pasado legal, ya sea familiar o social, lo cual es doblemente complicado cuando existe la necesidad de involucrar en ello a menores.
El resto bien podía consistir en una sucesión de contínuas mudanzas, si los movimientos de uno despertaban sospechas en el vecindario, con el consabido desarraigo de cada lugar de asentamiento y, en caso de allanamiento, de pérdida de patrimonio personal, a veces consistente en recuerdos irrecuperables.
En el peor de los casos, si el cerco persecutorio se estrechaba, verse obligadxs a apelar a los recursos de la organización de pertenencia o a la propia familia, para abandonar la geografía nacional con miras a reorganizarse o bien radicarse en el exterior hasta que el contexto cambiara. A ese respecto, cabe recordar que en vigencia de la coordinación represiva continental establecida desde el Pentágono bajo la denominación de Plan Cóndor, las fuerzas de seguridad de los países de la región buscaban - y a menudo secuestraban o lisa y llanamente asesinaban - militantes fuera de sus propias fronteras, lo que en muchos casos impuso la necesidad de abandonar el continente, no siempre con destino a un país de lengua y costumbres similares a las propias - la mayoría de los cuales estaban atiborrados de refugiados de la región -, con la consecuencia de sumar a la persecución violencias culturales de diverso grado.
3 - Sobrevivir a la dictadura
Unxs cuántos militantes que enfrentamos aquel genocidio - cuantificado bajo la cifra simbólica de 30.000 detenidxs - desaparecidxs, que bien puede ser mucho mayor si se tiene en cuenta la precariedad de recursos legales de muchas comunidades afectadas por la represión a lo largo de la Argentina Profunda, donde nunca se tramitaron hábeas corpus - tardamos en comprender qué destino aguardaba a quienes comenzaba a darse por desaparecidxs, y cuyo paradero no era reportado por ninguna repartición del Estado.
Finalizado el Mundial 78, gracias al testimonio de algunxs reaparecidxs o por filtraciones de la prensa internacional, no quedaban dudas acerca de que aquella palabra que daba la vuelta al mundo sin traducción a otra lengua era el eufemismo de una “solución final”.
Como se sabe, cuesta mucho enunciar el horror y a veces hasta resulta imposible. Acaso en la subjetividad de lxs sobrevivientes la desaparición forzada de un ser amado funcione como una suerte de gerundio interminable, que nos lo devuelve por un instante en cada circunstancia en que aparece un nuevo escrito, fotografía, pertenencia o relato del o la ausente.
Así funciona esa perversa violación del derecho antropológico al duelo, que nos deja ante la necesidad de construir una difícil despedida simbólica en nuestra conciencia, como tan bien lo describiera Rodolfo Walsh en la carta a sus amigos alusiva a la muerte en combate de su hija Viky: “El único cementerio verdadero es la memoria”.
De ahí en más, si subsiste la voluntad de seguir luchando por un futuro venturoso, solo asiste la árdua tarea de intentar convertir el dolor irreparable que causa contar con un muerto sin tumba en orgulloso legado para quienes siguen mereciendo un mejor destino.
4 - Pensar la post dictadura
Como hemos expresado en numerosas ocasiones, la herida abierta en el cuerpo social argentino durante los años 70/80 mal puede cerrarse contraponiendo los muertos de uno y otro bloque histórico en pugna desde la existencia de Argentina como Nación si no se considera, en cambio, qué proyecto animó a cada uno de ellos.
A la hora de repensar críticamente las consecuencias políticas del genocidio perpetrado entre 1976 y 1983, conviene diferenciar lo que es un suceso de lo que es un proceso. Un relámpago es un suceso, un temporal es un proceso. Igual diferencia puede establecerse entre una dictadura y un genocidio.
Hay que subrayar que el efecto residual de la última dictadura no consiste exclusivamente en la aún imprecisa cifra de compatriotas represaliadxs, sino - además de en una descomunal concentración de poder económico en pocas manos - en la consolidación de un poderoso enclave geopolítico austral de carácter colonial, a consecuencia de la derrota sufrida en el conflicto del Atlántico Sur, circunstancia altamente funcional a la ofensiva que sostiene actualmente Occidente contra la autodeterminación de los pueblos.
A 50 años del último gobierno de facto - que, fiel a la vieja tradición liberal, se propuso perpetrar una nueva Conquista del Desiero -, creemos que se impone revisar el doble sentido del Nunca Más alfonsinista, impugnación de futuras dictaduras... pero también de toda acción directa contra las mismas, que los posteriores indultos menemistas ratificaron.
Por otra parte, corresponde admitir que, con poquísimas excepciones (Blaquier, Mercedes Benz), bajo esta fachada democrática, los financistas del genocidio gozan de tanta impunidad como de vigencia la Ley de Entidades Financieras sancionada por la última dictadura. Es más, buena parte de sus herederos acompañó al Presidente de la Nación a la “Argentina Week” celebrada del 9 al 12 de marzo en Nueva York.
De modo tal que el anarcocapitalismo que hoy rige nuestros destinos se revela como una edición corregida y ampliada de la última dictadura. Así lo explica la politóloga argentina Pilar Calveiro en su ensayo "De matar a dejar morir. Biopolíticas de selección de la vida" (2025, Siglo XXI Editores), en referencia al tránsito de aquel genocidio represivo al genocidio social de nuestros días.
5 - Superar la post dictadura
El statu quo vigente obedece a una situación de larga data, cimentada en la biologización de las diferencias humanas como sustento de la explotación (superior - inferior, civilizado - salvaje, centro - periferia)
Así como el Norte Global - de manera cada vez más obscena - prescinde de lo que considera población irrelevante para sus intereses, también practica la externalización de su responsabilidad en la crisis civilizatoria que atravesamos, apelando a una gramática exculpatoria como la que denomina “cambio” climático a lo que realmente constituye destrucción climática por causas evitables.
De este modo, la humanidad viene siendo testigo de cómo sucumbe el viejo orden civilizatorio. Y el desorden es tal que el denominado mundo post pandémico, más bien debería considerarse un post mundo.
Hoy resulta evidente que el capital financiero trasnacional no escatima recursos en su afán expoliador, a riesgo de desatar una nueva guerra mundial híbrida, eventualmente bacteriológica, destinada a eliminar los excedentes del mercado laboral (desempleadxs, ancianos, etc.)
Dado que desde su perspectiva el principal enemigo es la estabilidad y la paz, apuesta por un estado de caos indefinido. Esa es la difusa fisonomía de la transición civilizatoria en curso.
En tal circunstancia, corresponde advertir que, tanto el capitalismo como el socialismo han venido siendo economías del crecimiento. Pero el panorama que ofrece este sistema - mundo demuestra su inviabilidad. A su debido tiempo, el marxismo circunscribió a lo económico la asignatura pendiente de los oprimidos, sin embargo, la “novedad” que aportan nuestros pueblos originarios es un proyecto integral de vida.
De hecho, a partir de la irrupción zapatista de 1994 recorre nuestro continente un pensamiento ancestral capaz de reponer un horizonte de utopía, que impone una nueva mirada y una nueva gramática a las izquierdas tradicionales, proponiendo la forma COMUNIDAD en contraposición a la forma SOCIEDAD, gestora de individuos. En gran parte de la militancia aún se confunde el sentido último de ambos términos.
Oportunamente, el propio Cte. Chávez expresó ante sus inmediatxs que acaso el horizonte antisistémico al que debería apuntar la humanidad no fuera precisamente el Socialismo del Siglo XXI sino el Buen Vivir que proponen los pueblos originarios del sur del continente.
Hoy queda claro que, si los gobiernos del mundo no aportan un nuevo sentido de la vida a la humanidad, carecerá de razón de ser la lucha cotidiana.
Una Revolución, por ende, no implica tan solo un cúmulo de demandas, sino la oferta de un horizonte de expectativas capaz de generar una narrativa que movilice el máximo de disponibilidad de los pueblos.
Corresponde pues trascender el adoctrinamiento ideológico para promover un nuevo sentido de la vida, y eso sólo lo pueden aportar lxs condenadxs de la tierra.
El Buen Vivir no es aún un paradigma, pero se erige como un novedoso horizonte civilizatorio capaz de promover hombres y mujeres nuevxs.
Ya no solo el campo, también las ciudades precisan reencontrarse con la forma de vida comunitaria. Solo así podremos hacer frente a la tragedia global que amenaza a nuestro presente.
En efecto, según uno de los últimos informes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), los científicos están observando cambios en la temperatura de la Tierra en todas las regiones y en el sistema climático en su conjunto. Muchos de esos cambios no tienen precedentes en miles, sino en cientos de miles de años, y algunos que ya se están produciendo, como el aumento continuo del nivel del mar, no se podrán revertir hasta dentro de varios siglos o milenios. Sin embargo, una reducción sustancial y sostenida de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y de otros gases de efecto invernadero permitiría limitar dicho fenómeno.
A propósito de ello, últimamente, más de 500 personalidades han exigido un cupo socioambiental en el debate político argentino. Esa causa, hasta ahora asumida por grupos muy selectos y hasta periféricos, lentamente va tomando cuerpo en el conjunto de la militancia. Sectores políticos otrora protagonistas de la experiencia revolucionaria de los 70 poco a poco van tomando nota sobre el particular, como ocurre en Mendoza con la Asamblea Popular por el Agua. En la segunda mitad de 2022, por primera vez en mucho tiempo, una descomunal movilización nacional por trabajo genuino, que tuvo su epicentro en el Obelisco porteño, confluyó más tarde en Plaza de Mayo con el reclamo por la Ley de Humedales, vinculando la tensión capital-trabajo con la tensión capital-naturaleza, fenómeno sobre el que tanto tiene para aportar la Ética del Cuidado reivindicada por los feminismos, como la armoniosa convivencia con el medio ambiente que han practicado desde siempre los pueblos originarios de nuestro continente.
En ese camino se irá constituyendo el nuevo sujeto social capaz de superar el desastre civilizatorio causado por el mundo moderno, y muy probablemente su Norte surgirá de lo más profundo de esos pueblos cuyo apego a la Madre Tierra ha permitido que prevalezcan a lo largo del tiempo, aun padeciendo los peores vejámenes, ahora dispuestos a materializar un ideario tan elemental y urgente como el que compartimos a continuación:
· Romper con el FMI, instrumento y sustento de las políticas imperiales.
· Desmontar el modelo extractivista y establecer un nuevo Pacto con la Naturaleza.
· Conformar un Fondo Nacional de Desarrollo, integrado con los recursos que no irán al pago de deudas fraudulentas, poniéndolos al servicio de una economía popular autogestiva - particularmente en la producción del sector alimentario - y la distribución planificada de alimentos. Dicho Fondo quedaría sujeto al control social del nuevo Estado, conjuntamente con el pueblo organizado.
· Apuntar a la construcción de un Estado Plurinacional, que reconozca la identidad y dignidad de los pueblos originarios, condenando el genocidio fundante y su continuidad, y asumiendo las reparaciones que correspondan.
· Ejercer la más absoluta solidaridad activa con toda forma de resistencia encarada por nuestro pueblo contra este sistema promotor de muerte.
· Impulsar un nuevo modelo económico - social/estatal que no esté guiado por las leyes del mercado, la competencia y las mayores ganancias, sino por la cooperación en una sociedad más justa.
· Sumarnos a la comunidad de intereses que ofrece el multilateralismo emergente, integrándonos a los BRICS, y solidarizándonos con las luchas de los pueblos del Sur Global.
En dicha fe, una vez más, nos hacemos eco del sabio consejo del filósofo boliviano Rafael Bautista Segales: “Conviene dejar el pesimismo para tiempos mejores”.-
A la memoria de Carlos D'Ambra Villares, José Nicolás Brizuela, Raúl Oscar Ceballos Cantón, Mario Alberto Nívoli Gauchat, Alejandro Jorge Monjeau López, Ramiro Sergio Bustillo Rubio, Adriana o Cecilia Carranza Gamberale, Oscar Omar Reyes, Eduardo Jorge Valverde Suárez, Sergio Julio Tissera Pizzi y Elza Mónica Okelly Pardo, detenidxs - desaparecidxs en el Campo de Concentración “La Perla” (Córdoba), cuyos restos acaban de ser identificados por el Equipo de Antropología Forense de la República Argentina.
JORGE FALCONE
Ex oficial montonero,
refugiado ACNUR (1978 - 79),
y participante de la segunda fase de la contraofensiva estratégica
(1980)