sábado, 10 de enero de 2026

Ensayo imperial sobre la Venezuela Bolivariana

LA OPERACIÓN “RESOLUCIÓN ABSOLUTA”

COMO ANTESALA DE UN ATAQUE A CUBA

En nuestro primer editorial del año que despunta, a un par de meses de conmemorarse en nuestro país medio siglo del golpe oligárquico militar genocida del 24 de marzo de 1976, optamos por salir al ruedo analizando la naturaleza y proyección de ese “acontecimiento que prefiguró a sangre y fuego la Argentina de Milei”. Y así titulamos ese primer aporte crítico de 2026. A escasos minutos de difundido, debimos agregarle lo poco que hasta entonces se sabía de una operación imperialista sin precedentes que burló todos los protocolos de defensa de la Venezuela Bolivariana, enclave donde, dada su riqueza hidrocarburífera, en estas horas se juega - cuanto menos - el destino de nuestra región. Como es público y notorio, en pleno Siglo XXI ya no cabe duda alguna sobre el proceso de transformación en curso que vienen experimentando los medios de comunicación, contexto en que el stream va ganando terreno sobre la televisión tradicional y el podcast sobre la radio, así como los mensajes en redes se concentran al máximo, con predominio de la imagen sobre la palabra, en aplicaciones como Instagram o Tik Tok. Somos conscientes, en consecuencia, de que el humilde espacio desde el que semanalmente “arrojamos nuestra botella al mar” de la información y el análisis constituye apenas un tintero incapaz de teñir el ciberocéano de la data circulante, o de poder seguir el vertiginoso ritmo de los acontecimientos en curso. Pero, como alguna vez lo proclamara el insigne poeta brasileño Thiago de Mello (“Faz escuro mas eu canto, porque a manhã vai chegar”), no nos damos por vencidos.

 

Si aceptamos que un Estado puede invadir, gobernar, explotar recursos y definir la transición política de otro, el precedente es devastador. Ningún Estado del Sur Global estaría realmente a salvo. Bastaría con alegar desorden interno, autoritarismo o interés estratégico para justificar la intervención. Permítanme cerrar con preguntas abiertas, porque este debate no admite conclusiones cómodas: ¿Estamos defendiendo un orden internacional basado en normas o aceptando uno basado en la fuerza? ¿Puede existir paz duradera sin respeto a la soberanía y al debido proceso? ¿Son los derechos humanos universales o selectivos? ¿Qué mundo estamos legitimando cuando relativizamos el artículo 2.4 de la Carta de la ONU? No se trata de defender gobiernos. Se trata de defender límites jurídicos, porque soy jurista y como autoridad en la materia hablo. Y cuando los límites caen, no cae un Estado: cae el sistema que protege a todos los pueblos frente al abuso del poder. Hoy es Venezuela, ¿mañana que país será?”.

Saulo Ospino Pereira.

Docente de derecho internacional, derechos humanos y derecho internacional humanitario. Magister en derechos humanos y derechos fundamentales. Abogado de la universidad de Barcelona, presidente de la corresponsalía en España de la red de estudio e investigación de derechos humanos y humanitario.

 

Casi en simultáneo con la sorpresiva invasión imperialista en la Patria del Libertador Simón Bolívar, en Burkina Faso se frustró un golpe de Estado, “casualmente” en un momento de ruptura histórica con la influencia francesa, un eje central de la política del patriota Ibrahim Traoré y de sus aliados en Malí y Níger, naciones que conforman la Alianza de Estados del Sahel (AES) Otro componente importante ha sido la persistente influencia neocolonial de Francia en África occidental, mediante gobiernos aliados, empresas extractivistas y la utilización del Franco CFA, una moneda instrumentada por París a sus antiguas colonias. Ante ese intento fracasado, el gobierno de Burkina Faso prometió que las investigaciones continuarán hasta llegar a los últimos responsables y extendió un llamado a la serenidad y la confianza ciudadana en las instituciones, que se encargarán de garantizar la estabilidad nacional. En resumidas cuentas, el colonialismo continúa tan vigente como en el Siglo XIX.

Paralelamente, tuvo lugar en el Caribe el acontecimiento que sigue estando en boca de todos los analistas internacionales. Al cabo de una semana, se han barajado diversas hipótesis en torno a la eficacia de semejante golpe de mano por parte del Gran País del Norte. A continuación, daremos cuenta de algunas de ellas:  

Según el politólogo argentino residente en Lisboa, Andrés Malamud, el presidente constitucional venezolano fue “extraído” por tierra con el aval de Rusia, a partir de su acuerdo geopolítico hemisférico con Washington. Este especialista en la materia abona la hipótesis de la traición al mandatario bolivariano.

Por su parte, Egor Lidovskoy, director del Centro Cultural Latinoamericano “Hugo Chávez” en San Petersburgo, pone en cuestión dicha hipótesis y suma otra bastante novedosa: “Los principales medios de comunicación atribuyen el éxito del secuestro de Maduro a las sofisticadas armas, tácticas y planificación del ejército estadounidense. Pero existen explicaciones más plausibles. La primera es la incompetencia de los organismos gubernamentales y de las personas encargadas de proteger a Nicolás Maduro (…) No tenemos ninguna prueba de que algún miembro del gobierno o del equipo de Maduro lo haya traicionado. Por lo tanto, creo que es incorrecto hacer acusaciones infundadas de antemano. Necesitamos seguir la situación de cerca antes de sacar conclusiones sobre la existencia o no de tal conspiración (…) En cuanto a una Operación ‘Caballo de Troya’, si se confirmara esta hipótesis tan preocupante, disiparía las sospechas de traición y de incompetencia y explicaría muchas incoherencias. La idea principal de esta teoría es que una delegación estadounidense, acompañada de guardias armados, fue a la residencia de Maduro para discutir los parámetros de un acuerdo de paz durante una cena, realizar conversaciones y encontrar puntos en común. Esto explicaría la ausencia de fuego de la defensa aérea venezolana sobre los helicópteros estadounidenses. Una vez dentro, miembros de las fuerzas especiales que se hicieron pasar por guardaespaldas de la delegación supuestamente abatieron a todos los guardias de Maduro - que no estaban preparados - y secuestraron al presidente. El bombardeo de bases venezolanas y puntos estratégicos de defensa aérea habría comenzado entonces sólo después de una señal especial, para servir de cortina de humo para la retirada estadounidense ", según el experto.

Existen pruebas suficientes acerca de que el máximo enfrentamiento cuerpo a cuerpo entre efectivos leales al gobierno bolivariano e invasores tuvo lugar en torno al anillo de defensa inmediato del presidente venezolano, adonde se produjeron alrededor de un centenar de bajas, entre las cuales se contabilizan 32 combatientes internacionalistas cubanos convocados por las autoridades locales. Este último “detalle” no menor, considerado por la prensa internacional reaccionaria como injerencia de otro Estado en los asuntos internos de Venezuela, no hace más que ratificar la consecuencia de la Revolución Cubana con el internacionalismo revolucionario, practicado pese a estar soportando casi 70 años de bloqueo.

Ramón Grosfoguel, sociólogo puertorriqueño perteneciente al Grupo modernidad/colonialidad que se desempeña en la Universidad de California  (Berkeley), tomó partido por la hipótesis que atribuye la eficacia de la operación a la implementación de algoritmos predictivos de última generación, que habrían proporcionado a la inteligencia yanqui precisiones sobre la localización del Primer Mandatario hoy secuestrado, marcando una significativa asimetría tecnológica entre el país agredido y el país agresor.

En consonancia con esto último, un exhaustivo análisis técnico militar efectuado desde Cuba nos hace saber lo siguiente, en cuanto a perfilamiento total y fallo de contrainteligencia: “Las agencias de inteligencia estadounidenses (CIA, NSA, NGA) rastrearon los movimientos de Maduro durante meses, incluyendo sus hábitos, viajes, lugares frecuentados e incluso sus mascotas. Este nivel de detalle indica un fallo masivo de la contrainteligencia venezolana para detectar y neutralizar el espionaje electrónico  y el seguimiento físico. La incapacidad de identificar y neutralizar a la fuente de inteligencia que permitió este perfilamiento exhaustivo es el error estratégico que condenó la seguridad del Presidente, para ello hay principios inviolables, no están por gusto, la rutina es la enemiga del que están cazando, es cómoda sí, pero es mala, los movimientos, lugares, rutas y hasta el horario de cambio de guardia no pueden ser fijos. La movilidad es la peor de las noticias para un team que va a secuestrar a un objetivo de alto valor, porque ellos se entrenan en lo inmóvil, incluso si la interceptación se va a realizar a una caravana, se fija un lugar de emboscada”. 

Hasta aquí las principales hipótesis en danza sobre el asunto, que seguramente se irán ajustando con el correr de los días y el cruce de información.

A continuación corresponde detenerse brevemente a considerar qué se puso en juego a partir de la hollywoodense conferencia de prensa de Mar a Lago, dirigida por el magnate inmobiliario que ocupa circunstancialmente la Casa Blanca y se empeña a destiempo en continuar dominando el planeta, cuyos objetivos fundamentales han sido, ya que el mentado Cartel de los Soles no existe y EEUU no está en condiciones de democratizar ni a su propio país, que hoy se debate en una suerte de guerra civil híbrida 1) sostener el valor de los petrodólares,  y 2) el manifestado sin eufemismos por Marco Rubio: Este es el Hemisferio Occidental. Aquí es donde vivimos, y no vamos a permitir que el Hemisferio Occidental sea una base de operaciones para adversarios, competidores y rivales de Estados Unidos”.

A nuestro entender, se desplegó sobre puntos militares claves del hermano país caribeño una dimensión material del ataque, incontrovertiblemente breve y eficaz, y a continuación otra subjetiva, de larga tradición en materia de guerras cognitivas, cimentada en la tan frívola como escalofriante expresión del Primer Mandatario estadounidense a partir de referirse al hecho como a una suerte de show televisivo que dio gusto disfrutar.

Poco después, en un exceso de omnipotencia global, el gobierno de Donald Trump oficializó la salida de Estados Unidos de 66 organismos internacionales mediante un memorando presidencial. Tal decisión se basó en una revisión integral de tratados y convenciones que, según la Casa Blanca, ya no sirven a los intereses nacionales.

Sin embargo, por estas horas el presidente norteamericano está demasiado lejos de ser Godzilla aplastando todo a su paso, dado que Washington vive horas de máxima tensión política. Más de 120 legisladores en funciones han expresado formalmente que Trump no debería completar su mandato presidencial, abriendo un escenario sin precedentes recientes en Estados Unidos, que incluye la discusión abierta sobre un nuevo juicio político, la posibilidad de una renuncia anticipada y la activación de la Enmienda 25 de la Constitución. Gobernadores, senadores y expertos constitucionales advierten que el sistema ha llegado a un punto crítico tras declaraciones presidenciales que encendieron todas las alarmas.

No obstante, la magnitud simbólica de la invasión perpetrada en la madrugada del 3/1 sobre Venezuela reside, en gran medida, en que Nicolás Maduro Moros es ni más ni menos que el hombre señalado en vida por el Comandante Hugo Rafael Chávez Frías - máximo referente continental antiimperialista del Siglo XXI hasta la fecha - como su sucesor.

Seguramente, para sorpresa de muchos opositores a la Revolución Popular Bolivariana, la golpista recientemente ungida con el manoseado Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, fue descartada por Trump como posible sucesora de Nicolás Maduro debido a su falta de reconocimiento popular, desplante ante el cual, bochornosamente, ella agradeció públicamente la detención ilegal de Maduro y volvió a ofrecerle a Trump el citado galardón que recibiera semanas atrás. “Ciertamente queremos dárselo y compartirlo con él”, afirmó la líder antibolivariana que desde hace meses alentó la intervención militar extranjera en su propio país. Por su parte, el presidente norteamericano ha tenido el tupé de aceptar semejante oferta.

A esta altura de nuestro desarrollo, se impone dar cuenta de quiénes son y cómo juegan a estas horas los principales actores de la administración yanqui.

Como se sabe, el Secretario de Estado Marco Rubio es un político conservador clásico de ascendencia cubana, que sueña con emular al ex canciller y cerebro imperial  Henry Kissinger. Se trata de la eminencia gris detrás de la Operación “Resolución Absoluta”, cuyo mayor anhelo consiste en hacerse con la presea de la isla socialista del Caribe, cuyo ahogo económico acaba de agudizarse como consecuencia de la iniciativa que venimos analizando.

El vicepresidente estadounidense J.D. Vance, que hoy goza de mayor peso político que Rubio, es un cuadro puro y duro del esquema  Make America Great Again: No es partidario de las intervenciones en el exterior, ni de cambios de regímenes, ni tampoco de que haya más soldados yanquis muertos lejos de su tierra.

Y el Secretario de Defensa, Pete Hegseth, candidato de Trump para liderar el Pentágono, es una personalidad muy popular en medios conservadores, que escribió libros y conoce detalladamente la amenaza que el régimen chino implica para los Estados Unidos.

Para muchos analistas internacionales, la sucesión estadounidense hoy se dirime entre estos tres personajes.

Hay que agregar, además, que dentro de los círculos MAGA, estos días el debate es en gran medida semántico, y gira en torno a ¿qué significa realmente el lema “America First” (Estados Unidos primero), una parte central de la ideología trumpista? Algunos argumentan que supone absoluto aislacionismo, y que, por lo tanto, la operación en Venezuela para capturar al presidente Maduro y los posteriores comentarios de que Estados Unidos va a “dirigir” el país sudamericano, constituyen una traición a la promesa de campaña de Trump, que apuntaba a priorizar los asuntos que aquejan a la población estadounidense directamente. Otros rechazan la acusación de incoherencia y defienden que la intervención en el país sudamericano está inherentemente dentro del interés nacional, abrazando la renovada Doctrina Monroe, ahora rebautizada como Donroe por el propio Trump.

El debate puede ser semántico, pero hurga en las grietas de una de las columnas vertebrales del trumpismo y amenaza con ensanchar los cismas que han ido aquejando a la coalición MAGA en este primer año de la segunda presidencia Trump; como el apoyo irrestricto a Israel, el rescate a Argentina o los ataques a la infraestructura nuclear iraní. Desde que emergió como candidato presidencial por sorpresa hace ya más de una década, Trump ha criticado las incursiones estadounidenses en Iraq y Afganistán para reemplazar los gobiernos de ambos países como errores capitales de la política exterior estadounidense. Y, en general, ha rechazado el involucramiento directo de Estados Unidos en conflictos extranjeros. En ese contexto, la operación de captura de Maduro y la volátil situación que ha generado parece ser una instancia de exactamente lo que lleva años criticando con vehemencia.

La cuestión ha requerido la intervención del vicepresidente Vance, que ha explicado lo que parece ser la posición oficial. En una publicación en X, intentó zanjar la discusión elaborando los argumentos que defienden que la operación para capturar a Maduro, y, más ampliamente, la presión militar que se ha puesto sobre Venezuela en los últimos meses, está justificada al estar en el supuesto interés nacional de acabar con el narcotráfico, aunque los expertos señalan que las drogas que salen de Venezuela son relativamente pocas y dirigidas principalmente a Europa.

Pero entrar a Venezuela es también recuperar el petróleo “legítimamente” estadounidense, supuestamente robado por el régimen chavista. “Veo muchas críticas sobre el petróleo. Hace alrededor de 20 años, Venezuela expropió propiedad petrolera estadounidense y hasta hace poco ha usado esa propiedad robada para financiar sus actividades narcoterroristas. Entiendo la ansiedad sobre el uso de la fuerza militar, ¿pero se supone que simplemente vamos a permitir que un comunista nos robe nuestras cosas en nuestro hemisferio sin hacer nada? Los grandes poderes no actúan así”, escribió Vance.

En cualquier caso, parece demasiado temprano para afirmar que EEUU se ha fortalecido con esta invasión. Sin ir más lejos, la administración bolivariana sigue en pie, con la Presidenta Encargada Delcy Rodríguez al frente. Su Gobierno decretó el inicio del Estado de Conmoción Exterior en todo el país y habilitó más facultades para actuar en contra de aquellos que se pronuncien en favor de la intervención militar de Estados Unidos. La medida fue publicada en la Gaceta Oficial. Lleva la firma de Maduro, detenido y extraditado, y fue refrendada por la flamante Primer Mandataria bolivariana, a estas horas blanco de insidiosas campañas de desprestigio.

En todo caso, de ahora en más habrá que ver cómo operan las empresas petroleras norteamericanas expropiadas. Su desempeño pondrá en blanco sobre negro el supuesto interés de Washington por “democratizar” al hermano país caribeño, o - lo que va quedando de manifiesto -  quedarse sin disimulo con su petróleo.

A propósito de esto, en medio de las negociaciones entre Trump y Rodríguez, el presidente norteamericano anunció que Venezuela entregará entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos. Además sostuvo que será transportado a través de buques de almacenamiento - en una acción comandada por el secretario de Energía, Chris Wright - y que él mismo “controlará” el dinero para que se utilice en beneficio del pueblo venezolano, lo cual - bravuconada más bravuconada menos - sencillamente alude a la continuidad de las transacciones comerciales en curso.

Da toda la impresión de que la osadía imperial no terminará en Venezuela. De hecho, la Casa Blanca acaba de afirmar que el presidente estadounidense y su gabinete están estudiando distintas opciones para tomar el control de Groenlandia y que eso incluye el uso de las Fuerzas Armadas estadounidenses. El secretario de Estado, Rubio, le informó a un grupo de legisladores que Trump estaría dispuesto a comprar el territorio autónomo danés. En respuesta, distintos países europeos se posicionaron a favor de la isla y la no injerencia norteamericana.

Igualmente, tanto Trump como Putin coinciden en dar de baja a la Unión Europea, cuyo único aliado poderoso hoy es China, potencia donde, a pocas horas de conocerse la noticia del secuestro del Presidente Maduro, Xi Jinping convocó una reunión de emergencia del Comité Permanente del Poliburó que duró exactamente 120 minutos. No hubo comunicados ni amenazas diplomáticas, hubo el silencio qué precede a la tormenta. Porque esa reunión activó lo que los estrategas chinos llaman Respuesta Integral Asimétrica, consistente en una serie de medidas financieras de altísimo impacto para el Hemisferio Occidental, dado que Venezuela es la cabeza de playa para Nuestra América en el "patio trasero” del Imperio.

Recapitulando, la Operación “Resolución Absoluta” cambia de un plumazo las reglas de juego de la gobernanza global, inaugurando un nuevo orden supra legal y arbitrario. Con el retiro del territorio nacional del máximo punto de síntesis del proceso bolivariano, el Imperio propicia en Venezuela una política de distención cuyo indicador más evidente es la paulatina liberación de presos políticos opositores, si bien el sesgo fundamental de la administración chavista no parece haberse diluido. El ataque perpetrado tampoco activó una reacción significativa de la oposición anti chavista, y el espacio público continúa bajo control del oficialismo.

En tal contexto, y para no perder de vista la gravitación de la tensión norte - sur en el terreno discursivo, parece conveniente resistirse a analizar la situación utilizando la retórica de los dueños del mundo. De modo que, allí donde estos dicen “intervención” debe leerse invasión, adonde dicen “extracción” debe leerse secuestro, y adonde dicen “transición” debe leerse coacción. De lo contrario, los narrados estaremos cediendo demasiada soberanía cognitiva a los narradores.

En conclusión, la era de la adquisición territorial (Ucrania, Cisjordania, Venezuela) marca el fin del derecho internacional. Por ende, no hay más espacio para posicionamientos intermedios ni tiempo para “pechos fríos”

De modo que, más allá de las falencias técnicas que haya podido tener desde el Estado la defensa del espacio aéreo venezolano, e incluso la posibilidad de una selecta defección en materia de inteligencia, ni en Viet Nam ni en territorio bolivariano el Imperio ha tenido una lectura adecuada acerca del alcance del concepto de "pueblo en armas", tal como los nostramericanos lo interpretamos desde San Martin y Bolívar. En consecuencia, la taba sigue girando en el aire.

Y la responsabilidad de dejar de ser patio trasero de un Imperio asesino y saqueador queda en manos de todos los pueblos libres de Nuestra América.

Por consiguiente, cabe preguntarse si hay resto ahí para hacerse eco de la convocatoria de nuestro Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, que ha llamado a acordar un día de paro continental en respaldo a Venezuela.

Como cantara Bob Dylan, “the answer, my friend, is blowing in the wind” (“la respuesta, mi amigo, está flotando en el viento”)

Por lo pronto, la CTA - Autónoma y un amplio arco de organizaciones populares movilizaron a la sede de la embajada de Estados Unidos en Buenos Aires para repudiar el ataque a Venezuela y exigir la liberación del presidente Nicolás Maduro y su señora esposa, secuestrados mediante una invasión militar perpetrada sobre suelo soberano.

¿Quién da más?

 

JORGE FALCONE

A la memoria de los héroes venezolanos y cubanos

caídos en defensa del legado emancipador del Comandante Hugo Rafael Chávez Frías

 

sábado, 3 de enero de 2026

1976 - 2026

MEDIO SIGLO DEL ACONTECIMIENTO QUE PREFIGURÓ

A SANGRE Y FUEGO LA ARGENTINA DE MILEI

Contra toda razón lógica, aunque no imperial, el Imperialismo norteamericano, retrocediendo en cuatro patas hacia su pasado más oscuro, acaba de bombardear por aire instalaciones estratégicas de la Venezuela bolivariana, hasta donde se sabe, en Caracas, Miranda, Aragua, y La Guaira. Se ha declarado un estado de conmoción exterior e interior, y ha activado planes de defensa nacional. En las próximas horas llevará el asunto ante el Consejo de Seguridad de la ONU , y otros organismos internacionales, solicitando apoyo frente a semejante intervención. De momento, se desconoce el paradero del Presidente Nicolás Maduro Moros y su esposa. El pueblo del hermano país ha sido movilizado en armas. Por otra parte, con la victoria electoral de Nasry “Tito” Asfura, del conservador Partido Nacional y apoyado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como virtual presidente electo de Honduras, con el 40,26 % de los votos en las elecciones generales del 30 de noviembre, continúa configurándose en Nuestra América un escenario favorable a las nuevas derechas. En ese marco, Javier Milei avanza en la conformación de un bloque de presidentes y líderes de derecha: asegura que ya tiene el compromiso de más de diez países. Aunque sin fecha, el mandatario prevé realizar una cumbre de referentes enfocada en contrarrestar la influencia de gobiernos de tendencia socialista y progresista en la región. En tanto, el Senado argentino convirtió en ley el Presupuesto 2026, sanción que garantiza un profundo ajuste en educación y ciencia, acorde al proyecto anarcocapitalista de continuar demoliendo todo vestigio de autonomía para transformar a nuestro país en una colonia del imperialismo norteamericano. Mientras, en la oposición, la ausencia de Cristina Kirchner - que ha permanecido internada tras sufrir una peritonitis - agrava la batalla interna por el liderazgo del peronismo, a la vez que el gobernador Kicillof activa el armado de su proyecto nacional. El mandatario bonaerense, además, tras la marcha del 18 de diciembre, recibió a las dos centrales sindicales (CGT y CTA) y profundizó la articulación con gremios y pymes frente al proyecto oficial que las organizaciones consideran una regresión de derechos y una amenaza para el empleo y la producción. En las últimas horas, con el decreto de nulidad del protocolo antipiquete por declarárselo anticonstitucional, a un oficialismo tan endeble como sostenido por la animadversión social contra todos los elencos gubernamentales que desfilaron por la Casa Rosada a partir de 1983, se le comienza a resquebrajar la máxima garantía de sostenimiento a garrotazo limpio del ajuste en curso. Aun así de enclenque, el libertarianismo seguirá siendo un hueso duro de roer. Sin ir más lejos, la recientemente resucitada Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) incrementará su poder y su opacidad, ya que todas las actividades de esa central de espías pasarán a ser “encubiertas”. Los agentes podrán aprehender personas y el Señor Cinco podrá convocar a las Fuerzas Armadas para que hagan tareas de inteligencia interior. Ante semejante panorama, se impone que la Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia y la Bicameral Permanente de Trámite Legislativo se reúnan cuanto antes para evaluar el tema. El paro nacional anunciado por la central obrera para el 10 de febrero será una excelente ocasión para sumar nuestros reclamos.

 

Arranca un año de cruciales definiciones para el futuro de Argentina

Puede decirse que 2025 nos deja al menos dos novedades a las que prestar suma atención. 

En relación a la vida institucional, la incompatibilidad creciente entre capitalismo y democracia se ha vuelto tan evidente que, en el caso argentino, algunos analistas - tal el caso del equipo editorial de la Revista Crisis -, a partir del triunfo electoral libertariano del pasado 26 de octubre, atribuible a la desenfadada injerencia de Donald Trump, caracterizan esta etapa lisa y llanamente como post democrática.

Y en el plano político, parecería estarse inaugurando un panorama inédito para lxs nacidxs en la segunda mitad del Siglo XX, consistente en una Argentina post peronista, en tanto y en cuanto el movimiento creado por Juan y Eva Perón, preso de rencillas intestinas y en camino a conurbanizarse, al decir del poeta andaluz Antonio Machado, “no atina a dar la mano con la herida”. Dicho esto último sin desmedro de que de su actual estancamiento aun pueda surgir alguna sorpresa regresiva como el ascenso del multimillonario predicador electrónico residente en EEUU Dante Guebel, u otra progresiva como el crecimiento del Movimiento Derecho al Futuro abierto a una perspectiva frentista.

El año que despunta, en tanto, reabrirá entre lxs argentinxs algunos debates de significativa importancia, si asumimos que sin pasado no hay futuro, dado que cumplirán medio siglo acontecimientos como la última dictadura oligárquico militar genocida, cuyo desempeño sentó las bases del experimento político actual; la caída en combate del Comandante del PRT - ERP Mario Roberto Santucho y el comité central de dicha organización, y el máximo intento de escarmiento represivo perpetrado contra el movimiento estudiantil, denominado por los grupos de tareas del gobierno de facto como Noche de los Lápices. Además, se conmemorarán los 40 años del Primer Encuentro de Mujeres - esa vitamina antifascista que tanto viene sanando al cuerpo social desde entonces -, celebrado  en el porteño Centro Cultural “Gral. San Martin”. Oportunidades todas ellas para hacer un profundo balance acerca de cuánto se perdió, pero sobre todo cuánto se ganó en la lucha sin cuartel contra este sistema productor de muerte.

Dada la importancia estratégica del primero de los acontecimientos enumerados, inauguraremos nuestro ciclo editorial de 2026 centrándonos en su consideración.

 

Proceso de Reorganización Nacional:

La lobotomía de nuestra conciencia crítica

A la hora de repensar la naturaleza y el saldo de la última interrupción institucional que sufrió la República Argentina, a nuestro criterio correspondería hacerlo destacando dos datos no menores:

En primer lugar, el golpe militar más sangriento de nuestra Historia tuvo un prólogo que viene siendo mayormente escamoteado en el debate sobre esos años, en tanto fue en noviembre de 1974 - bajo la vigencia del orden constitucional - que la oficialidad de nuestras Fuerzas Armadas volvió a asistir a reuniones organizadas por la CIA; entre febrero y octubre de 1975 se adoptó un paquete de medidas aprobadas por el gobierno de María Estela Martínez de Perón, que planteaban la decisión de aniquilar a la subversión; y, consecuentemente, a mediados de ese año tuvo lugar el primer gran shock inflacionario - bautizado “Rodrigazo”, en honor al Ministro de Economía de entonces -, correlato local del tránsito de un capitalismo industrial y productivo a uno financiero y especulativo, resistido a brazo partido por las comisiones sindicales de base.

En segundo lugar, corresponde asumir que desde el fin de la dictadura hasta la fecha, calificados exponentes de los grupos económicos que sponsorearon aquel baño de sangre continúan viajando impunemente en los charters presidenciales de esta democracia.

De modo tal que, ganando perspectiva, hoy puede considerarse que el último gobierno de facto logró despojarnos de un valioso patrimonio de lucha (repliegue del pensamiento estratégico, erosión del sentido de solidaridad, mengua del rigor organizativo) que  nuestro pueblo había acumulado durante casi dos décadas.

El genocidio perpetrado atentó pues contra la materialidad y la subjetividad de los argentinos, puesto que hubo que desaparecer alrededor de 30.000 personas para hacer desaparecer luego el plato de comida de la mesa de las grandes mayorías. La democracia de baja intensidad que sobrevino en 1983 inauguró un período tácitamente acordado entre la clase política y los genocidas en retirada, status quo sólo cuestionado a fondo durante el Argentinazo de 2001.

El memorialismo al uso suele conmemorar cada 24 de marzo haciendo hincapié en la represión más sistemática y atroz que padeciera el pueblo argentino hasta la fecha, pero sin ser ese un dato menor, a menudo opaca la noción de que la intensidad de dicha represalia equivalió a la radicalidad  de las luchas y programas desplegados por la clase trabajadora desde la caída del peronismo en 1955.

No está de más insistir en cuanto a que, en lo que va de su existencia como país, Argentina ha asistido a la formulación de dos proyectos fundacionales de carácter antagónico: El de la república europea impulsado por Julio Argentino Roca y la llamada Generación del 80, y el de la Comunidad Organizada impulsado por el General Perón y la compañera Evita. Más aún, en la peor de sus gestiones - previa al menemismo - el  gobierno de la viuda del anciano líder dejó un índice de apenas 3% de desocupación, en un contexto de fuerte disputa gremial por el control del movimiento obrero organizado (indispuesto a resignarse al fifty fifty propuesto por el peronismo originario para el reparto del PBI) y una burocracia sindical que intentó frenar las crecientes conquistas aun a punta de pistola. Fue dicha circunstancia, más que la acción de las organizaciones guerrilleras de la época, la que precipitó el golpe oligárquico - militar genocida.

La serie histórica de la estadística sobre la distribución funcional del ingreso ha sido accidentada: fue interrumpida por la dictadura militar, luego retomada por centros de estudios universitarios, privados y organismos internacionales (Cepal) hasta su reinicio a nivel oficial con el Indec en 2006. En la reconstrucción de ese sinuoso recorrido aparecen dos años clave: 1954 y 1974. En ambos, con leves variaciones en las cifras según la fuente, se alcanzó la máxima participación de los asalariados en el Producto. En 1954, el registro fue de 47,9 a 50,1 por ciento, mientras que en 1974, 46,7 a 47,0 por ciento, de acuerdo con los diferentes estudios de investigación. 

La importancia de esas referencias-años cuando los trabajadores lograron la mejor situación relativa en la distribución de la riqueza, es que esos períodos fueron interrumpidos abruptamente por golpes militares. En 1955, con la denominada Revolución Libertadora, el retroceso comenzó con una caída en esa participación al 45,1 por ciento, para seguir descendiendo hasta el 35,6 por ciento en 1959. Con la última dictadura fue más brutal: en 1976, ese registro cayó abruptamente al 29,1 por ciento del Producto. Estos antecedentes permiten comprender las actuales disputas con parte del mundo empresario, la resistencia a la labor de los gremios fuertes y a sus líderes, y también las tensiones que se observan en los precios de productos de mercados sensibles.

Toda vez que la transferencia de recursos de los sectores más desposeídos a los más poderosos acentúa la enorme brecha social existente, no debería resultar osado afirmar que los ríos de sangre popular que regaron la Patria durante los años de plomo fueron consecuencia de la voluntad mayoritaria por democratizar tamaña riqueza.

En su tercer mandato, el General Perón llevó hasta su límite las posibilidades de coexistencia pacífica entre capital y trabajo, una de cuyas manifestaciones públicas fue el choque con aquella generación motivada por él mismo para ir mucho más allá. El anciano líder tomó nota del cambio de ciclo histórico y de la amenaza que  - con su expresión más trágica en el derrocamiento del presidente socialista chileno Salvador Allende - se cernía sobre Nuestra América.  Pero la biología le impidió maniobrar para siquiera menguar el impacto de la debacle que sobrevino a la brevedad.

Resulta fundamental interrogarse acerca de cuál fue la diferencia principal entre la última ofensiva estratégica de los grupos económicos de la oligarquía local  y las asonadas castrenses precedentes: Creemos que 1976 inauguró la demolición del Estado de Bienestar - cuyo basamento había sobrevivido a los cuartelazos anteriores -, faena que el actual gobierno de La Libertad Avanza procura completar dando prácticamente por abolido el Estado de Derecho.

De modo tal que un pormenorizado repaso de estas cuestiones permite comprender mejor la dimensión de la ingeniería represiva de carácter correctivo que supuso el 24 de marzo de 1976: Su intención fue erradicar salvajemente la conciencia crítica acumulada por nuestro pueblo hasta entonces y rediseñar drásticamente el país de cara al proceso globalizador en ciernes. 

El estricto condicionamiento institucional que sobrevino tras aquel escarmiento ya estaba larvado en las palabras del ex Ministro del Interior de la dictadura, General Eduardo Albano Harguindeguy, cuando para el documental “Escuadrones de la Muerte. La Escuela Francesa” (https://www.youtube.com/watch?v=s2g5ApEI5uE) confesó a la periodista Marie Monique Robin que sin una “Solución Final” para los detenidos-desaparecidos se producirían nuevos Devotazos (en alusión a la inmediata liberación de presos políticos que dispuso el gobierno democrático del presidente Héctor J. Cámpora)

Hoy la vieja Doctrina de Seguridad Nacional se ha metamorfoseado en la conjunción del lawfare y las fake news, para que en el mundo no haya más gobierno que el de las grandes corporaciones multinacionales. Como puede apreciarse hasta aquí, aquel pasado pesadillezco ha echado sólidas raíces en el presente.

¿Y qué ha sido desde entonces del “mejor de los sistemas posibles”, en el que supuestamente “se come, se sana, y se educa”? Desde el fin de la última dictadura, los índices de abstencionismo electoral son alarmantes. 

A nivel nacional, el porcentaje más alto de abstención desde 1946 fue en las legislativas de 2001, en plena crisis, cuando alcanzó el 26% del padrón. En tanto, en una elección presidencial, el máximo fue en 2007. Esa vez arañó el 24%. Últimamente ha seguido escalando.

Cabe destacar que el número de ciudadanos que deciden no concurrir a votar aumenta claramente desde las elecciones de 1991, oscilando en alrededor de un quinto del padrón nacional. Desde entonces se mantiene en ese nuevo nivel, superando así la proporción histórica de abstención. Ya en las elecciones de 1987 crece el número de ciudadanos que no votan, pero éste disminuye en las elecciones presidenciales de 1989. La tendencia al aumento de la abstención aparece claramente en las siguientes elecciones presidenciales, en 1995, en las que la abstención apenas disminuye, ubicándose lejos de su nivel histórico. En cuanto al voto en blanco, puede señalarse la misma tendencia.

Si dejamos de lado las elecciones nacionales para convencionales constituyentes celebradas en abril de 1994 (en las que se registra el punto más alto en lo que respecta a la abstención electoral), vemos que es en las últimas elecciones en las que tanto el número de ciudadanos que no votaron como los que lo hicieron en blanco alcanza su número y proporción más altos en elecciones ordinarias, constituyendo una cuarta parte del padrón nacional. Este hecho está acompañado, también, de una serie de fenómenos que parecen haber aumentado en los últimos años: indisposición a integrar las mesas electorales por parte de numerosos ciudadanos convocados para ello, imagen negativa de los dirigentes políticos en general y de instituciones tales como el parlamento y el sistema judicial según las encuestas de opinión, disminución en el número de afiliados y de militantes activos de los distintos partidos políticos, descreimiento generalizado en las promesas electorales, incapacidad del gobierno y de los partidos del régimen político para convocar a actos públicos masivos, etc. Esta tendencia es ignorada, al menos públicamente, por una dirigencia que, elección tras elección, ve mermada su capacidad de representación política. Sin embargo, en ámbitos periodísticos y académicos este hecho ha dado lugar a distintas interpretaciones y debates en torno al futuro del sistema de representación política en la Argentina. La creciente abstención electoral, por ejemplo, ha suscitado el debate - hasta ahora, limitado - en torno a si mantener o no la obligatoriedad del voto en nuestro país, dividiéndose las opiniones entre aquéllos que sostienen que debe ser un derecho y no una obligación y aquéllos que consideran que debe mantenerse la obligatoriedad del voto hasta tanto el "sistema democrático" se encuentre “lo suficientemente consolidado”.

En las democracias arraigadas, el voto es un derecho que va a ejercer una proporción más alta de ciudadanos cuando mayor es el grado de madurez cívica de la sociedad y en la medida en que la oferta electoral de partidos y candidatos resulta suficientemente movilizadora.

En cuanto a las interpretaciones que se hacen de esta tendencia, suele prevalecer la que señala que la abstención electoral manifiesta "algún tipo de conflicto con lo instituido", "una queja", mientras que el voto en blanco constituiría un "voto antisistema". Estaría poniendo de manifiesto una "crisis de representación política", que llevaría a un "explícito rechazo a la oferta política electoral de cada elección". En primer lugar, cabe señalar que, si bien el crecimiento de la abstención electoral y del voto en blanco - al igual que todas las demás manifestaciones señaladas de creciente rechazo a la forma en que se desarrolla la actividad política actualmente - es un dato de la realidad que debe ser analizado, esto no significa que la gran mayoría de los ciudadanos rechace activamente el sistema electoral vigente. Por el contrario, no debe perderse de vista que las tres cuartas partes del padrón nacional participan de las elecciones y votan por alguno de los partidos que se presentan, aunque debe tenerse en cuenta que cada partido político o alianza de partidos en forma separada representa a una proporción cada vez menor de ciudadanos.

En relación a otros países, la participación electoral en la Argentina sigue siendo alta. Sin embargo, este aumento puede estar marcando efectivamente una tendencia, que pondría de manifiesto que una parte creciente de la población va quedando fuera del sistema de representación política. Parecería existir una correspondencia entre el salto en el crecimiento de la abstención y el voto en blanco y el momento en que la oligarquía financiera logra realizar su hegemonía, a partir de la aplicación del llamado Plan Cavallo en 1991, pues las elecciones de ese año parecen constituir un punto de inflexión en esa tendencia. Ahora bien, ¿cuál es la relación entre la realización de la hegemonía de la oligarquía financiera y la participación electoral del pueblo? ¿Esta hegemonía implica necesariamente el desalojo de una parte del pueblo del sistema de representación política, de la misma manera que implica un desalojo de los espacios sociales que ocupaban las fracciones que forman parte de la masa trabajadora y explotada?

El proceso de ciudadanización de amplias masas de la población que acompañó el desarrollo del capitalismo en extensión, en la fase de dominio de las relaciones propias del capital industrial, implicaba, entre otras manifestaciones, el efectivo ejercicio del sufragio universal. La nueva fase de desarrollo capitalista que estamos transitando, ¿implica un cambio necesario en la forma de representación política? El crecimiento de la abstención electoral y del voto en blanco, ¿expresan una crisis de dominación política o la resolución de esa crisis?

Los porcentajes de participación en las elecciones se corresponden con el hecho de que la forma de lucha visualizada como la más adecuada para lograr soluciones a los problemas relativos a la falta de empleo sea el voto en elecciones. Este desalojo de espacios de representación política, ¿pone en cuestión la hegemonía de la oligarquía financiera? ¿Implica necesariamente un peligro para el sistema de representación política vigente? En la medida en que lo que se pone de manifiesto sea sólo un rechazo, ya sea a las opciones o supuestas opciones electorales existentes o al sistema electoral mismo, esto no afecta de por sí la forma de la dominación. Podría plantearse que lo que una parte del pueblo estaría expresando es una política negativa, presente también en las luchas sociales del período.

Gramsci se refiere también a la existencia de una "voluntad colectiva en la fase primitiva y elemental del mero formarse", negativa, destructiva; sin embargo, la acción de abstenerse o de votar en blanco no ha adoptado hasta el momento la forma de una acción colectiva, de "voluntades asociadas", sino que parte de la decisión individual de ciudadanos sin relación consciente entre sí. ¿Se trata entonces de un primer momento en la formación de una "voluntad colectiva" que apunta a expresar una política negativa, que en su desarrollo pueda llegar a plantear una alternativa superadora del sistema de representación vigente?, ¿o expresa simplemente un elemento de descomposición del sistema?

En relación a quiénes son los ciudadanos que deciden no votar o hacerlo en blanco, es de suponer que se trata de una masa heterogénea. ¿Pero cuáles son las capas o fracciones sociales más numerosas dentro de esta masa heterogénea? En una primera mirada, podría pensarse que los primeros en ser repelidos de los espacios políticos serían aquéllos que forman parte de las capas más pauperizadas de la población. Sin embargo, hay que tener en cuenta los mecanismos de "clientelismo político" que el régimen utiliza en relación a esas capas, en particular la que constituye el pauperismo oficial. Por lo que es posible que sean aquéllos menos vinculados en forma directa a la maquinaria del Estado los que constituyan una parte importante de los que tienden a rechazar o a despreocuparse del sistema electoral.

En cualquier caso, estos insoslayables indicadores, generalmente omitidos por los medios hegemónicos, nos hablan de un sistema político que sobrevive conectado a un pulmotor, circunstancia propicia para que la militancia revise esa noción recurrente de excepcionalidad que cada tanto parecería estar expresando “la cosa no funciona porque está en manos de gente de mierda: cuando nosotros administremos el Estado todo cambiará radicalmente”, y se decida a asumir una actitud más rupturista frente el viejo orden - como hace, por ejemplo, el movimiento de mujeres - para transformar de cuajo el hacer político de cara a una sociedad más justa.

Así, a 50 años del intento más feroz por postrar a nuestra Patria poniéndola al servicio de las grandes corporaciones multinacionales, este nuevo mundo multipolar nos enfrenta a inéditos desafíos: Ya no se trata sólo de que una clase social prevalezca sobre la otra, sino de tomar conciencia de que la supervivencia de nuestra especie, esclava del paradigma desarrollista del progreso ilimitado, peligra tanto como lo diagnostican numerosos científicos que vaticinan que a este tren de explotación de nuestros bienes comunes el planeta no duraría más de dos siglos. La latitud geopolítica que ocupamos remite a uno de los más codiciables reservorios de riqueza alimentaria de un mundo severamente hambreado. Como ocurre entonces por estas horas con la Venezuela bolivariana en pos del petróleo, el Norte Global - cuya hegemonía hoy disputan comercialmente Estados Unidos y China - hinca impiadosamente sus garras sobre nuestras riquezas.

Los grandes movimientos nacionales del Siglo XX han cumplido su ciclo ofreciendo lo mejor de sí. El compromiso perentorio de una nueva generación comprometida con el cambio revolucionario parecería consistir en 1) ajustar su diagnóstico de la crisis civilizatoria en curso; 2) estudiar las características de un colonialismo en redefinición, a la luz del sistema-mundo que se viene configurando; 3) repensar a la nueva oligarquía volcada a los agronegocios y el extractivismo, que dista mucho de ser aquel patriciado nucleado en torno a la vieja Sociedad Rural; 4) precisar al nuevo sujeto social transformador, que - superada la era metalmecánica e imperando la telemática - seguramente ya no será exclusivamente la clase obrera industrial que protagonizara las transformaciones del pasado sino más bien una clase trabajadora formal e informal; y - obviamente -  5) poner en debate las viejas ideas sobre la toma del poder, a conciencia de que bregar por una sociedad no capitalista en la que impere la Justicia Social constituye una causa absolutamente vigente.

 

Citizen González:

El hombre que está solo y pelea

Queremos terminar esta primera editorial del año que despunta ensayando una interpretación metafórica de la reciente incursión policial en Villa Lugano (Ciudad Autónoma de Buenos Aires) que derivó en el fusilamiento sumario del contratista de pintura Juan Gabriel González, de 45 años, ante los ojos de todo el vecindario.

Como se sabe, el 22 de noviembre de 1963 la cámara Súper 8 ocasional del ciudadano ruso-estadounidense Abraham Zapruder registró para la posteridad la única versión audiovisual del asesinato del presidente John Fitzgerald Kennedy.

62 años después, telefonía celular móvil mediante, afortunadamente existen numerosas grabaciones del hecho de sangre que tuvo lugar durante la tarde de Navidad en el citado barrio porteño. Como puede inferirse, a mayor cantidad de pruebas, menor posibilidad de adulteración de los hechos.

Al igual que en junio de 2002, cuando El Gran Diario Argentino tituló, en referencia a la Masacre de Avellaneda, “la crisis causó dos nuevas muertes”, la versión oficial que intentó culpabilizar al vecindario de haberse cobrado la vida de González provocándole una herida de arma blanca, duró - vulgarmente hablando - “lo que un pedo en una bolsa”.

Y ocurrió porque el común de la gente no solo cuenta con dispositivos que facilitan chatear con un afecto distante, hacer facha para una selfie, o bebotear en Tik Tok, sino también porque dicha tecnología está en condiciones de constituirse en un arma de contrainformación capaz de contrarrestar los abusos de poder.

Como si eso fuera poco, en un momento de desarme ideológico, orfandad de liderazgos, y batallas defensivas por parte de nuestro pueblo, viene bien destacar que este también ha sabido generar mecanismos como el MAPA de la Policía o el Equipo de Antropología Forense del prestigioso Instituto Balseiro, liderado por el Dr. Guillermo Pregliasco, que, recopilando ese caudal de registros antes mencionados, más de una vez han permitido ponerle nombre y apellido a los responsables de lo que cada vez se aleja más de ser considerable como “gatillo fácil”, tal el caso del foto reportero Pablo Grillo.

Dicho esto, repasemos las escenas del “incidente Lugano” reproducidas hasta el hartazgo por medios de comunicación y redes sociales. Si hacemos caso omiso de su desenlace fatal, y observamos atentamente el desempeño de Juan Gabriel ante la prepotencia policial, no cuesta demasiado mensurar la dimensión del coraje de nuestro pueblo cuando siente que está siendo objeto de la prepotencia oficial.

El hombre está sobrio, solo ataviado con un short, en cuero, descalzo, y peleando a puño limpio contra seis o siete esbirros que se ensañan con él con inexplicable furia.

Si reproducimos la escena en cámara lenta y le agregamos una música épica… estamos ante la performance de un héroe de Marvel: González recibe un bastonazo tras otro y los va rechazando de a uno. Aun con el rostro bañado en sangre, nunca recula. Siempre avanza, imparable. Hasta que lo frena el balazo criminal de un represor que se sabe avalado por un Estado colonial y verdugo de los humildes.

Puede que en el actual estado de cosas el preludio de esa ejecución no parezca decirnos demasiado. Pero ocurre que quien escribe estas líneas ha sido testigo de ese coraje que González despliega en soledad, multiplicando exponencialmente por este pueblo cuando encuentra un norte.

Nos duele la suerte de Juan Gabriel y los suyos. Pero también nos llenan de orgullo los abundantes testimonios de cómo se paró de manos, en inferioridad de condiciones. Argentina está llena de Gabrieles. Rumiando una furia sorda y aguardando invertirla en una causa.

Se trata de un pueblo en estado de disponibilidad hegemónica, en un momento liminar de la Historia.

En consecuencia, ya que 2026 será un año exento de mascaradas electorales, ¡hagamos que sea de reflexión profunda sobre lo expuesto hasta aquí, y de ascenso y radicalización de nuestras luchas!

 

JORGE FALCONE