sábado, 29 de noviembre de 2025

Contra las visiones fatalistas del momento actual

HOY MÁS QUE NUNCA, LA RESIGNACIÓN NO HACE HISTORIA

En la reciente visita a su Patria, el politólogo de la Universidad de Lisboa Andrés Malamud, dejó - entre otras definiciones dignas de no pasar por alto - la de que “sin los dólares de Trump no había Milei en Navidad”. El último espaldarazo electoral que oxigenó a la administración del economista anarcocapitalista le permite seguir avanzando en la destrucción de la industria (Essen, Whirpool), sofocar posibles rebeldías decembrinas con el incremento de la AUH, e innovar (con gran beneplácito de Washington) en lo que va de este período constitucional, colocando a un uniformado como Ministro de Defensa, para más dato hijo de un represor denunciado por apropiación ilegal de bebés como botín de guerra durante la dictadura oligárquico - militar genocida. Enceguecido con las mieles de un supuesto plebiscito en favor de su gestión, lejos está el presidente argentino de reparar en que oportunamente su mentor en la Casa Blanca, mal pagador de aliados circunstanciales,  humilló a un payaso como Volodimir Zelensky y acaba de soltarle la mano a Jair Bolsonaro. Sin embargo la Historia a menudo funciona como un espejo que adelanta el futuro.

 

En declaraciones exclusivas a la BBC, Sundar Pichai, director ejecutivo de Alphabet, la empresa matriz de Google, afirmó que el crecimiento de la inversión en inteligencia artificial (IA) ha sido "extraordinario" y que existe cierta "irracionalidad" en el actual auge de la demanda de computación. 

Esto se produce en medio de temores en Silicon Valley sobre una posible burbuja de la IA, dado que el valor de las empresas del sector se ha disparado en los últimos meses y hay una fuerte inversión en ellas. 

Ante la pregunta de si Google sería inmune al impacto del estallido de la burbuja, Pichai lanzó una advertencia: "Creo que ninguna empresa será inmune, ni siquiera nosotros".

Contra todo pronóstico de los escépticos, hasta los aparentemente sólidos cimientos del tecnofeudalismo a la larga crujen. 

El llamado Círculo Rojo de nuestro país tampoco las tiene todas consigo. Sin ir más lejos, en medio de las tensiones con el sector industrial por la avalancha de importaciones y la ausencia de medidas de protección a la producción local, el secretario de Coordinación de Producción, Pablo Lavigne, desafió los planteos de los industriales y defendió la apertura del comercio exterior en marcha, la desregulación y una menor intervención del Estado en la economía.

"Dado el dinamismo del sector privado, Ia Inteligencia Artificial, el Estado siempre lo corre de atrás, al final del día vas a regular y ya pasó, por eso decidimos que la mejor política pública es la inexistente", sostuvo recientemente el funcionario frente a un auditorio de estudiantes y graduados en el anexo de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA.

Días antes, el CEO de Techint, Paolo Rocca, había alertado en la conferencia de la UIA por la avalancha de importaciones de lavarropas y heladeras, en medio de la baja de aranceles y un dólar que disparó la compra de bienes de consumo a US$ 9.500 millones en 10 meses. "Eso lleva a muchos a la opción de seguir produciendo o cerrar y usar la cadena comercial para distribuir material importado", afirmó el empresario. 

En editoriales anteriores hemos manifestado que a partir del 26 de octubre del corriente año la República Argentina ingresó en una fase post democrática de su vida política, inaugurando un período de “dependencia consentida” que durará lo que la claridad y disposición de lucha de las fuerzas populares permita. 

Se trata pues de la experiencia más radical llevada a cabo bajo el orden constitucional con el objetivo de desmontar el país peronista.

Y nadie en su sano juicio puede negar que esté dando resultado. Ejemplos sobran: Un nuevo interbloque de legisladores que responden a gobernadores del Norte - Gustavo Sáenz (Salta), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Raúl Jalil (Catamarca),  Rolando “Rolo” Figueroa (Neuquén) y Hugo Passalacqua (Misiones) - nació en ambas cámaras del Congreso, constituyendo un duro golpe para el movimiento y restándole poder. La constitución de este nuevo espacio concretó hace un par de días en la casa de Salta, con la participación de legisladores que responden a los mandatarios citados y potencialmente a algunos patagónicos, aunque estos últimos no aseguraron su adhesión. 

En alguna señal de streaming de gran arraigo juvenil, en los últimos días se escuchó decir - supuestamente desde una posición progresista - “esta es la hora de los que negocian, no de los que resisten frente al espejo”.

Campean hoy pues en algunas franjas militantes de la Argentina opiniones semejantes, formuladas desde la real politik, así como otras lisa y llanamente hechas a la idea derrotista no ya solo de que Javier Gerardo Milei - un mandatario menos dogmático de lo que parece y más pragmático de lo que se esperaba - termine su mandato… sino incluso que reelija.

En la última semana Diego Valeriano describió así este momento en la revista digital Panamá: “Milei no es un político, es una época. Esta época. Todos los demás son políticos profesionales. Él es la época explotada. Todos los demás pueden ganar elecciones, dar un discurso, morder algo en algún negociado, construir condiciones de bienestar para ciertos sectores de la población. Pueden ir a programas de streaming, flashear compromiso, adorar caminar por su mansión. Hasta mandar satélites al espacio pueden. Todos los demás somos políticos profesionales, futuros panelistas de otro nuevo canal, hijos sanos de la normalidad democrática.

No tengo ni idea de cuánto dura esta época, cuántos moriremos en el intento, cuánto peor podemos vivir, qué viajecito puedo meter. Lo poderoso de una época es que no vislumbramos el fin hasta que se estalla”.

En todo caso, quienes aún abogamos por construir una vida digna para todxs nuestrxs compatriotas tenemos el deber de confrontar con la inmovilidad reinante -  que como canto de sirena eterniza un fotograma del presente por encima de la película entera - y de rescatar las grandes lecciones de la Historia sin perder la fe en la dialéctica de la acción.

A veces analizar lo macro a partir de lo micro aporta cierta claridad. 

Quien escribe estas líneas - como tantos connacionales a lo largo del país -, acaba de sufrir una violenta entradera en su hogar, sito en el sector más plebeyo de la localidad de City Bell, Partido de La Plata, Provincia de Buenos Aires, hoy aparentemente convertido en zona liberada por las fuerzas de seguridad. 

Hechos como ese, lamentablemente cada vez más frecuentes, no merecen reducirse a un abordaje meramente policial, haciendo causa común con mercadistas al borde de un ataque de nervios, choferes sacados, o carniceros vengadores, pequeños propietarios, al fin y al cabo, que - acaso en su derecho - por lo general solo atinan a abogar por soluciones punitivistas, toda vez que los eventuales incursores mayoritariamente suelen ser tan víctimas como el damnificado del proceso de descomposición social en curso, signado por una casi absoluta ausencia de mediación entre Estado y comunidad.

El siquiatra antillano Frantz Fanon lo describió muy bien en su libro Los condenados de la tierra (1961, Grove Press): Cuando el oprimido pierde de vista al opresor, reacciona contra su semejante, desencadenando una suerte de guerra civil de pobres contra pobres absolutamente funcional al poder. 

Ese piberío desangelado que en algunas latitudes, descripto como Generación Z, se rebela contra las autoridades identificándose últimamente con la insignia pirata del Capitán Duffy Sombrero de Paja, protagonista del animé One Piece, en nuestra región aún padece los síntomas regresivos propios de la disolución nacional en marcha, que no se expresa exclusivamente mediante el incremento del narcomenudeo, la trata de personas o los juego de azar, sino también por la reaparición de enfermedades casi extinguidas, como el sarampión, la tuberculosis o  la sífilis. 

Si la dirigencia política pierde de vista este panorama y no le hace frente cuanto antes, francamente merece que de una vez por todas los excluidos irrumpan por lo suyo en despachos públicos y countrys privados.

De modo que, hasta que la política levante la puntería y ofrezca un nuevo horizonte emancipatorio capaz de convocar a una salida colectiva, parte de esa marginalidad seguirá apostando por la alternativa individual de jugarse la vida por un par de “altas llantas”, una bicicleta pistera para hacer Rapi, o un celular de alta gama para facturar en OnlyFans. Todo eso forma parte del país a repensar, con reconocimiento pero a prudente distancia de las bibliotecas gestadas a partir de 1945, 1973, o 2003.

Desde luego, quien lee coincidirá con el autor de esta nota en que la sociología no es de gran utilidad cuando se está maniatado y amordazado. Pero, si se tiene la fortuna de sortear dicho trance, al menos desde una perspectiva insumisa corresponde recuperar una mirada racional, holística, y de largo aliento sobre estos hechos, a fin de hacer algún aporte a contrapelo del estado de alienación al que se conduce paulatinamente a la sociedad, en situaciones límite muy proclive a abrazar la opción de defenderse en soledad o directamente hacer justicia por mano propia. 

Si es cierto aquello de que “el pescado comienza a pudrirse por la cabeza”, todos los caminos conducen a la Casa Rosada, y a responsabilizar por nuestro presente a una gestión vicaria de un Occidente en decadencia. 

El furibundo intento de postrar a nuestro país exhibiéndolo como presea de la gobernanza global no admite ceder a miradas derrotistas dispuestas a concluir que toda transformación del orden vigente ya se intentó sin suerte.

Hemos expresado con anterioridad que en la Argentina Profunda se avecinan luchas mucho más radicales contra el extractivismo, y en los conglomerados urbanos otras tantas contra una reforma laboral regresiva. Ambas coordenadas pondrán a prueba la capacidad de articulación entre unas asambleas ambientales - generalmente recelosas de una militancia social supuestamente estatalista y politiquera - y unas organizaciones populares proclives a confundir eco socialismo con hippismo. Resolver urgentemente esas contradicciones secundarias - dirían los cásicos del pensamiento crítico - al interior de los damnificados por el modelo.

Por lo pronto, la cámara de diputados mendocina dio media sanción a tres leyes: la aprobación del Proyecto San Jorge (PSJ) en Uspallata, la ampliación de Malargüe Distrito Minero Occidental, y la creación de un fondo para “compensar los desastres ambientales”. Este paquete otorga “seguridad jurídica” a las empresas extractivistas, ya promovidas por el RIGI, régimen de incentivo a inversiones superiores a los 200 millones de dólares, surgido del gobierno libertariano nacional. En tanto, las asambleas por el agua de Mendoza, se mantienen movilizadas contra tales proyectos promovidos por el gobierno de Alfredo Cornejo.

A todo esto, en Córdoba se recordó que seis defensores ambientales de la provincia enfrentarán un juicio en la Cámara en lo Criminal de Cruz del Eje a partir del 18/12/25. Están siendo juzgados por haberse manifestado colectivamente en la ciudad de Cosquín en agosto de 2022, en el marco de la resistencia contra la construcción de la Autovía de Montaña sin licencia social. Dicha avanzada judicial en la criminalización de la protesta por parte del gobierno de Llaryora, en sintonía con el de Javier Milei, pretende disciplinar cualquier reclamo colectivo mediante condenas ejemplificadoras. Esta decisión inédita busca advertir a todas las luchas territoriales, gremiales, sociales y políticas de la provincia que las autoridades están dispuestas a poner en riesgo el derecho a la protesta, recurriendo a la persecución y judicialización - incluida la pérdida de la libertad - para defender incondicionalmente los intereses empresariales nacionales y multinacionales que representa. En tal sentido, el citado juicio se transforma en un emblema de todas las luchas, por lo que el movimiento socioambiental llama a la mayor unidad de todas las organizaciones para frenar este desmesurado intento de silenciamiento, que busca establecer un precedente histórico de condena colectiva y asestar un golpe mortal a las organizaciones genuinas de nuestro pueblo.

Mientras, en la última reunión del Consejo de Mayo, realizada en la Casa Rosada, la CGT endureció su posición: “Nosotros vamos con un planteo donde lo primero es discutir un modelo económico que apueste al desarrollo, al crecimiento y a la producción y, a partir de ahí, a la generación de puestos de trabajo", declaró el representante cegetista en la instancia de diálogo multisectorial.

Y el Consejo Federal de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) definió un Paro Nacional con movilización para el día que se trate la reforma laboral en el Congreso. Además, las 191 seccionales votaron por unanimidad darle mandato a la Conducción Nacional para definir la posibilidad de llevar adelante protestas sorpresivas durante el mes de diciembre. “El Consejo de Mayo terminó siendo una encerrona para el sindicalismo. Un ámbito distractivo y utilizado por el Gobierno para dilatar los tiempos. Están dadas todas las condiciones para convocar a una huelga general. Pasaron meses y no presentaron ninguna propuesta. Hasta la última coma de la reforma laboral se está escribiendo en las oficinas de Techint”, apuntó Rodolfo Aguiar, Secretario General de ATE Nacional, en el Confederal. El mismo se realizó un día después de la mencionada reunión del Consejo de Mayo para definir el proyecto de Reforma Laboral.

Por lo demás, ganando perspectiva sobre el momento actual a fin de superar el desaliento que provoca ver a las nuevas derechas interpretar el presente con mayor tino que las izquierdas, cabe advertir que - aun tratándose de experiencias y expresiones políticas bastante disímiles -, desde la alcaldía de Nueva York ganada por Zohran Mamdani a la presidencia de Claudia Sheinbaun en Méjico, y de ahí a la gestión soberanista de Ibrahim Traoré en Burkina Faso, es falso de toda falsedad que los pueblos del mundo hayan extraviado la brújula de la Justicia Social. 

Tan solo transitamos un ciclo adverso a la defensa de causas nobles, que invita como nunca a revisar profundamente nuestros desatinos, y a conectar con un presente radicalmente diferente de aquel que todos nuestros manuales recomendaban transformar. 

Al dramaturgo judeo alemán Bertolt Brecht le tocó vivir tiempos más aciagos que el nuestro. De hecho, fue testigo de todo el rigor del Tercer Reich. Sin embargo, legó a la posteridad textos como el siguiente, capaces de rasgar hasta al cielo más tormentoso permitiendo que un intenso haz de luz lo atraviese:

“¡Loada sea la duda! Os aconsejo que saludéis
serenamente y con respeto
a aquel que pesa vuestra palabra como una moneda falsa.
Quisiera que fueseis avisados y no dierais
vuestra palabra demasiado confiadamente.

Leed la historia. Ved
a ejércitos invencibles en fuga enloquecida.
Por todas partes
se derrumban fortalezas indestructibles,
y de aquella Armada innumerable al zarpar
podían contarse
las naves que volvieron.

Así fue como un hombre ascendió un día a la cima inaccesible,
y un barco logró llegar
al confín del mar infinito.
¡Oh hermoso gesto de sacudir la cabeza
ante la indiscutible verdad!
¡Oh valeroso médico que cura
al enfermo ya desahuciado!

Pero la más hermosa de todas las dudas
es cuando los débiles y desalentados levantan su cabeza
y dejan de creer
en la fuerza de sus opresores.

¡Cuánto esfuerzo hasta alcanzar el principio!
¡Cuántas víctimas costó!
¡Qué difícil fue ver
que aquello era así y no de otra forma!
Suspirando de alivio, un hombre lo escribió un día en el libro del saber.

Quizá siga escrito en él mucho tiempo y generación tras generación
de él se alimenten juzgándolo eterna verdad.
Quizá los sabios desprecien a quien no lo conozca.
Pero puede ocurrir que surja una sospecha, que nuevas experiencias
hagan conmoverse al principio. Que la duda se despierte.

Y que, otro día, un hombre, gravemente,
tache el principio del libro del saber.

Asediado por un rugir de órdenes, inspeccionado
en su virtud, examinado por barbiluengos doctores,
conminado por seres radiantes munidos de áureos distintivos,
intimidado por solemnes Papas a golpe de libro escrito por el propio Dios,
instruido
por impacientes maestros, el pobre oye
que es éste el mejor de los mundos, y que la gotera
del techo de su cuarto fue prevista por Dios en persona.
Verdaderamente, le es difícil
dudar de este mundo.
Bañado en sudor, se curva el hombre construyendo la casa en que no ha de vivir.

Pero también suda a mares el hombre que construye su propia casa.

Son los irreflexivos los que nunca dudan.
Su digestión es espléndida, su juicio infalible.
No creen en los hechos, sólo creen en sí mismos. Si llega el caso,
son los hechos los que tienen que creer en ellos. Tienen
ilimitada paciencia consigo mismos. Los argumentos
los escuchan con oídos de espía.

Frente a los irreflexivos, que nunca dudan,
están los reflexivos, que nunca actúan.
No dudan para llegar a la decisión, sino

para eludir la decisión. Las cabezas
sólo las utilizan para sacudirlas. Con aire grave
advierten contra el agua a los pasajeros de naves hundiéndose.

Bajo el hacha del asesino,
se preguntan si acaso el asesino no es un hombre también.
Tras observar, refunfuñando,
que el asunto no está del todo claro, se van a la cama.
Su actividad consiste en vacilar.
Su frase favorita es: ‘No está listo para sentencia.’
Por eso, si alabáis la duda,
no alabéis, naturalmente,
la duda que es desesperación.

¿De qué le sirve poder dudar
a quien no puede decidirse?
Puede actuar equivocadamente
quien se contente con razones demasiado escasas,
pero quedará inactivo ante el peligro
quien necesite demasiadas.

Tú, que eres un dirigente, no olvides
que lo eres porque has dudado de los dirigentes.
Permite, por lo tanto, a los dirigidos
dudar”.

 

JORGE FALCONE

 

 

 

 

 

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