sábado, 30 de agosto de 2025

Gravísima crisis institucional: Medios oficialistas hablan de Milei en tiempo pasado

¿LA IMPLOSIÓN DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS

SOLO PUEDE CONDUCIR A UNA DERIVA AUTORITARIA?

“Hoy está de moda ser un monstruo”.

César González.

Escritor argentino,

autor de “El niño resentido” y “Rengo Yeta”.

 

En reciente conversación con el periodista y analista Glenn Diesen, el coronel retirado y ex Jefe de Gabinete de la Secretaría de Estado de los EEUU, Lawrence Wilkerson, señalaba que "estamos en un colosal cambio de poder. Cada elemento del poder del Estado Nación, llámese educativo, informativo, de inteligencia militar, económico, financiero, comercial, está desplazándose dramáticamente de Occidente a Oriente, siendo China el imán. Y, ahora mismo, Occidente está intentando de manera incoherente lidiar con el centro de todo esto, que es Ucrania, por medio de terceros; y está fracasando”.

A todo esto, cabe señalar que en la cumbre celebrada entre Donald Trump y Vladímir Putin hace unos días en Alaska, el segundo no estaba sólo como representante de Rusia, sino como una suerte de vocero de los BRICS, tal como lo pone en evidencia que luego del encuentro las sanciones extras contra países del bloque que le compran petróleo a Rusia (sobre todo la India) se hayan congelado. No hay que perder de vista que los días previos a dicho cónclave, el Primer Mandatario ruso dialogó personalmente con casi todos los presidentes y Primeros Ministros de los BRICS.  

Por su parte, el periodista norteamericano Ben Norton en un artículo publicado recientemente, sostiene que, si se mide por su PBI en paridad de poder adquisitivo, China es la principal economía del mundo (representa un 19,68%), seguida por EEUU (representa un 14,75%), India (8,53%) y Rusia (3,48%) En consecuencia, todo indica que no se equivocaba el diplomático ruso Yevgeny Primakov, cuando afirmó que la alianza de estas tres potencias asiáticas (Rusia-India-China) tendría un carácter estratégico como contrapeso de Occidente.

En resumidas cuentas, como ha señalado el portal amigo El Megáfono, "el acuerdo de Alaska entre Trump y Putin doblega el papel de las fracciones globalistas y dibuja un mapa cada vez más multipolar, pero con repartos de zona de influencia. En sincronía con esta cumbre, el Comando Sur de los EEUU bajó sus buques frente a las costas venezolanas y abrió en Buenos Aires una nueva conferencia de seguridad". 

En medio de ese escenario global, los recientes reveses en el parlamento argentino dejaron expuesta por enésima vez la fragilidad legislativa del oficialismo. Y si bien no hay autocrítica pública, crece su preocupación por los pésimos resultados obtenidos en todas las sesiones recientes, tanto en Diputados, donde supuestamente debían estar más cómodos, como en el Senado, donde arrancaban con malas perspectivas. Sin ir más lejos, la Cámara alta busca sesionar el próximo miércoles para avanzar con un proyecto que modifica la ley que regula los Decretos de Necesidad y Urgencia. De sancionarse, al Presidente se le complicará legislar a través de esa herramienta, que le fue tan útil en sus primeros dos años de mandato. Tan es así que, contra las cuerdas y de cara a octubre, los libertarianos se afanan por recuperar parte del crédito dilapidado desde su asunción, previendo para entonces un reseteo del gabinete más orientado al modus operandi de Guillermo Francos, tal como viene reclamando un selecto lobby empresarial.

Por lo pronto, acumulando reveses (secuestro de alimentos destinados a los comedores comunitarios, criptomoneda Libra, valijas misteriosas que sortean el filtro aduanero, descontrol sobre fentanilo contaminado, y ahora coimas que conducen a “El Jefe”), en el núcleo duro gubernamental comienza a escucharse algo parecido a “las mujeres y los niños a los botes” (y, a veces, ni esas prioridades respeta el desbande en curso) La del subsecretario general de la Presidencia, “Lule” Menem, por ejemplo - complicado con las denuncias por recaudación espuria a través de la Agencia de Discapacidad, y empavurado por aparecer en algún video indiscreto manejando un coche deportivo de alta gama en Nordelta -, es una de las cabezas que amenaza con rodar para salvar la de la hermana presidencial.

Y no es para menos: Según una encuesta realizada por la consultora Management & Fit, un 73,2% de los consultados considera que ese escándalo es un hecho “muy grave”, y revela que más de la mitad modificaron su nivel de confianza en la gestión de Javier Gerardo Milei, lo cual se complementa con los datos aportados por la respetada analista Shila Vilker, quien da cuenta de una caída de alrededor de 13 puntos en la confianza en el Gobierno durante las últimas siete semanas.

En pleno escándalo, no hay una estrategia unificada en el Gobierno para controlar daños. En cambio, sus distintas alas - a veces enfrentadas - ensayan discursos incoherentes entre sí, cambian el eje con el paso de las horas y apuntan en variadas direcciones.

De este modo, promediando el mandato de La Libertad Avanza, y siendo Javier Milei una mera encarnación del rechazo a las opciones políticas que rigieron nuestros destinos desde 1983, todxs aquellxs que - incluso a nuestro pesar - nos hacemos acreedores al mote de “animales políticos”, vemos con suma preocupación que la expectativa en su gobierno se esté resquebrajando vertiginosamente sin que hayamos gestado aún una alternativa superadora de carácter progresivo, lo cual va configurando un escenario prácticamente sin antecedentes en nuestro país, en el que a primera vista daría la impresión de que, salvo la represión, todas las herramientas destinadas a sostener la gobernabilidad burguesa han quedado perimidas. 

Según el politólogo argentino Pablo Salinas, hoy “el descontento ya no es exclusivamente con la clase política, sino con el propio sistema”. ¿Eso supone, como creían los navegantes en el Siglo XV, que estamos a punto de llegar al límite de una tierra plana sostenida por cuatro columnas a lomo de tortugas gigantes? No parece, dado que la política le tiene terror al vacío. 

Si desde 2001 a la fecha el tácito reclamo de los argentinos pasó de “que se vayan todos” a “que venga alguno” - tal como lo enuncia Facundo Pedrini, editor de noticias de Crónica TV -, esto último ya ocurrió en diciembre 2023, y a estas horas todo indica que ese que vino “a salvarnos” es más casta que todos sus predecesores. En consecuencia, tal vez la novedad consista en que la vacancia que acusa nuestra sociedad se produce en el marco de una profunda reconfiguración de la misma aún no debidamente leída por quienes debieran hacerlo.

Sin embargo, ha quedado de manifiesto que, a nivel global, la nueva derecha ha leído el Siglo XXI con más rigor que la izquierda, que ha quedado atrapada en un consignismo voluntarista, por el momento incapaz de generar adhesión masiva. Puede que, hasta que ese status se modifique, más allá de sus protagonistas circunstanciales, la prédica neoconservadora siga encarnando esa radicalidad rebelde que el progresismo dejó de lado.

Aquí, todavía gran parte de nuestro pueblo, y numerosos analistas, consideran que, desgastado y todo, solo el peronismo podría frenar el proceso en marcha de demolición de la Nación Argentina. Pero esa fuerza política hoy se encuentra más atravesada por la realpolitik que por un debate conducente a su renovación programática. Baste con plantearse un interrogante bastante obvio: ¿Su porvenir inmediato se dirimiría entre Grabois y Massa? Pues el pensamiento crítico no duda acerca de que el ex intendente de Tigre se identifica con el Partido Demócrata de los EEUU, y en todo caso, el referente de Patria Grande encarna una subjetividad transformadora que no es hegemónica al interior del movimiento. De modo que esa taba, más que nunca, está en el aire. 

Como venimos sosteniendo, aún sujetos a su lógica actualización - atenta a la estructura socioeconómica de la Argentina presente -, la lucha de nuestro pueblo ha gestado incontables programas destinados a recuperar la soberanía nacional tanto como a ejercer la popular. 

No obstante, una cuestión fundamental remite al nuevo sujeto social capaz de ponerlos en práctica, a todas luces ya no exclusivamente el proletariado industrial o el movimiento obrero organizado, según la tradición política desde la que se lo analice.

Ese protagonista insustituible del cambio social pendiente hoy se encuentra en plena gestación, y la Historia ha demostrado palmariamente que suele fraguar al calor de acontecimientos disruptivos del orden imperante.

De resultas que el fantasma del 2001 está más presente que nunca entre nosotros.

Ello valida la imperiosa necesidad de apurar la gestación de una alternativa política capaz de impulsar un juicio político tendiente a destituir a un Primer Mandatario que se regodea en la crueldad, echar mano a mecanismos constitucionales de emergencia como una Asamblea Constituyente, investigar la composición de la deuda externa desconociendo su porción ilegal, propender a un shock distributivo que recomponga la dignidad de lxs argentinxs, e ingresar cuanto antes a los BRICS, como expresión del mundo que viene, basado en la autodeterminación de los pueblos.

No pocos compatriotas reman en tal dirección. 

Y es aquí donde vale la pena reparar en el aporte intelectual del economista griego Yanis Varoufakis, cuando propone la denominación de “tecno feudalismo” para caracterizar esta era del desarrollo capitalista, y la de “nubelistas” para hacerlo con las nuevas oligarquías globales consolidadas durante la pandemia, señalando que hoy por hoy el capitalismo no fue reemplazado por el socialismo sino por algo distinto y peor, contra lo cual ya no es suficiente la organización del proletariado-precariado, toda vez que el nuevo orden ha levantado suficientes barreras para resistir ese embate. Ello hace que ya no baste con la movilización multisectorial capaz de ocupar el espacio público con sus exigencias, si no se incorporan nuevos mecanismos de resistencia como, por ejemplo, el boicot a las compras on line, ya que, si en el capitalismo tradicional no éramos dueños de los medios de producción, en su versión actual carecemos de soberanía cognitiva: No somos dueños de nuestras mentes, dado que ELLOS dominan nuestra atención. Todo lo cual exige expandir al espacio virtual las batallas que históricamente hemos venido librando fuera de él. De este modo, Varoufakis actualiza la exhortación de los textos clásicos diciendo “siervos, proletarios y vasallos de la nube, ¡uníos!”.

Durante el tiempo que nos tome asimilar estas novedades, en pos de un nuevo hacer político, allí estará el arte acudiendo en nuestro auxilio, como ocurre con estos versos de la gran poeta citybellense Mariana Finochietto: 

Que no te domestique el odio

que no te vuelva su cautivo

que nunca pueda

domar tu corazón.

 

Míralos cómo espuman

su rabia

de tristes perros negros.

 

Que no te muerdan

sus bocas magras de resentimiento

que no te asusten

los dientes contra el cristal de la mañana

mordiendo

mordiendo.

 

No pierdas la ternura

la fe

ni la cordura.

 

En este lado te esperamos

resistiendo.-

 

JORGE FALCONE


sábado, 23 de agosto de 2025

Cavilaciones de un setentista atravesado por los vientos de 2001

Y SI EN OCTUBRE SE IMPUSIERA EL AUSENTISMO, ¿CÓMO SEGUIMOS…?

 

Escasos motivos para enamorarse de la política

En el Siglo XIX, el filósofo alemán Carlos Marx consideraba a las revoluciones como el verdadero motor de la Historia. En el Siglo XXI, el sociólogo ecosocialista brasileño Michael Löwy opina que hoy la Revolución consistiría en una humanidad consciente y dispuesta a frenar el desastre climático poniendo coto a las oligarquías globales defensoras de las energías fósiles.

Lejos de ser una cuestión únicamente ambiental, el cambio climático se consolida como un problema de seguridad nacional. El Pentágono advirtió que los eventos extremos ya están afectando la infraestructura militar, y que se necesita una inversión urgente para modernizar el sistema energético y adaptarlo a los desafíos del futuro. El informe concluye con una advertencia clave: sin acciones concretas para reforzar la resiliencia energética, un gran apagón mundial no es una posibilidad lejana, sino un escenario probable. Solo se trata de un “detalle” entre los tantos que indican hasta qué punto ha arrastrado a la humanidad la gobernanza global, cuanto menos la de Occidente.

Sin embargo, la Historia es pródiga en lecciones ineludibles. Nuestra América acaba de aportar una de ellas: El desencuentro entre compañeros de lucha que entronizaron en el vértice del Ejecutivo a sectores originarios marginados de la vida pública durante más de cinco siglos, y bregaron en foros internacionales por los derechos de la Madre Tierra, cierra 20 años de gestión de la izquierda en Bolivia. La gran novela gauchesca de nuestro país lo advertía en el Siglo XIX: “…que, si entre hermanos pelean, los devoran los de afuera”. No obstante, a veces parece que las pequeñeces humanas pueden más que la experiencia.

En tanto, un presidente elegido por descarte frente a opciones que ya tuvieron oportunidad de gobernar y fracasaron, continúa desmantelando la Nación Argentina. Sin ir más lejos, el magnate británico Joe Lewis, amigo de Mauricio Macri, acaba de lograr la propiedad de la hidroeléctrica de Lago Escondido gracias a una resolución publicada en el Boletín Oficial. El empresario es reconocido por su escandalosa propiedad del sur con la que se apropió de un lago, recibió jueces y empresarios de medios de comunicación y hasta por tener un “ejército privado” de empleados que atacó, por ejemplo, a activistas encabezados por el oficial sanmartiniano Julio César Urien durante incursiones al territorio en reclamo de soberanía, tema a todas luces irrelevante para la agenda oficial, como lo demuestra la recepción a cuerpo de rey de los emisarios del Imperio: En el marco de la Conferencia Sudamericana de Defensa (SOUTHDEC), realizada en Buenos Aires, el jefe del Comando Sur de los Estados Unidos, Alvin Holsey, mantuvo una serie de reuniones bilaterales con las máximas autoridades militares de la región para conversar sobre la seguridad en el hemisferio, con el eje puesto en la influencia de China y las “organizaciones criminales transnacionales”. En tal contexto, la Ministra sionista de Seguridad volvió a abogar por la intervención de las FFAA en asuntos de seguridad interior, a la vieja usanza.

La eliminación de mediaciones entre sociedad y Estado, continúa produciendo estragos en todos los órdenes. De hecho, la distribución de un lote de fentanilo contaminado que ya ocasionó la muerte de un centenar de personas sinceró que la ANMAT padece un 23% de recorte de insumos, y su personal un 40% de pérdida salarial, permaneciendo activos menos de 10 inspectores para controlar 100 laboratorios. Recientemente, el organismo regulatorio advirtió sobre la posible contaminación y presencia de gusanos en un lote de tomate triturado de primera marca (Marolio), alertando a la población sobre la presumible presencia de parásitos microstomum sp. Dicho producto fue distribuido en escuelas y comedores comunitarios de algunos municipios bonaerenses y se pidió no consumirlo ni comercializarlo. Conclusión: La desregulación mata.

A propósito de nuestra encrucijada nacional, la consultora Rubikon-Intel realizó una compulsa durante la primera quincena de julio en la Ciudad de Buenos Aires, en Santa Fe, Chaco, Salta, San Luis y Jujuy, que tuvieron en sus elecciones locales intermedias una merma de entre el 4% y el 14%, respecto al 2021, obteniendo registros que podrían anticipar resultados correspondientes a los próximos y decisivos comicios venideros: el bonaerense, el 7 de septiembre, y el nacional, el 26 de octubre. 

“El ausentismo en algunas provincias superó su promedio histórico y la participación cayó hasta 17 puntos porcentuales respecto de 2021″, consigna el estudio. 

Y agrega que, “aun entre quienes no votaron, un 59 % se declara interesado en la política, y que las principales críticas apuntan a que los candidatos ‘se olvidan de la gente después de ganar’ (65,1%) o ‘solo buscan cargos’ (50%)”.

“El conjunto de los motivos de abstención pueden organizarse en un esquema de tres polos: la abstención doctrinaria, dominante en varones de media edad, profesionales; la desilusión con el voto por Milei llevada al punto de la desconexión y la prescindencia; la falta de alternativas opositoras que puedan considerarse al mismo tiempo potentes y pertinentes”, explicó el sociólogo y antropólogo Pablo Semán, que junto a Josefina Salvatierra fueron los responsables del estudio cualitativo. 

La encuesta reveló que “el clima emocional es negativo y puede influir tanto en la abstención como en el voto de castigo”, y precisó que “las emociones dominantes son bronca, decepción, cansancio y tristeza, especialmente entre jóvenes (16-30) y mayores (61+)”.

Si la tendencia continúa, advierte el informe, la abstención podría consolidarse como un hábito político que debilite la participación y la legitimidad del sistema.

La pregunta que dichos indicadores dejan flotando es inquietante: ¿lograrán los partidos y dirigentes reconstruir el vínculo roto con una ciudadanía que, aunque se declare democrática e informada, empieza a ejercer su derecho a no votar? 

Dado que oportunamente se la escuchara impugnar una unidad del peronismo cimentada en el rejunte de voluntades, la última columna de la lúcida referente de Patria Grande Ofelia Fernández en el canal de streaming Blender - dicho sea de paso, tributario del mismo paquete accionario que sostiene a Carajo, su contraparte libertariana - fue rematada por la lectura del mensaje de un oyente quien, al cabo de un cierre de listas que incluye al sector que integra la columnista, le espetó: “Se diría que amenazaste con darte de baja del servicio y terminaste aceptando esta promo”. Realpolitik en estado puro.

Visto los numerosos indicadores del humor social imperante, y considerando que el oficialismo acaba de protagonizar nuevas derrotas parlamentarias, dado que Diputados anuló su veto a la emergencia en discapacidad, y en el Senado avanza un dictamen que cambia los DNU para quitarle un poder clave, a lo cual se suma el “fuego amigo” del desplazado Spagnuolo, ex director de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis) , que amenaza con hacer públicas las grabaciones que comprometen a Milei, a su hermana Karina y a los Menem, si coincidiéramos en que, con sus más y sus menos, el kirchnerismo fue la experiencia más auspiciosa de lo que Alejandro Horowicz designa como “democracia de la derrota”, y aceptáramos que Javier Gerardo Milei bien puede haber comenzado a experimentar su “canto del cisne”, ante la vacancia de alternativas políticas dignas de atención, ¿correspondería, por reducción al absurdo, concluir que a su gobierno le sigue La Nada?

Hace poco la encuestadora Shila Vilker sostuvo en FutuRock que “el electorado le tiene terror al vacío”. A partir de dicha afirmación, ¿debería inferirse que en consecuencia se volverá a votar por un “mal menor”? Y, en tal caso, ¿eso no pondrá en evidencia que continuamos atrapadxs en una Matrix posibilista que - con perversa lógica - nos impide salir de la encerrona? 

¿Será pues que lxs descendientes de Evita y el Che hemos perdido la capacidad de encaramarnos a la pared del laberinto para otear el horizonte y ensayar una salida?

Existe un relativo consenso entre numerosxs exponentes del pensamiento crítico acerca de que se vive un colapso generalizado de la imaginación política.

Entonces, si la visual es corta, puede que no quede otra alternativa que la de revisar aquellas valiosas lecciones de la Historia que mencionábamos al principio. 

 

Las barbas en remojo 

Tener muchos años contribuye a que cundan el reuma, la calvicie, y la miopía. Pero cuando en el tren de la vida se viaja asomando por la ventanilla, a lo anterior se suma la posibilidad de ser testigos privilegiados de una época.

Quien escribe estas líneas se reconoce hijo de una generación sobre estimulada, y formada en el marco de casi 18 años de alza de masas (1955 - 1973) Es más, me atrevería a afirmar que, para las grandes mayorías, ese último año fue una fiesta. Dormirse seguro, no precisamente gracias a una alarma laser perimetral, sino a causa de escuchar que en la avenida principal del lugar de residencia un pueblo insomne festeja sin parar, constituye una experiencia intransferible.

A ese estado de movilización social y empoderamiento popular se sumaría el libre acceso a todo tipo de insumos culturales que interpelaron drásticamente a cada certeza considerada inamovible hasta entonces: La religión se vio conmocionada por la Teología de la Liberación, propuesta por el sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez; la Filosofía de la Liberación, impulsada por nuestro recordado Enrique Dussel, discutía con los pensamientos más anacrónicos en la materia; la siquiatría convencional encontraba su némesis en la Antipsiquiatría planteada por el siquiatra sudafricano David Cooper; la educación tradicional era cuestionada por la Pedagogía del Oprimido enarbolada por el educador brasileño Paulo Freire; hasta el teatro tal y como lo conocíamos era deconstruido desde el Brasil Profundo por el Teatro del Oprimido, a instancias de Augusto Boal y, desde nuestras villas miserias, por el Grupo Octubre, liderado por Norman Briski… Sería inagotable enumerar las fuentes en que tuvo la oportunidad de abrevar nuestra generación, bajo el influjo de los vientos insurgentes que, de la mano del Comandante Guevara, convocaban a forjar una nueva humanidad.

Lejos estuvimos de la perfección. Pero fuimos buena gente. De ahí que la drasticidad con que respondió la clase dominante tuviera la dimensión del sueño que llegamos a amasar.

Sobre eso se ha escrito y filmado bastante, y seguramente continuarán desempolvándose testimonios y estudios aún pendientes de consideración. 

Pero, en nuestra historia reciente, un posible punto de partida para revisar los fenómenos hoy designados como “crisis de representación política” e “insatisfacción democrática”, acaso sea el hecho incontrastable de que la dictadura oligárquico militar genocida no fue desalojada por una ofensiva popular que impuso las reglas del mundo plebeyo a la bisoña democracia en ciernes, sino más bien por el desprestigio internacional ganado por el régimen violando los derechos humanos e inventando una guerra de fatídico desenlace en el Atlántico Sur a fin de perpetuarse, lo cual no desconoce en modo alguno la resistencia sin cuartel y por todos los medios a su alcance que nuestro pueblo libró para deshacerse del gobierno de facto.

Desde la recuperación del orden constitucional, la mayor parte del activismo se avino a ensayar formas de construir poder constituyente por dentro del poder constituido, mientras que algunos sectores, recelosos de los enjuagues del sistema para perpetuarse, optaron - con diversa suerte - por militar exclusivamente en el seno de la comunidad.

Con honrosísimas excepciones, el saldo de esa primera experiencia fue una cosecha de “jóvenes viejos” entrenados en los métodos más fulleros de la política institucional, y podría decirse que, entre quienes optaron por el otro camino, cunde un desgaste producto de haber intentado lidiar en inferioridad de condiciones y con orientaciones que, en general, acorde a los ciclos de reflujo y dispersión social, no atinaron a reformular utopías acordes a los desafíos que propone el Siglo XXI.

En apretada síntesis, durante las cuatro décadas de simulación democrática en curso, salvo las riquísimas experiencias piqueteras iniciadas con las luchas de Cutral Có y Gral. Mosconi a partir de los 90s, y gestadas al calor de la camaleónica mutación de un peronismo absolutamente regido por las leyes del mercado, que habrían de ser el caldo de cultivo posterior para la rica experiencia insurgente producida hacia diciembre de 2001, no habría mucho más para rescatar desde el campo popular, hasta la irrupción en 2005, a partir de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, de una ola feminista que volvería a conmover los cimientos del andamiaje ideológico imperante, desde su denuncia del carácter indisociablemente patriarcal del capitalismo, su audaz planteo de que “lo personal es político”, y su defensa de una Ética del Cuidado reivindicada en el marco de un presente impiadoso, generando así lo que muchos consideramos el más reciente y significativo salto de calidad producido por nuestro pueblo.

El resto estuvo constituido por una militancia otrora aguerrida que pasó a ocupar los despachos oficiales generando unas pocas iniciativas rescatables y un incremento simultáneo del peculio de sus propias orgas, mientras los sectores más insumisos cumplimentaron por más de una década el ritual de manifestarse a las puertas de la cartera social y dormir a la intemperie, tanto en la Avenida 9 de Julio como en Plaza de Mayo, engordando sus filas a expensas de la asistencia social, pero descuidando a la vez la imprescindible presencia en los territorios y, por encima de todo, la formación de cuadros en condiciones de soportar 40° de calor al rayo del sol sin romper filas, o desplegar estrategias de autodefensa cuando la represión arremete a sangre y fuego.

El argumento para justificarlo fue semejante a implementar la estrategia del karateca: Valerse del erario público para construir autonomía. Ganando perspectiva, dicha tesitura recuerda al film Bananas, estrenado por Woody Allen en 1971, donde una Revolución triunfante en el Caribe envía representantes a Washington a reclamar fondos para sostener su proyecto anticapitalista.

Lo que muchos analistas califican como estado de anomia, sería imposible de entender pasando por alto el fenómeno descripto, de gestación de una militancia estatalista y gestionaría cuya presencia pública se debilitó casi hasta la desaparición cuando el gobierno libertariano redujo a su mínima expresión los planes sociales y vació el espacio público apelando a un Protocolo Antipiquetes - que los sectores más reaccionarios celebran a la par de un engañoso control inflacionario -, produciendo el éxodo masivo de activistas de base de los microcentros a las periferias, para volver a mendigar una changa mal pagada en pos de parar la olla, y a librar la batalla cotidiana por rescatar a los hijxs del embarazo infantil o el consumo de drogas truchas que les disuelven el cerebro.

Todo lo señalado hasta aquí no es producto de un frío análisis sociológico realizado a distancia prudencial de los hechos descriptos, sino por un protagonista calificado del arte de “pedirle peras al olmo”, movilizando compañeros y compañeras muy humildes, que invirtieron estoicamente mucho tiempo de sus vidas lejos del espacio de esas comunas cuya realidad conocen como la palma de sus manos, y adonde suelen hacerse mucho más fuertes que sus opresores. Al fin y al cabo, pecamos de suponer que construir con empatía en la base nos permitiría torcer ese rumbo, pero la realidad nos pasó por encima. Valga el señalamiento para dejar en claro que la severidad de nuestras apreciaciones nos involucra de lleno, como co responsables de lo que gran parte del pobrerío opina hoy de la mayoría de las organizaciones sociales.

Dicho esto en la plena convicción de que corresponde repensar alternativas urgentes para frenar el genocidio sociocultural desatado por La Libertad Avanza, detengámonos por un instante a indagar la posible génesis de la perplejidad que parece haberse adueñado de buena parte de la militancia, visto y considerando que no abundan nuevas expresiones del hacer político.

Desde la perspectiva que venimos desplegando, un hito detectable de nuestra propia incomprensión del momento político que se inaugurara hacia 2023 fue el de suponer que la solvente argumentación de Sergio Massa, ex ministro de economía de Alberto Fernández, - y hoy devenido en co gestor de la unidad de un peronismo “servidor de pasado en copa nueva” - había aplastado en el último debate presidencial al balbuceante panelista de Intratables Javier Milei, erigido en tal circunstancia en representante iracundo de aquel hombre común que no domina los entretelones de la cosa pública.

Ante su - no por previsible menos sorprendente - triunfo electoral, la segunda circunstancia en la que derrapamos muchos apresurados augures de su posible tránsito fugaz por la política fue adherir a la idea de que duraría poco al frente del Ejecutivo Nacional. Personalmente, me toca asumir que, en charla celebrada durante la primavera de 2023 ante los estudiantes de un colegio secundario porteño, se me ocurrió tranquilizar a aquel piberío aventurando que el economista anarco capitalista duraría “lo que un pedo en una bolsa".

Podría seguir abundando en errores de apreciación compartidos con muchxs compañerxs pero, para no aburrir, me limitaré a reconocer que no hace mucho nos embargó una cierta sobreestimación operativa del llamado "Triángulo de Hierro" - hoy bastante oxidado - integrado por un cosplayer delirante, una repostera sin antecedentes políticos, y un concheto con veleidades esotéricas basadas en las profecías de Solari Parravicini, cuyxs candidatxs nacionales para las próximas elecciones no hacen más que ratificar la afirmación del politólogo Andrés Malamud, acerca de que “Argentina atraviesa un proceso de descomposición política”.

Pero lo cierto es que Milei es mucho más que eso: Es la dimensión exacta de nuestra derrota. La del proyecto revolucionario de los años 70 y la de todo intento fallido por encontrar una salida digna desde entonces al intríngulis argento.

A medida que escribo estas líneas me recuerdo presentando en la Feria Internacional del Libro, poco antes del Argentinazo, una crónica testimonial novelada sobre mi experiencia militante durante los “años de plomo”, acompañado por los historiadores Felipe Pigna y Roberto Baschetti. En esa ocasión, se me escuchó decir que la insurgencia de los años setenta solo perdió una batalla, pero no la guerra, afirmación que desmienten los argumentos expuestos en esta nota y, muy por encima de ellos, nuestro presente político, económico y social.

Recapitulando, y dado que - al menos hasta nuevo aviso - muchxs compatriotas aún reclaman al peronismo que cumpla el rol de trabar las mandíbulas del caimán que viene devorando nuestros derechos, la situación del movimiento, vista desde la perspectiva de la generación que "les cortó la digestión a los poderosos" (expresión del montonero Roberto Cirilo Perdía), demuestra que de mínima arrastramos un debate no saldado entre el peronismo fifty fifty de 1945 y el que hacia 1975 llegó a disputar para los trabajadores una tajada mucho mayor del PBI; otro bien a fondo sobre el carácter altamente condicionado del orden imperante desde 1983, ahora que muchos opinólogos neo menemistas argumentan que a partir de 1989 se llevó a cabo la experiencia más virtuosa de un “capitalismo posible para la Argentina” (Jorge Asís); y uno que demuestre taxativamente que la llamada “Década Ganada”  (2003 - 2015) bien lejos estuvo de ser la continuidad de la “primavera camporista” con que se identifica la agrupación que nuclea a sus defensorxs, empeñadxs en desembarazarse del estigma que depositó sobre sus espaldas la gestión inaugurada en 2019, co responsable de ponerle alfombra roja a la amenaza que hoy se cierne sobre el destino nacional.

De resultas que, si “quedarse en el 45” resulta improductivo, quedarse en la "década ganada" es lisa y llanamente fatal, ya que ambas posiciones suponen renunciar al futuro. 

En estas horas, la vacancia de una macropolítica verdaderamente transformadora deja a la intemperie la escualidez de toda micropolítica concebida “para ir tirando”. 

Lo sostendremos hasta agotar: En su larga marcha hacia un porvenir de dicha, el pueblo argentino no ha dejado de elaborar programas dignos de revisión a la luz de los paradigmas del Siglo XXI, fundamentalmente en relación al mundo del trabajo, que supo gestar al último sujeto social capaz de enfrentar al capitalismo, amenaza principal de la vida en el planeta.

Los tiempos cambian, pero hay un dato incontrovertible: Con lluvia, escarcha o Pampero, nuestro sufrido pueblo nunca ha dejado de pelear, ayer exponiéndose a la tortura, la desaparición forzada o la apropiación de sus hijxs, hoy a ser descerebrado por un proyectil de Patricia Bullrich o condenado a muerte por falta de medicación oncológica. Viejas y nuevas generaciones de luchadorxs seguimos en deuda con él.

Hasta que seamos capaces de gestar un nuevo horizonte emancipatorio y la consecuente dirigencia que encabece el ciclo de luchas que lo preceda, la prioridad parece ser hacerse fuertes en los territorios, autogestionando la reconstrucción material de una vida digna, y ensayando experiencias político institucionales solo allí donde exista una sólida construcción social en condiciones de ejercer un atento control de gestión, para que sus protagonistas no se “corten por la libre” como un globo de gas al que se le soltó el piolín. Porque urge reconstruir un tejido social desgarrado y, más que eso, la propia humanidad de lxs argentinxs, sin lo cual se hace sumamente difícil protagonizar una contraofensiva popular capaz de volver a poner en agenda la necesidad de forjar un país productivo y con empleo, que reponga su Pacto Federal, replantee sus asimetrías demográficas, y se plante competitivamente ante los nuevos actores de la gobernanza global.

Por lo pronto, como alguna vez lo afirmara ante el mundo el mejor de nosotrxs, bien sabemos que “esa ola de estremecido rencor, de justicia reclamada, de derecho pisoteado, que se empieza a levantar por entre las tierras de Latinoamérica, esa ola ya no parará más. Esa ola irá creciendo cada día que pase. Porque esa ola la forman los más, los mayoritarios en todos los aspectos, los que acumulan con su trabajo las riquezas, crean los valores, hacen andar las ruedas de la historia y que ahora despiertan del largo sueño embrutecedor a que los sometieron”. 

 

A Mabel Cruz, Juan Pastor Murphy, Solange Carolina Zaccarías, Daniel Eduardo Carozzi, Roxana Verónica Lescano, Carlos Adrián Calderero, Sara Morales, y Fernando Riva Zucchelli, en deuda. Porque nada hay más valioso que un/a compañero/a de lucha.

 

JORGE FALCONE 

 

  

sábado, 16 de agosto de 2025

UN PUEBLO QUE ESTÁ SOLO Y ESPERA… PELEANDO 

Con un apretón de manos en la pista de aterrizaje de la base de la Fuerza Aérea Elmendorf - Richardson en Anchorage, Alaska, el presidente de EE.UU., Donald Trump, y su homólogo ruso, Vladimir Putin, tuvieron una muy anticipada cumbre en la que estuvo en discusión la actual guerra en Ucrania y las posibilidades de un cese al fuego. Al cabo de dicho cónclave, que se prolongó por algo más de tres horas, Putin aseguró que “Nuestras negociaciones transcurrieron en una atmósfera constructiva y mutuamente respetuosa. Han sido tremendamente sustanciales y útiles”. De ahora en más, el mundo se interroga acerca de si Trump estará dispuesto a renunciar a los ingresos por la venta de armas para intentar ganar el Premio Nobel de la Paz. Mientras la mayoría de los gobiernos latinoamericanos se distancian de Tel Aviv por sus violaciones a los derechos humanos, Javier Gerardo Milei convierte el millón de dólares recibido como “Premio Nóbel” judío en respaldo financiero y diplomático a un Estado señalado por la ONU por crímenes de guerra. Argentina está lejos de ser Gaza. También Haití. Su tragedia no tiene semejante magnitud. Sin embargo, es un país otrora próspero y hoy en demolición. Quizás por eso valdría la pena que, si estas líneas llegaran más allá de sus fronteras, funcionaran como una suerte de botella al mar destinada a que se dimensione lo que ocurre por estas horas en un territorio que alguna vez fue definido como “granero del mundo”; un sitio donde el Ministro de Desregulación - encargado de dinamitar el Estado Nacional - declara muy suelto de cuerpo en los medios que mientras informa sus planes al Jefe del Ejecutivo, este “gime de placer, como si estuviera teniendo sexo”; un lugar que ya contabiliza casi un centenar de muertos por consumo de fentanilo contaminado, mientras la “racionalización administrativa” da de baja todo tipo de control de los laboratorios, alguno de los cuales de un tiempo a esta parte está siendo auditado por zoom, debido a la falta de personal; una latitud adonde el Primer Mandatario recomienda impunemente desde sus redes sociales una criptomoneda que en un abrir y cerrar de ojos vuelve millonarios a un puñado de socios, al cabo de lo cual, interpelada en un canal de TV sobre ese ilícito, su ex canciller manifiesta que si el hombre no es un estúpido ha de ser un corrupto. Y todo ello en tanto, a contrarreloj, se va enajenado el patrimonio nacional, en paralelo a la depreciación de los salarios. En fin, un enclave del planeta donde todos los miércoles se practica un ritual de eutanasia a cielo abierto contra lxs jubiladxs, televisado desde una plaza pública convertida en circo romano. Tan solo eso. Qué podría salir mal…

 

A río revuelto…

Aunque resulte inconcebible para nuestros adultos mayores, la clase política hoy a cargo de la Patria de Enrique Mosconi, Alfonsina Storni, Discepolín, Azucena Villaflor, Diego Armando Maradona, Norma Plá, Leonardo Favio, María Elena Walsh, y el Papa Francisco, se arranca los ojos hasta último momento por ocupar un lugar expectable en alguna lista que probablemente no votará nadie. A propósito del abstencionismo electoral en alza, una encuesta y un estudio cualitativo buscaron explicar las causas profundas de ese fenómeno. “Hay argentinos exhaustos”, resumió el sociólogo y antropólogo Pablo Semán, responsable de la investigación. Según sus resultados, incluso entre quienes no votaron, el 59% declaró estar interesado en la política. En consecuencia, la cuestión no se reduce a la apatía: para un 37,2% de los “ausentistas”, no ir a votar puede ser un acto político en sí mismo; y un 41,3% expresa que su intención ha sido “no legitimar a nadie”. 

Ocupada de asuntos más importantes que un “insignificante” comicio, la empresa petrolera británica Rockhopper asegura un financiamiento de 140 millones de dólares, a través de la colocación de acciones en el mercado financiero, para la primera fase de la explotación ilegítima del León Marino, el yacimiento de la Cuenca Norte de las Islas Malvinas que contiene 1.700 millones de crudo, tal como lo denuncia el colega Tomas Merani en el portal PIA Global, agregando que esa firma tiene el 35% de la participación en el proyecto, mientras que la empresa israelí Navitas Petroleum tiene el otro 65%, de modo que a este ritmo, la explotación del petróleo de las Islas Malvinas orquestado por el Reino Unido podría comenzar a fines de 2026.

Como para no concebir a Javier Milei como ariete - descartable - del capital financiero trasnacional. Muy a pesar de lo cual, el Panelista de Intratables va sumando complicaciones en Diputados luego de la estrepitosa derrota que recibió cuando el conglomerado opositor impuso con una mayoría significativa 12 iniciativas propias que incluyen medias sanciones a proyectos que el Presidente se empeña en amenazar con vetar y diferentes emplazamientos de otros cuyo debate el oficialismo se encargó de frenar en las comisiones que preside. Poco después, dichos emplazamientos arrancaron con un plenario donde los opositores buscaron modificar aspectos del reglamento interno de la Cámara baja para destrabar el funcionamiento de la Comisión Investigadora de la criptoestafa Libra, que involucra al Primer Mandatario y su entorno más íntimo y que la Casa Rosada procura frenar a cualquier costo. La agitación escaló a mediados de semana, dado que diferentes plenarios trataron los proyectos impulsados por todos los gobernadores para el reparto inmediato y equitativo de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y el segmento del impuesto a los combustibles destinados a obras viales que el gobierno central no distribuye; además de garantizar el financiamiento del Sistema nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación y la promoción de la salud cerebral. En otras palabras, la controversia que hoy vive nuestro país se libra entre el desquicio y el Estado de Derecho. 

Simultáneamente, se recalienta el hervidero electoral. A pocas horas de vencerse el plazo para registrar candidatos para las elecciones del 26 de octubre, continúa habiendo muchas negociaciones en el peronismo. El gobernador Axel Kicillof promueve una mesa política del movimiento para definir una lista unificada en la provincia de Buenos Aires. Por su parte, un intendente del PJ que evalúa ir por su cuenta ha encargado una encuesta que mide a Sergio Massa y Juan Grabois, detectando que el primero estaría alrededor del 25,2% de la intención de votos, y el segundo del 6,5%. Cabe añadir que este último decidió no participar en la lista por desacuerdos sobre posiciones en las listas, tras sus críticas hacia el ex intendente de Tigre, quien a su vez ha restado importancia a esos ataques y asegurado que no será candidato en la Provincia, así como que su prioridad es mantener la unidad del peronismo para enfrentar a Milei, sin obsesionarse por candidaturas personales. En tanto, La Cámpora mantiene a Máximo Kirchner como una opción viable, con apoyo de diversos dirigentes, que lo proponen como posible cabeza de lista, a pesar de su mandato actual como diputado.

A todo esto, La Libertad Avanza continúa devorando al PRO a la manera de un Pac Man, y dejando al ingeniero Macri en la condición del protagonista de la novela “El coronel no tiene quien le escriba”. Además, Patricia Bullrich confirmó que será candidata a senadora por la Ciudad de Buenos Aires.

Como si eso fuera poco, los libertarianos impulsan una lista encabezada por el tan resentido como ubicuo Florencio Randazzo para sacarle votos al peronismo en Buenos Aires y asegurar el triunfo de la boleta que encabezará José Luis Espert. En su momento, Randazzo habló con Juan Schiaretti para encabezar la lista del frente Somos, que se lanzó como una alternativa al peronismo y a la alianza entre libertarios y el PRO en la mencionada provincia. El ex ministro del Interior de Cristina Kirchner buscó anticiparse así a una candidatura de Facundo Manes. Aunque entre los gobernadores que lanzaron el grito federal ya había reparos con Manes porque no quieren ser tildados de antimileístas. 

Pero más allá de lo dicho hasta aquí, a ojos de los analistas menos condescendientes, nada invita a creer que la encrucijada nacional se resolverá en las urnas.

 

…ganancia de luchadores 

Como se ha dicho antes, el parlamento comienza a decir “basta” a la metodología de gobernar por decreto, los gobernadores menos arrastrados se cortan por la libre y comienzan a hacer la suya, las calles del país rebozan de luchas políticas y gremiales, y la hermana del presidente - además de hacer malabarismos para conjurar los numerosos frentes de conflicto al interior de La Libertad Avanza - cada vez se topa con más obstáculos para  el armado territorial y la construcción de alianzas distritales de cara a los próximos comicios.

No obstante, nada de lo anterior supone que esa suerte de Calígula que ocupa la Casa Rosada desde diciembre del 2023 carezca de poder de daño. Lo tiene, y es mucho.

Si la principal fuerza opositora es un peronismo con dirigentes sumamente desencontrados (del pueblo y entre sí), que no atina a componer “nuevas canciones”, o persiste en vivir de recuerdos de una supuesta “edad dorada” … francamente, estamos fritos.

Sin embargo, en “el hondo bajo fondo donde el barro se subleva” comienzan a germinar algunos brotecitos dignos de atención

Auspiciosamente, en el sur bonaerense el FIT - U ha incorporado a sus listas candidatxs de Vientos del Pueblo, conjunto de organizaciones políticas, sociales, comunicacionales y culturales aglutinante de un amplio abanico de la izquierda centrada en el activismo de base como una apuesta central en su esquema de construcción, integrado por Marabunta - Corriente Social y Política, Movimiento por la Unidad Latinoamericano y el Cambio Social (MULCS), Corriente Política de Izquierda (CPI); La Fragua - Colectivo Militante; Frente Popular Darío Santillán - Corriente Plurinacional (FPDS - CP); Emancipación Sur, y Contrahegemonía Web - Colectivo de Comunicación, confluencia que acaba de presentar su Cuadernillo con Propuestas de la Agenda del Pueblo Trabajador, abriendo el debate sobre cómo avanzar en un “proyecto para una sociedad socialista, transfeminista y descolonizada”.

En las próximas horas, en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA tendrá lugar un Plenario Nacional del sindicalismo combativo, movimiento piquetero independiente, organizaciones de jubilados y todas las luchas.

A su vez, desde variadas perspectivas políticas, sectores del pensamiento crítico se disponen a apoyar extrapartidariamente la candidatura de Miriam Bregman a Diputada Nacional por CABA.

Entre el artivismo platense circula este alentador mensaje: “Hola compañerxs! Dada la situación política, económica y que el adormecimiento social es generalizado; sin embargo, como algunos compañerxs vemos la importancia y necesidad de RETOMAR LAS LUCHAS CONTRA EL NEFASTO PRESIDENTE, para lo cual es necesario unirnos y organizarnos, próximamente haremos una REUNIÓN VIRTUAL (si hay quorum este domingo) en el grupo de UNIDXS X LA CULTURA - La Plata / Berisso / Ensenada. Extendemos la invitación a compañerxs de otros distritos y sectores que se quieran sumar, y coordinar reunión, en el grupo ‘Propuestas de resistencia y lucha Anti MILEI’. La entrada en el grupo es abierta, los esperamos”. 

Por su parte, el secretario general de ATE Córdoba y titular de la CTA Autónoma provincial, Federico Giuliani, viene sosteniendo que “hay que construir un espacio político propio que organice la rebeldía popular”. En consecuencia, participó del reciente lanzamiento del Movimiento Pueblo y Patria, que celebró su primer Plenario Provincial en la sede de ATE -CTA - A Córdoba, con la presencia de referentes barriales, sindicales, ambientales y de comunidades originarias de distintos puntos de la provincia (Río Cuarto, San Francisco, Punilla, Sierras Chicas, Capital y Río Tercero), con una perspectiva que desafía al proverbial aislacionismo “cordobesista”.

Como esas, numerosas iniciativas germinan sin prisa y sin pausa a lo largo y ancho del territorio nacional, algunos de cuyos habitantes frecuentemente cometen el grave error de analizar el porvenir inmediato a partir de lo que ocurre en esa Matrix porteña de 60 cuadras alrededor del Obelisco, lo cual tarde o temprano lleva a concluir que nuestro pueblo se volvió un rebaño de comemierdas inclinado hacia la derecha, tan solo porque todos los caretones que debieran gestar una nueva epopeya emancipadora hoy están exclusivamente ocupados en defender sus traseros… algo bien diferente a que nuestra gente esté mansa y tranquila “esperando la carroza”. O que carezca de imaginación política. 

Una vez más, como sostiene el saber popular, “nunca ha estado más oscuro que antes de aclarar”. 

 

JORGE FALCONE

A la memoria de María Claudia Falcone, en el 65° aniversario de su natalicio.-

sábado, 9 de agosto de 2025

El criminal de guerra Netanyahu no es bienvenido en la República Argentina

SI LA GESTIÓN MILEI COMPLETA SU PERÍODO DE GOBIERNO

EL SALDO DE DAÑO SERÁ PRÁCTICAMENTE IRREPARABLE

El giro de capas amplias de la población hacia la extrema derecha no se explica, ante todo, por racismo, sexismo o rechazo a la ‘cultura woke’. Responde a una reacción confusa, pero, en sus propios términos, coherente frente al derrumbe del tejido social que alguna vez ofreció seguridad, comunidad y propósito. Como señala Meagan Day, muchos votantes de la extrema derecha no añoran tanto las jerarquías rígidas del pasado como la estabilidad laboral y la cohesión colectiva que caracterizaron al capitalismo keynesiano, en el que también predominaban valores culturales conservadores. La masificación de una demanda de orden entre sectores medios y populares, tras décadas de descomposición social neoliberal, encuentra una sensibilidad conservadora afín en el recelo hacia los cambios impulsados por los movimientos feministas, antirracistas y LGBT. Esa sintonía fue hábilmente explotada por la extrema derecha, que logró unificar malestares heterogéneos en un relato común. Sin embargo, no son las disputas culturales en torno a género, raza o sexualidad las que motivan principalmente una reacción como la que observamos a nivel global. La clave no reside, entonces, en los valores culturales perdidos, sino en las condiciones materiales que sustentaron aquel período que hoy se añora (cuando, por ejemplo, ‘América fue grande’): altos salarios, sindicatos fuertes, baja desigualdad. Fue ese marco - y no una supuesta armonía basada en valores conservadores - el que permitió un orden social más integrado. El neoliberalismo desmanteló esas condiciones de integración, y la izquierda, al abdicar progresivamente de su programa histórico en nombre de una adaptación al nuevo consenso, dejó vacante el terreno que hoy ocupa la extrema derecha con su llamado a restaurar un orden perdido bajo la égida de un Estado autoritario. 

Martín Mosquera

“Su libertad y la nuestra”,

en Revista Jacobin N°11.

  

Un presente más que aciago 

Como es de dominio público, Donald Trump comanda una guerra comercial de amplio espectro. En la mira están países como Brasil, sancionados con tarifas por imponer regulaciones a la tecnocracia estadounidense, o el nuestro, asfixiado por una deuda a todas luces impagable. Más explícitos los unos, más tácitos los otros, tales condicionamientos no son una advertencia, ni un límite, ni reparan. Son armas legales, sin explosivos, que matan a millones.

En tanto, aquí, la tensión entre el Presidente y la Vicepresidenta de la Nación ha escalado a nivel tribunalicio, a partir de los escraches que Victoria Villarruel viene padeciendo por parte de las Fuerzas del Cielo

Con la proa puesta en un control inflacionario de carácter meramente publicitario y absolutamente desentendido de la baja del consumo y la desocupación rampante, el gobierno celebró - en su estilo, restringido para la ciudadanía y la prensa - una cena en el distinguido Yacht Club de Puerto Madero organizada por la Fundación Faro, think tank de la más rancia derecha local, en la que su mentor, Agustín Lage, se posicionó como eventual sucesor de Javier Gerardo Milei, y los economistas Axel Kaiser y Miguel Boggiano, como parte de su potencial futuro equipo económico.

Si esto último supone cierta previsión de recambio para el elenco libertariano, en caso de progresar el pleito anterior, bien puede convertirse en un cisma institucional que dé por tierra con un Plan B supuestamente urdido por la doctora Villarruel. 

Por lo pronto, la diputada oficialista Lilia Lemoine pidió la renuncia de la vicepresidenta y la acusó de perjudicar al Gobierno, que acaba de admitir este la derrota total que tuvo en Diputados durante una jornada que fue de revés tras revés para la Casa Rosada, con resultados que incluso sobrepasaron los 150 votos en contra del oficialismo. “Perdimos todo, perdimos todas las votaciones”, asumió el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, el primero en reaccionar por parte de la gestión de Milei. En tanto, adelantó que el Presidente seguirá con los vetos y se quejó por la actitud de los habituales socios legislativos de La Libertad Avanza (LLA), más allá de Pro. “¡Votaron todos con el kirchnerismo!”, exclamó. 

Mientras tanto, la hábil hermana del presidente - a la que él llama El Jefe, y la oposición más tarambana La Repostera -, ni lerda ni perezosa, se apresuró a suturar una posible ruptura con Santiago Caputo, en la lúcida comprensión de que la eficacia de La Libertad Avanza reside en complementar la lidia territorial con la virtual.

No obstante, la interna oficialista no se queda en eso. Una vicepresidenta que no es precisamente Cobos, continúa dando muestras de ruptura con la Casa Rosada. En plena tensión con Gustavo Valdés por el cierre de listas en Corrientes, Villarruel visitó la provincia para encabezar junto al gobernador la ceremonia de repatriación de restos de Granaderos caídos en la batalla de San Lorenzo.

El encuentro se dio en medio de la creciente disputa entre la titular del Senado y Javier Milei, quien recientemente la acusó públicamente de “traidora” y “bruta”. Cabe recordar que el Presidente la responsabilizó por la escalada en el precio del dólar y le endilgó haber habilitado "una sesión ilegal para que rompan el equilibrio fiscal". La referencia fue al debate en el Senado en donde se convirtieron en ley el aumento a los jubilados, la prórroga de la moratoria previsional y la emergencia en discapacidad, entre otras iniciativas.

Más liberal el número uno, más falangista la dos, el paso de ambos por el gobierno nacional rehabilita circunstancias que hasta entonces parecían saldadas por un tácito pacto democrático. Sin ir más lejos, con absoluto desparpajo, Patricia Buckmayer, docente de primaria y concejal electa en la localidad de Motecarlo, Misiones, publicó en sus redes sociales imágenes de un nuevo modelo de Ford Falcon verde expresando que tenía "baúl mejorado para acarrear zurditos".

Seguramente, no faltará quien califique como alarmistas a este tipo de señalamientos. Sin embargo, hace poco el periodista de investigación Hugo Alconada Mon reveló que la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) está elaborando “reportes” sobre actividades, reuniones y movilizaciones que protagonizan “líderes políticos, sociales y sindicales de todos los partidos y espacios, pero con una salvedad: no reporta datos sobre La Libertad Avanza o sus dirigentes ni sobre funcionarios nacionales”. Según afirma, el reporte de inteligencia tiene nueve carillas y puntea “actividades públicas - todas lícitas - que se llevarían a cabo los miércoles, como protestas gremiales, convocatorias callejeras y hasta actos culturales, además de actividades de colectivos de jubilados, personas con discapacidades, entre otros”. Además, precisa “horarios, recorridas y lugares específicos de concentración de cada una”, sin ninguna referencia a supuestas “amenazas a la seguridad” que justifique tal sistematización de información. Cabe agregar que el vocero oficial Manuel Adorni se negó a dar respuesta sobre el particular.

A todo esto, mientras se invierten sumas siderales para evitar la “alteración del orden público”, el reverso de la exitosa campaña del CONICET en Mar del Plata está dado por los reclamos al gobierno nacional que empuja al sector a “una crisis sin precedentes”, con pérdida de poder adquisitivo y fuga de cerebros, lo que acaba de derivar en una doble jornada de protesta, con acampe y movilización. 

Así y todo, el flamante frente de gobernadores continúa resuelto a presentar batalla por el reparto de los Aportes del Tesoro Nacional, el rescate del Hospital Garrahan, y el rechazo a los vetos presidenciales.

Su proyecto de crear una tercera fuerza alejada de la polarización entre el peronismo y los libertarianos encontró eco en varias provincias. El nuevo partido tendrá el nombre de Provincias Unidas (si lo permite la Justicia Electoral) A menos de 10 días del cierre de la presentación de listas para las elecciones nacionales de octubre, se recibían adhesiones, como la del gobernador de Corrientes y de fuerzas de otras jurisdicciones. 

Corresponde repara en que las provincias del "grito federal" concentran el 40% de las exportaciones y 21% del PBI. Córdoba, Santa Fe, Chubut, Santa Cruz y Jujuy reúnen el 20 por ciento de la población total argentina. Y tienen una relevancia central en las ventas al mundo, ya que combinan agro e hidrocarburos 

Por su parte, el movimiento - otrora nacional y hoy cada vez más bonaerense - justicialista, no ha saldado todas sus internas. De hecho, en cuatro distritos hay peleas entre candidatos de Cristina Kirchner y de Áxel Kicillof. En Coronel Suárez y General Pueyrredón los referentes del gobernador armaron listas propias; en Ituzaingó, hubo una escisión del Movimiento Evita, por fuera del armado de los Descalzo; y en Morón la unidad pende de un hilo.

Una vez más, lo pequeño se hace grande cuando lo grande no existe.

 

Recuerdos del futuro 

“El fallido magnicidio de la semana pasada - en alusión al atentado de Fernando Sabag Montiel contra Cristina Fernández de Kirchner - introduce la violencia armada como posibilidad política, así sea puramente fantaseada. En el campo de las izquierdas hubo discusiones públicas sobre la historia de las acciones militantes armadas. Recuerdo en particular la querella del ‘no matarás’, que reunió a filósofos y militantes argentinos por los años 2004 - 2006. En ese contexto, León Rozitchner dijo que no habría que confundir la acción de quien mata haciendo de la vida suprimida un mero símbolo (el asesinato como acción puramente comunicativa), con una contraviolencia que se asume como una defensa en el marco de un enfrentamiento concreto. Esa distinción entre diversas violencias, ‘diversas políticas’, sigue sin formar parte de las discusiones estratégicas de quienes defienden la democracia. La trampa democrática consiste en la ilusión de una política sin guerra, una paz que no sería solo una tregua. El correlato es una política democrática sin fuerza”.

Diego Sztulwark

II La Captura, La irrupción (aguante Milei),

en “El temblor de las ideas. Buscar una salida donde NO la hay”


El pasado mes de Julio se cumplieron 100 años del nacimiento de Frantz Fanon, destacado psiquiatra y filósofo martiniqués cuyo trabajo ha tenido un impacto significativo en la comprensión del colonialismo, la raza y la liberación. Sus ideas sobre la descolonización, tanto a nivel político como mental, siguen siendo relevantes en el contexto actual. Ni hablar bajo un régimen como el argentino, abiertamente alineado con el eje Washington - Tel Aviv, en pleno genocidio contra la Franja de Gaza.

Pero ese aspecto macro no constituye el único aporte de Fanon digno de ser revisado aquí y ahora. Cuando una sociedad pierde de vista su objetivo emancipatorio, esa vacancia exacerba contradicciones secundarias en el seno del pueblo, propiciando una suerte de sorda “guerra civil de pobres contra pobres”, ya se trate de trabajadores cuentapropistas contra asistencializados, o bien de excluidos sociales capaces de disputarse un plato más de guiso en un comedor comunitario.

Sobre esas cuestiones tan acuciantes también discurrió este intelectual cuyos textos constituyen una lectura obligada para la militancia insumisa. En “Los condenados de la tierra”, por ejemplo, Fanon escribe: “Mientras el colono o el policía tienen derecho, a cualquier hora del día, a golpear al nativo, a insultarlo y hacerlo arrastrarse ante ellos, usted verá al nativo sacar su puñal en respuesta a la más ligera mirada hostil o agresiva que le dirija otro nativo, pues el último recurso del nativo es defender su personalidad frente a su hermano. Así, la autodestrucción colectiva en una forma muy concreta es uno de los medios por los cuales se libera la tensión muscular del nativo. Todos estos patrones de conducta son una reacción reflexiva de muerte ante el peligro, un comportamiento suicida que demuestra al colono (cuya existencia y dominio se justifican aún más a raíz de los mismos) que estos hombres no son seres humanos razonables”.

Desde diciembre de 2023, quien más quien menos ha escuchado de boca de muchos compatriotas indignados preguntarse cómo puede ser que un pueblo con la tradición de lucha del nuestro termine “votando por sus propios verdugos”.

El interrogante podría sonar exagerado, sin embargo, en las últimas horas, en una reunión organizada por el espacio Somos PYMES, el periodista Carlos Pagni comparó el voto a Milei con la decisión de aquel ciudadano estadounidense que, ante la certeza del horror que le esperaba permaneciendo en las Torres Gemelas siniestradas, se arrojó al vacío sin pensarlo dos veces.

Si semejante comparación fuera admisible, a más de un año y medio de gestión libertariana, encuestas más encuestas menos, todo indica que el porcentaje de desencantados del oficialismo está en alza.

Cualquier compatriota bien informado debería aceptar que, aunque disperso, el pueblo argentino no ha dejado de luchar desde que el anarco capitalismo se apoltronó en la Casa Rosada, y su pelea cada vez va demostrando mayor conciencia respecto a la gravedad de lo que está en juego actualmente.

Se están llevando a cabo, por ejemplo, numerosas manifestaciones solidarias con la causa palestina. Entre ellas, una marcha desde AYSA hasta Plaza de Mayo en repudio a la entrega del agua argentina a la empresa israelí Mekorot, y cada vez más organizaciones sociales van comprendiendo que sin propiciar un juicio político tendiente a destituir a un Primer Mandatario que se regodea en la crueldad, que sin echar mano a mecanismos constitucionales de emergencia como una Asamblea Constituyente, que sin la suspensión del pago de la deuda externa e investigación y desconocimiento de su parte ilegal, y un inmediato ingreso a los BRICS, nuestro país no tiene destino en el concierto actual de las naciones.

Tópicos tan elementales, más que de un acuerdo programático de mínima, forman parte del instinto de supervivencia de un país con vocación soberana.

De modo que, a la luz de los hechos, podría admitirse que votar a La Libertad Avanza por despecho de sus predecesores es una respuesta autodestructiva a la deriva de los vetustos e inoperantes partidos tradicionales, solo explicable en base a la incomprensión del divorcio a que han llegado globalmente la democracia y la Justicia Social. Pero el hartazgo popular creciente muy probablemente sea menos pasivo y parecido a una implosión de lo que han considerado algunos cientistas sociales, porque - a todas luces - como en 1810, el pueblo sigue exigiendo “saber de qué se trata”.

Y, si El Palacio no responde a tiempo… a la larga o a la corta, La Calle entrará al Palacio. Y seguramente sus ocupantes más lúcidos no querrán estar allí ese día. -

 

JORGE FALCONE