Nuestra América
SIN UNA NUEVA HORA DE LOS PUEBLOS
NO HABRÁ AUTODETERMINACIÓN

“Se ha hablado mucho de la ‘crueldad’. A mi modo de ver se trata de una de esas palabras que no explican, sino que deben ellas mismas ser explicadas. Franco Berardi, ‘Bifo’, habla de una inversión del juicio ético. El hecho de que millones de personas se identifiquen con el verdugo y no con la víctima. El cruel aparece como el vengador. Busca reponer un poder, una supremacía que siente desafiada. Este retorno de los supremacismos está en la base de una tentativa seria de recomponer en términos reaccionarios pueblos enteros. Los componentes monstruosos o psicóticos del presente son inseparables de fenómenos como la pandemia, la destrucción de formas históricas del empleo, la instalación de nuevas técnicas de comunicación y los fracasos de los gobiernos progresistas y la enorme polarización económica y social. Lo que se busca es crear pueblos nuevos, cortados de la historia de lucha del pasado. En los últimos años han surgido además nuevas formas de poder fundados por híper-ricos (que indagan opciones tecnológicas de enorme incidencia en lo militar) y estados imperiales híper-armados que dominan el corto plazo. Todo este escenario es contra-revolucionario. Es importante recordar que las igualdades burguesas, populares y proletarias del pasado fueron producto de revoluciones. El enorme retroceso de esas igualdades no tiene límite, la catástrofe de las culturas igualitarias corresponde a un proceso contra-revolucionario de gran escala”.
Diego Sztulwark
en diálogo con Agencia
Paco Urondo
Hace tiempo que el mundo ha dejado de ser un lugar seguro, y que a sus escasos mandantes le importa un bledo acabar con él. Antes de que eso ocurra, tienen previsto irse con la música a otra parte.
A medida que transcurre enero van caducando los buenos deseos de rigor para el año que despunta, y quedando de manifiesto, ya a distancia de los brindis, la decisión de un Imperio enemigo de la humanidad por combatir contra el orden multilateral en ciernes, procurando mantener su agónico supremacismo.
Aunque, a medida que pasan los días, el relato oficial de una operación perfecta como las que Hollywood prefiere comienza a resquebrajarse. De hecho, ha trascendido que hubo en Caracas no menos de 20 bajas de marines Delta, 15 heridos de gravedad, 7 en estado crítico, y 45 en cuidados intensivos. De modo que solo alrededor de la mitad de los invasores salieron indemnes de suelo bolivariano, pese al apoyo de 300 aviones y 150 helicópteros imperialistas.
Un centenar de efectivos venezolanos y cubanos muertos y un presidente secuestrado después, en pos de dominar la máxima reserva petrolera global, ahora la mira telescópica de Washington apunta a Irán, soñando con desplazar al gobierno de los ayatolas y consolidar su presencia en Asia Occidental. Controlar primero a Venezuela era necesario para mitigar el impacto del colapso del tránsito de los petroleros desde el Golfo Pérsico a través del Estrecho de Ormuz quitándole peso a la disuasión que ello representa en la estrategia defensiva iraní.
Como lo describiera con meridiana claridad el periodista brasileño Emilio "Pepe" Escobar, la planificación logística de la revuelta en curso comenzó hace más de 18 meses, coordinada minuciosamente por centros de operaciones que van desde Fort Langley Virginia hasta Tel Aviv , pasando por ciertos edificios muy específicos e identificables en Londres y París. Los centros de entrenamiento en Polonia, donde se preparó a los líderes estudiantiles, los campos de Georgia donde se entrenó en técnicas de guerra urbana, los laboratorios de narrativas en Estonia donde se fabricaron los mensajes para redes sociales.
El patrón es siempre idéntico, siempre exactamente el mismo. Primero, se identifica un país que está bloqueando los intereses geoestratégicos del imperio decadente. Segundo, se infiltran masivamente las redes sociales con narrativas prefabricadas y focus groups. Tercero, se prepara durante años a los líderes estudiantiles en universidades occidentales específicas. Cuarto, se establece toda la infraestructura financiera necesaria para sostener meses y meses de operaciones costosas y finalmente se elige el momento perfecto para activar simultáneamente toda la red dormida.
En pocas palabras, el objetivo real es destruir definitivamente el último eslabón independiente en la cadena energética euroasiática que conecta básicamente a Rusia con China, pasando estratégicamente por Asia central e Irán. Es romper para siempre el corredor energético más crucial del siglo XXI.
Si algún asidero tiene la máxima según la cual “entre dos puntos se puede trazar una recta”, esa recta hoy conecta la invasión a Venezuela con la inducida rebelión en Irán. Porque, si para los dueños del mundo algo justifica iniciar una Tercera Guerra Mundial, eso es ahora la posibilidad de consolidación de los BRICS como garantía de tránsito hacia una gobernanza global efectivamente multipolar.
En resumidas cuentas, no estamos ante una pulseada entre democracia iraní y teocracia persa, sino de la puesta en tela de juicio del futuro mismo de la civilización humana y de si va a sobrevivir intacta a la transición hegemónica.
Mientras que en nuestro continente, en medio de una gran profusión de fake news destinadas a sembrar dudas acerca de la lealtad chavista del gobierno bolivariano en ejercicio, se suceden a diario las demostraciones de adhesión a la soberanía del país caribeño por parte del pueblo pobre y sus FFAA.
Cabe destacar que en dicho suelo se pusieron en práctica técnicas de guerra propias del Siglo XXI, que acaso sorprendieron en su flanco más débil a una gestión que, en la mejor tradición de “pueblo en armas” acuñada durante las Guerras de Independencia, venía asentando su máxima garantía de defensa y autodeterminación nacional en una sólida alianza entre sectores castrenses y milicias populares, sociedad altamente eficaz ante eventuales ataques por tierra, pero más que insuficiente para hacer frente a una agresión teledirigida, a la usanza de los experimentos bélicos propios del Tercer Milenio, que vienen dando de baja la etapa del combate cuerpo a cuerpo.
El resultado de semejante embate constituye una lección disciplinadora para todo el mundo periférico, al que parece estársele ofreciendo la opción de sumisión o Gaza.
Su saldo principal es un hemisferio bajo amenaza y un país soberano al que la Casa Blanca aspira gerenciar a control remoto: Tal parece ser la tesitura de esta Doctrina Monroe 2.0, que da vuelta una elección intermedia en Argentina merced a un Twiter de Scott Bessent, o bien secuestra a un mandatario nostramericano mediante un golpe de mano garantizado por algoritmos predictivos de última generación.
Aunque el magnate inmobiliario que ocupa circunstancialmente
la Casa Blanca en su lugar de origen no las tiene todas consigo: En las últimas horas ha debido salir en defensa de las
actuaciones de ICE, calificando a sus agentes como “patriotas” y acusando a los
demócratas de amparar el caos y a agitadores anarquistas. Sus declaraciones
incluyen advertencias sobre un “día del ajuste de cuentas”, lo que ha elevado
aún más la polarización social. Las palabras de Donald Trump, que hoy juega a ser el Increíble Hulk de la
gobernanza global, llegan después de que el fiscal general de Minnesota
presentara una demanda conjunta contra su gobierno por lo que considera un
despliegue sin precedentes de fuerzas federales.
A todo esto, para muchos analistas geopolíticos, huelga una definición más categórica de los BRICS en defensa del orden multipolar.
Pero, así como capitalismo y democracia muestran en todo el orbe una incompatibilidad cada vez mayor, va creciendo la certeza de que el destino del planeta ha quedado en manos de los pueblos.
La reciente disrupción boliviana ratifica este presupuesto. Soportando una huelga general por tiempo indeterminado, el gobierno del país andino se vio forzado a acordar con los principales sindicatos anular un reciente paquete de medidas económicas, que motivó protestas callejeras y bloqueos de carreteras que han venido paralizando su territorio desde hace días.
En diciembre, el presidente conservador Rodrigo Paz emitió un decreto de “salvataje económico”, que representó un cambio de rumbo radical tras 20 años de gobiernos populares.
Dicha norma apuntó a dejar de subsidiar a los combustibles, otorgando facilidades para recibir grandes inversiones en recursos naturales, eliminando impuestos, y congelando salarios en el sector público, entre otras medidas.
Sin embargo, obreros, mineros, campesinos y maestros de escuela han asegurado que la iniciativa beneficia al capital concentrado, mientras que ellos solo se verán impactados por la inflación.
Pero la lucha sin cuartel de ese aguerrido pueblo torció el brazo gubernamental, creando las condiciones para que una nueva norma se elaborare con los aportes de los trabajadores. Así y todo, jugando con fuego, el oficialismo se empeña en mantener la decisión de eliminar las subvenciones a la gasolina y el diésel, una política que causó la peor crisis económica del país en cuatro décadas.
“Como resultado directo de la movilización (...), se arribó a un acuerdo bilateral cuyo resultado fue la abrogación” del decreto, de la que aún está “pendiente su formalización”, ha informado la Central Obrera Boliviana (COB), principal sindicato del país, a través de un comunicado.
Por ahora, el sindicato ordenó a sus afiliados levantar las medidas de presión. Aunque los manifestantes aún mantienen más de 60 puntos de bloqueo en las rutas del país, según la estatal Administradora Boliviana de Carreteras.
En tal contexto, algunos huelguistas declararon a medios locales su rechazo al acuerdo, mientras que otros indicaron que mantendrían los cortes de vías hasta que la eliminación del decreto se haga efectiva.
Como es de dominio público, Bolivia importaba combustibles a precio internacional para venderlo a pérdida en el mercado interno. Esa política agotó las reservas de dólares del país y disparó el costo de vida, al punto de que la inflación a 12 meses fue de 20% en diciembre.
Por su parte, mientras los índices de desempleo aumentan de modo exorbitante, reaparecen en la Patagonia los incendios intencionales provocados por el lobby inmobiliario, y ex combatientes de Malvinas se aprestan a denunciar penalmente a Javier Gerardo Milei por sus dichos de fines del año pasado en un medio británico sobre la autodeterminación de los kelpers, nuestro presidente, indudablemente el mejor alumno de Washington, en la senda de Arturo Frondizi, Carlos Menem y en alguna medida Mauricio Macri, continúa llevando a cabo el cuarto intento en Argentina por desarmar un modelo al que considera corporativo y de economía cerrada. Para la gestión libertariana, sus chances de éxito aumentarán merced al equilibrio fiscal y las inversiones del RIGI que llegan para exportar.
A criterio del oficialismo, nuestro país abandonó las ideas de la libertad con el golpe de 1930, y desde entonces se fue alejando del comercio exterior, para apostar a pleno por una economía dirigida desde el Estado, apagando el motor de la inversión y las exportaciones, supuestamente para ilusionarse con el gasto público alimentado con emisión monetaria.
Argumentos que nuestro pueblo conoce de larga data, y que bastantes dolores de cabeza le han dado.
Pese a todo, la lucha popular no desescala. Así lo demuestran numerosos conflictos gremiales como el de Lustramax, que se inició tras la iniciativa de la empresa de producir 15 despidos, entre los que se encuentran delegados y activistas gremiales, en procura de desmantelar el derecho a la organización y quitar lo conquistado en estos años. Ni más ni menos que lo que busca generalizar la reforma laboral de Javier Milei, el FMI y los dueños del país.
Mucha tela por cortar tiene la militancia, a la hora de tomar nota sobre los bemoles que deberá afrontar, a nivel local y regional, durante un 2026 que recién comienza.
Más allá de toda incertidumbre, el próximo 24 de Marzo - Día Nacional por la Memoria, la Verdad y la Justicia, y 50° aniversario del acontecimiento que prefiguró a sangre y fuego la Argentina de Milei - volverá a constituirse en un buen termómetro de las respuestas que sea capaz de gestar el campo popular.-
JORGE FALCONE
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