sábado, 30 de agosto de 2025

Gravísima crisis institucional: Medios oficialistas hablan de Milei en tiempo pasado

¿LA IMPLOSIÓN DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS

SOLO PUEDE CONDUCIR A UNA DERIVA AUTORITARIA?

“Hoy está de moda ser un monstruo”.

César González.

Escritor argentino,

autor de “El niño resentido” y “Rengo Yeta”.

 

En reciente conversación con el periodista y analista Glenn Diesen, el coronel retirado y ex Jefe de Gabinete de la Secretaría de Estado de los EEUU, Lawrence Wilkerson, señalaba que "estamos en un colosal cambio de poder. Cada elemento del poder del Estado Nación, llámese educativo, informativo, de inteligencia militar, económico, financiero, comercial, está desplazándose dramáticamente de Occidente a Oriente, siendo China el imán. Y, ahora mismo, Occidente está intentando de manera incoherente lidiar con el centro de todo esto, que es Ucrania, por medio de terceros; y está fracasando”.

A todo esto, cabe señalar que en la cumbre celebrada entre Donald Trump y Vladímir Putin hace unos días en Alaska, el segundo no estaba sólo como representante de Rusia, sino como una suerte de vocero de los BRICS, tal como lo pone en evidencia que luego del encuentro las sanciones extras contra países del bloque que le compran petróleo a Rusia (sobre todo la India) se hayan congelado. No hay que perder de vista que los días previos a dicho cónclave, el Primer Mandatario ruso dialogó personalmente con casi todos los presidentes y Primeros Ministros de los BRICS.  

Por su parte, el periodista norteamericano Ben Norton en un artículo publicado recientemente, sostiene que, si se mide por su PBI en paridad de poder adquisitivo, China es la principal economía del mundo (representa un 19,68%), seguida por EEUU (representa un 14,75%), India (8,53%) y Rusia (3,48%) En consecuencia, todo indica que no se equivocaba el diplomático ruso Yevgeny Primakov, cuando afirmó que la alianza de estas tres potencias asiáticas (Rusia-India-China) tendría un carácter estratégico como contrapeso de Occidente.

En resumidas cuentas, como ha señalado el portal amigo El Megáfono, "el acuerdo de Alaska entre Trump y Putin doblega el papel de las fracciones globalistas y dibuja un mapa cada vez más multipolar, pero con repartos de zona de influencia. En sincronía con esta cumbre, el Comando Sur de los EEUU bajó sus buques frente a las costas venezolanas y abrió en Buenos Aires una nueva conferencia de seguridad". 

En medio de ese escenario global, los recientes reveses en el parlamento argentino dejaron expuesta por enésima vez la fragilidad legislativa del oficialismo. Y si bien no hay autocrítica pública, crece su preocupación por los pésimos resultados obtenidos en todas las sesiones recientes, tanto en Diputados, donde supuestamente debían estar más cómodos, como en el Senado, donde arrancaban con malas perspectivas. Sin ir más lejos, la Cámara alta busca sesionar el próximo miércoles para avanzar con un proyecto que modifica la ley que regula los Decretos de Necesidad y Urgencia. De sancionarse, al Presidente se le complicará legislar a través de esa herramienta, que le fue tan útil en sus primeros dos años de mandato. Tan es así que, contra las cuerdas y de cara a octubre, los libertarianos se afanan por recuperar parte del crédito dilapidado desde su asunción, previendo para entonces un reseteo del gabinete más orientado al modus operandi de Guillermo Francos, tal como viene reclamando un selecto lobby empresarial.

Por lo pronto, acumulando reveses (secuestro de alimentos destinados a los comedores comunitarios, criptomoneda Libra, valijas misteriosas que sortean el filtro aduanero, descontrol sobre fentanilo contaminado, y ahora coimas que conducen a “El Jefe”), en el núcleo duro gubernamental comienza a escucharse algo parecido a “las mujeres y los niños a los botes” (y, a veces, ni esas prioridades respeta el desbande en curso) La del subsecretario general de la Presidencia, “Lule” Menem, por ejemplo - complicado con las denuncias por recaudación espuria a través de la Agencia de Discapacidad, y empavurado por aparecer en algún video indiscreto manejando un coche deportivo de alta gama en Nordelta -, es una de las cabezas que amenaza con rodar para salvar la de la hermana presidencial.

Y no es para menos: Según una encuesta realizada por la consultora Management & Fit, un 73,2% de los consultados considera que ese escándalo es un hecho “muy grave”, y revela que más de la mitad modificaron su nivel de confianza en la gestión de Javier Gerardo Milei, lo cual se complementa con los datos aportados por la respetada analista Shila Vilker, quien da cuenta de una caída de alrededor de 13 puntos en la confianza en el Gobierno durante las últimas siete semanas.

En pleno escándalo, no hay una estrategia unificada en el Gobierno para controlar daños. En cambio, sus distintas alas - a veces enfrentadas - ensayan discursos incoherentes entre sí, cambian el eje con el paso de las horas y apuntan en variadas direcciones.

De este modo, promediando el mandato de La Libertad Avanza, y siendo Javier Milei una mera encarnación del rechazo a las opciones políticas que rigieron nuestros destinos desde 1983, todxs aquellxs que - incluso a nuestro pesar - nos hacemos acreedores al mote de “animales políticos”, vemos con suma preocupación que la expectativa en su gobierno se esté resquebrajando vertiginosamente sin que hayamos gestado aún una alternativa superadora de carácter progresivo, lo cual va configurando un escenario prácticamente sin antecedentes en nuestro país, en el que a primera vista daría la impresión de que, salvo la represión, todas las herramientas destinadas a sostener la gobernabilidad burguesa han quedado perimidas. Y, para desgracia de la troupe gubernamental, dada la profusión de escraches en plena campaña y de memes que la ridiculizan en las redes, hasta parecería que el pueblo le está perdiendo el miedo, y ya no lo detiene que el Protocolo Antipiquetes le abolle el cráneo a un jubilado, deje ciego a algún activista, o descerebre a un fotoreportero.

Según el politólogo argentino Pablo Salinas, hoy “el descontento ya no es exclusivamente con la clase política, sino con el propio sistema”. ¿Eso supone, como creían los navegantes en el Siglo XV, que estamos a punto de llegar al límite de una tierra plana sostenida por cuatro columnas a lomo de tortugas gigantes? No parece, dado que la política le tiene terror al vacío. 

Si desde 2001 a la fecha el tácito reclamo de los argentinos pasó de “que se vayan todos” a “que venga alguno” - tal como lo enuncia Facundo Pedrini, editor de noticias de Crónica TV -, esto último ya ocurrió en diciembre 2023, y a estas horas todo indica que ese que vino “a salvarnos” es más casta que todos sus predecesores. En consecuencia, tal vez la novedad consista en que la vacancia que acusa nuestra sociedad se produce en el marco de una profunda reconfiguración de la misma aún no debidamente leída por quienes debieran hacerlo.

Sin embargo, ha quedado de manifiesto que, a nivel global, la nueva derecha ha leído el Siglo XXI con más rigor que la izquierda, que ha quedado atrapada en un consignismo voluntarista, por el momento incapaz de generar adhesión masiva. Puede que, hasta que ese status se modifique, más allá de sus protagonistas circunstanciales, la prédica neoconservadora siga encarnando esa radicalidad rebelde que el progresismo dejó de lado.

Aquí, todavía gran parte de nuestro pueblo, y numerosos analistas, consideran que, desgastado y todo, solo el peronismo podría frenar el proceso en marcha de demolición de la Nación Argentina. Pero esa fuerza política hoy se encuentra más atravesada por la realpolitik que por un debate conducente a su renovación programática. Baste con plantearse un interrogante bastante obvio: ¿Su porvenir inmediato se dirimiría entre Grabois y Massa? Pues el pensamiento crítico no duda acerca de que el ex intendente de Tigre se identifica con el Partido Demócrata de los EEUU, y en todo caso, el referente de Patria Grande encarna una subjetividad transformadora que no es hegemónica al interior del movimiento. De modo que esa taba, más que nunca, está en el aire. 

Como venimos sosteniendo, aún sujetos a su lógica actualización - atenta a la estructura socioeconómica de la Argentina presente -, la lucha de nuestro pueblo ha gestado incontables programas destinados a recuperar la soberanía nacional tanto como a ejercer la popular. 

No obstante, una cuestión fundamental remite al nuevo sujeto social capaz de ponerlos en práctica, a todas luces ya no exclusivamente el proletariado industrial o el movimiento obrero organizado, según la tradición política desde la que se lo analice.

Ese protagonista insustituible del cambio social pendiente hoy se encuentra en plena gestación, y la Historia ha demostrado palmariamente que suele fraguar al calor de acontecimientos disruptivos del orden imperante.

De resultas que el fantasma del 2001 está más presente que nunca entre nosotros.

Ello valida la imperiosa necesidad de apurar la gestación de una alternativa política capaz de impulsar un juicio político tendiente a destituir a un Primer Mandatario que se regodea en la crueldad, echar mano a mecanismos constitucionales de emergencia como una Asamblea Constituyente, investigar la composición de la deuda externa desconociendo su porción ilegal, propender a un shock distributivo que recomponga la dignidad de lxs argentinxs, e ingresar cuanto antes a los BRICS, como expresión del mundo que viene, basado en la autodeterminación de los pueblos.

No pocos compatriotas reman en tal dirección. 

Y es aquí donde vale la pena reparar en el aporte intelectual del economista griego Yanis Varoufakis, cuando propone la denominación de “tecno feudalismo” para caracterizar esta era del desarrollo capitalista, y la de “nubelistas” para hacerlo con las nuevas oligarquías globales consolidadas durante la pandemia, señalando que hoy por hoy el capitalismo no fue reemplazado por el socialismo sino por algo distinto y peor, contra lo cual ya no es suficiente la organización del proletariado-precariado, toda vez que el nuevo orden ha levantado suficientes barreras para resistir ese embate. Ello hace que ya no baste con la movilización multisectorial capaz de ocupar el espacio público con sus exigencias, si no se incorporan nuevos mecanismos de resistencia como, por ejemplo, el boicot a las compras on line, ya que, si en el capitalismo tradicional no éramos dueños de los medios de producción, en su versión actual carecemos de soberanía cognitiva: No somos dueños de nuestras mentes, dado que ELLOS dominan nuestra atención. Todo lo cual exige expandir al espacio virtual las batallas que históricamente hemos venido librando fuera de él. De este modo, Varoufakis actualiza la exhortación de los textos clásicos diciendo “siervos, proletarios y vasallos de la nube, ¡uníos!”.

Durante el tiempo que nos tome asimilar estas novedades, en pos de un nuevo hacer político, allí estará el arte acudiendo en nuestro auxilio, como ocurre con estos versos de la gran poeta citybellense Mariana Finochietto: 

Que no te domestique el odio

que no te vuelva su cautivo

que nunca pueda

domar tu corazón.

 

Míralos cómo espuman

su rabia

de tristes perros negros.

 

Que no te muerdan

sus bocas magras de resentimiento

que no te asusten

los dientes contra el cristal de la mañana

mordiendo

mordiendo.

 

No pierdas la ternura

la fe

ni la cordura.

 

En este lado te esperamos

resistiendo.-

 

JORGE FALCONE


No hay comentarios:

Publicar un comentario