sábado, 16 de mayo de 2026

Hacia un mundo para pocos

FRENTE A LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL AÚN SE YERGUE LA INTELIGENCIA HUMANA

El Sur Global ante el unilateralismo que pretende imponer Trump

En el marco de una guerra que Estados Unidos da por finalizada, argumentando haber logrado todos sus objetivos, Irán envió esta semana su respuesta a la propuesta presentada por Washington para intentar poner fin a las hostilidades en Oriente Próximo y, al mismo tiempo, endureció su discurso militar. La tensión escaló además tras nuevos ataques con drones en el Golfo y amenazas cruzadas por el control del estrecho de Ormuz. El presidente estadounidense había asegurado previamente que esperaba recibir la contestación iraní mediante la mediación de Pakistán. Sin embargo, el canciller iraní, Abás Araqchi, puso en duda la voluntad real del Gran País del Norte para alcanzar un acuerdo. Mientras se conocía esa respuesta diplomática, las autoridades iraníes elevaron el tono de las amenazas. El portavoz de la Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento iraní, Ebrahim Rezaei, advirtió que Irán responderá de manera directa ante cualquier ataque contra sus embarcaciones. “Nuestra moderación ha terminado a partir de hoy. Cualquier ataque contra nuestras embarcaciones desencadenará una respuesta iraní fuerte y decisiva contra los buques y bases estadounidenses”, escribió el funcionario en la red social X.

Por otra parte, vapuleado por la hidalguía del pueblo persa - y según otra publicación en X del presentador del medio John Roberts - Donald Trump le habría asegurado en una llamada telefónica que está "considerando seriamente convertir a Venezuela en el 51º estado del país", ya que los venezolanos "lo aman". Consultada por medios venezolanos en La Haya respecto a semejantes declaraciones, la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, descartó de plano que la anexión de su país a EE.UU. sea una opción. "Eso no está previsto, jamás estaría previsto, porque si algo tenemos los venezolanos es que amamos nuestro proceso de independencia", declaró. Evidentemente, y como de costumbre, el magnate cuyas encuestas lo colocan cada vez más cerca de un impeachment pasa por alto que en el hermano país caribeño el Cdte. Hugo Rafael Chávez Frías dejó una impronta indeleble en las comunas bolivarianas, que permanecen leales a su legado. 

A su vez, en ese autismo imperial, la Casa Blanca colocó en una lista negra y bajo sanciones al más poderoso conglomerado de empresas en Cuba bajo control de los militares (GAESA) y a una sociedad cubano-canadiense. La medida tiene un peso contundente en la asfixia a la economía de la nación caribeña, señalaron expertos. La cancillería de Estados Unidos comunicó que de acuerdo con una orden ejecutiva presidencial del 1° mayo se disponía castigar a socios que colaboren con el Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA) y reiteró la calificación a Cuba como una amenaza a la seguridad de Estados Unidos. En la lista también incorporó a MoaNickel - la inversión conjunta de explotación de níquel de la isla con la canadiense Sherritt - quien inmediatamente se retiró del negocio. “Es muy preocupante. La economía (isleña) ya estaba prácticamente paralizada”, dijo a The Associated Press el economista Pavel Vidal, de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali. “Creo que muy pocos (socios comerciales foráneos) se arriesguen a no obedecer estas sanciones”. GAESA, una corporación creada por el ex presidente Raúl Castro, que también fue ministro de Industria, tiene bajo su control decenas de tiendas minoristas, desde alimentos y electrodomésticos hasta ropa, locales de alquiler de autos, financieras, agencias de viaje, importadoras y maneja la administración de hoteles. Hasta no hace mucho perteneció a esa estructura el sobrino nieto de aquel comandante, Oscar Pérez-Oliva Fraga, actualmente viceprimer ministro y ministro de Comercio Exterior, y una figura señalada junto a un nieto de Raúl - Raúl Guillermo Rodríguez Castro, apodado "El Cangrejo" - para hacerse cargo del país si cayese el gobierno actual.

Sin embargo, no en todas partes los dueños del mundo se salen con la suya. En Italia tuvo lugar una huelga general que movilizó a millones en 75 ciudades: Exigen boicot total a Israel y el fin de los acuerdos militares. El país vivió una jornada de parálisis casi absoluta tras el éxito de dicha convocatoria, que tomó las calles de más de 75 ciudades, desde Turín y Milán en el norte hasta Bari y Palermo en el sur. Los sindicatos de base, liderados por el USB (Unione Sindacale di Base) y el SI Cobas, lograron una participación masiva de trabajadores de la logística, el transporte y la educación. La demanda es clara y tajante: un boicot total a Israel y la ruptura inmediata de todos los lazos diplomáticos, comerciales y militares. El detonante de esta nueva escalada de protestas fue el bloqueo y la detención de activistas de la Flotilla Global Sumud, incluyendo ciudadanos italianos, un evento que la oposición y los sindicatos calificaron como una "complicidad criminal" del gobierno de Roma.

A demás, la tarde del viernes 8 de mayo, el barrio madrileño de Lavapiés volvió a convertirse en escenario de una contundente respuesta popular contra el fascismo. Más de 700 antifascistas se concentraron desde las 19:30 horas en la plaza de Tirso de Molina para impedir la llegada de la manifestación convocada por Falange, que pretendía cerrar allí una marcha estatal bajo el lema “Remigración”, una consigna abiertamente racista que reclama la expulsión masiva e inmediata de personas migrantes. Convocada por Sierra Antifascista y la Coordinadora Antifascista de Madrid bajo el lema “Fuera racistas de nuestros barrios”, la movilización reunió a centenares de jóvenes, vecinos, militantes sindicales y colectivos populares decididos a defender Lavapiés frente a una nueva provocación de la extrema derecha. Durante cerca de tres horas, la plaza permaneció ocupada por una multitud que coreó consignas como “Madrid será la tumba del fascismo”, “No pasarán” o “Nativa o extranjera, la misma clase obrera”, mientras un amplio dispositivo policial blindaba los accesos al centro. La marcha de Falange, iniciada en la plaza de Callao con apenas unos 150 asistentes según imágenes difundidas y testimonios presenciales, descendió por la calle Preciados escoltada por la policía, pero fue incapaz de avanzar hacia Tirso de Molina. Ni siquiera logró atravesar con normalidad la Puerta del Sol, pese a que las fuerzas policiales habían habilitado un corredor para facilitar su paso. Finalmente, la convocatoria fascista terminó disuelta sin alcanzar su objetivo político y propagandístico: penetrar en Lavapiés para lanzar un mensaje de intimidación contra la población migrante y trabajadora del barrio. La plaza de Tirso de Molina, enclave histórico de entrada a Lavapiés y lugar donde se encuentra la sede histórica de la CNT, se ha consolidado en los últimos años como símbolo del antifascismo. Un ejemplo a emular en toda latitud.

Y, ya en Sudamérica, el martes 12 de mayo, Bolivia vivió una intensa jornada marcada por el incremento de la conflictividad social y política en distintas regiones del país. La Central Obrera Boliviana (COB) y diversos sectores sociales intensificaron las protestas, bloqueos y movilizaciones que, inicialmente impulsadas por demandas sectoriales, confluyeron en un pedido cada vez más contundente de renuncia del presidente Rodrigo Paz, en medio del rechazo a las reformas constitucionales promovidas por el Gobierno y una creciente crisis social, económica y energética. Campesinos, indígenas, maestros, mineros, interculturales, transportistas y otros sectores protagonizan medidas de presión que reflejan el deterioro del clima político y social. La conflictividad presenta múltiples aristas y evidencia un escenario de alta polarización.

Durante la jornada, la Cámara de Senadores aprobó el proyecto de abrogación de la Ley 1720, estableciendo además un plazo máximo de 60 días para consensuar un nuevo marco normativo que defina procedimientos, coordinaciones y salvaguardas orientadas a que la pequeña propiedad agraria pueda acceder a beneficios mediante procesos técnicos, administrativos y legales de carácter voluntario, preservando la exclusión de áreas protegidas.
La sesión legislativa se desarrolló en medio de protestas y bloqueos registrados en diferentes regiones del país.
 

En nuestro país, con un fuertísimo texto de su presidente, Martín Rappallini, que hasta ahora actuaba como un alfil del Gobierno, implosionó la Unión Industrial Argentina (UIA) contra el modelo de Javier Gerardo Milei. El empresario criticó el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) direccionado y expresó que hay crisis “en un contexto de apertura económica, caída de ventas y fuerte presión sobre márgenes”. También disparó munición gruesa manifestando que “hoy, la industria está financiando el Estado, jubilaciones y educación”.

A su turno, el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, grabó un video y lo difundió en sus redes sociales para exigir al Gobierno nacional que garantice el suministro de gas en el norte argentino ante la llegada del invierno. “No podemos seguir siendo argentinos de segunda”, reclamó el mandatario, quien advirtió que la región vive cada año la misma incertidumbre con el abastecimiento cuando descienden las temperaturas, sin que existan respuestas definitivas. El mandatario salteño fundamentó su exigencia en el aporte histórico de la provincia a la matriz energética del país. “Salta fue durante décadas una provincia que le dio gas a la Argentina. Desde nuestra tierra salió energía para abastecer y hacer crecer al país. Por eso no podemos aceptar que hoy tengamos que estar mendigando algo que históricamente aportamos los salteños”, afirmó, según el comunicado oficial del gobierno provincial.

A todo esto, así como la senadora Patricia Bullrich, sin eco en su reclamo de transparencia relacionado con el Caso Adorni, comienza a probarse el atuendo presidencial, por motivos similares, la vicepresidenta Victoria Villarruel acelera su estrategia de diferenciarse del Gobierno: En Buenos Aires apareció un armado que la promueve con miras a 2027 y ya sumó a dirigentes excluidos de La Libertad Avanza. El incipiente espacio tiene su base en el noroeste de la provincia y como armador seccional a Norberto Delgado, un dirigente que tuvo su última experiencia política en la región con Florencio Randazzo.

Por su parte, a contramano de la ley de Reforma Laboral sancionada en febrero último, un grupo de diputados de Unión por la Patria acaba de presentar un proyecto de ley para establecer la relación de dependencia de todos los trabajadores que prestan servicios en las plataformas digitales. La iniciativa establece el derecho del trabajador a una remuneración mínima garantizada, a la conexión y la desconexión, límites diarios y semanales de la jornada de trabajo que no podrá exceder la legislación vigente, y obligaciones de las plataformas digitales y/o intermediarios, desde la transparencia algorítmica hasta disponer de estaciones sanitarias de acceso gratuito para los trabajadores. El proyecto fue presentado con el visto bueno del gobernador Axel Kicillof y su autor es el diputado Hugo Moyano (hijo), abogado, asesor de varios gremios y una de las espadas jurídicas de su padre, el líder camionero Hugo Moyano. Según estimaciones, entre 800 mil y 1 millón de personas trabajan actualmente en alguna plataforma como repartidores (Rappi, PedidosYA) o transporte (Uber, Cabify, DIDI)

En cualquier caso, quien aspire a proponer una alternativa progresiva de cambio para las próximas elecciones nacionales, inexorablemente deberá procurar que esta se ajuste a las demandas del Siglo XXI. O morirá de una extraña sed. 

 

Las profecías más regresivas de la ciencia ficción están en marcha 

Ampliando un poco la perspectiva sobre el acontecer contemporáneo, cabe señalar que quienes profesamos una cierta cinefilia hemos tenido acceso a múltiples expresiones de la futurología basadas en la sociedad posible de los tiempos venideros. Desde Metrópolis (1927, Fritz Lang), hasta Megalópolis (2024, Francis Ford Cóppola), pasando por Blade Runner (1982, Ridley Scott), El Quinto Elemento (1997, Luc Besson), o Ciudad en Tinieblas (1998, Alex Proyas), y ese es solo un reducido puñado de ellas.

Prácticamente entre todas, el denominador común remite a sociedades nítidamente estratificadas (donde los que mandan son muy pocos y viven literalmente bien arriba del resto, y los mandados son multitud y viven prácticamente en las catacumbas de las grandes urbes) En las versiones más contemporáneas, aparece subrayado ese crisol de razas al que ha contribuido grandemente la globalización, y sistemas de control poblacional omnímodos, que en algunos casos directamente apelan a la inserción de chips intracraneales, tendientes a detectar y corregir cualquier alarma de rebeldía. Pero, en todos los casos, si bien se incluyen desde inconformidades a resistencias abiertas contra el orden imperante, tales utopías pronostican un mundo diseñado en favor de los poderosos, quienes ejercen su pleno dominio sobre el mismo. En resumidas cuentas, un vaticinio acerca de que la lucha de clases se resolverá inexorablemente en favor suyo.

Obviamente, los exponentes insumisos de las generaciones que alguna vez soñamos con un desenlace contrario, siempre entendimos que desde tales perspectivas el Norte Global estaba formulando su propia expresión de deseos, la que nos parecía improbable que concretara.

Desde luego, la pulseada a que aludimos está lejos de haberse resuelto, pero nadie en su sano juicio puede ignorar - por ejemplo - que, cuando el mundo avanzaba resueltamente hacia el multilateralismo, desde el inicio del año en curso tiene lugar una resuelta ofensiva de ese Occidente imperial en decadencia, en procura de reinstalarse como hegemón de la gobernanza global.

De este modo, el capitalismo de plataformas despliega una galería de oligarcas tecnológicos que sueñan con ejercer un poder absoluto, capaz de trascender los límites que imponen los recursos que el planeta ofrece, y hasta los que fija la propia biología a cada uno de ellos.

Los analistas de dicho fenómeno los han bautizado como los reyes filósofos de la ilustración oscura. 

Todos ellos son lectores de la ciencia ficción que produjo las obras que subyacen a los títulos cinematográficos antes mencionados, y sus incontables fortunas los habilitan a soñar con la posibilidad cada vez más cierta de materializar sus más ambiciosos sueños.

Que uno de ellos - el magnate Peter Thiel (Pay Pal, Palantir) - esté entre nosotros tomando a la Argentina como su campo de experimentación, amerita que entendamos mejor qué se trae entre manos esta nueva clase dominante global. Por cierto, el presidente Santiago Peña y el magnate tecnológico también acaban de reunirse, lo que demuestra el acercamiento de tan enigmático personaje con el gobierno paraguayo. Dicha visita sugiere que el vecino país podría convertirse en otro destino de sus inversiones, aunque Thiel haya sido acusado de haber cooperado de cerca con la administración Trump para hacer inteligencia con herramientas tecnológicas y expulsar a migrantes. Lo dicho hasta aquí, en todo caso, no hace más que confirmar la proyección regional de su proyecto.

De lo que estamos hablando es de megamillonarios convencidos de que la tecnología puede transformar el mundo a su arbitrio, y para quienes los mecanismos regulatorios que supone vivir en democracia atentan contra la libertad requerida para hacerlo a la brevedad posible. Abrevando en algunas expresiones del ciberpunk (Roger Zelazny) y de la filosofía (Deleuze y Guattari), son aceleracionistas. O sea, partidarios de una filosofía que propone intensificar las dinámicas del capitalismo avanzado y el desarrollo tecnológico para acelerar sus contradicciones internas, buscando así un cambio social radical o el colapso del sistema actual. En lugar de frenar los excesos capitalistas, busca romperlos "más rápido" para alcanzar un nuevo orden postcapitalista o una evolución posthumana. En este caso, desde una perspectiva monopólica y centrada en el privilegio de unos pocos.

Los principales teóricos de este credo reaccionario son Nick Land, Curtis Yarvin, el propio Thiel, Marc Andreessen, y Alex Karp (quien, para más dato, estudió con el sociólogo y filósofo alemán Jünger Habermas, el miembro más eminente de la segunda generación de la Escuela de Frankfurt y uno de los exponentes de la Teoría crítica desarrollada en el Instituto de Investigación Social)

De más está decir, aunque caiga de maduro, que todos ellos se hallan a una sideral distancia intelectual de los monigotes locales autotitulados Las Fuerzas del Cielo, quienes responden a esa supuesta eminencia gris de cabotaje llamada Santiago Caputo.

En todo caso, responden más bien al arquetipo de villano popularizado en cómics o filmes de aventuras bajo la figura del “científico loco dispuesto a conquistar el mundo”. Solo que ahora… lejos de la ficción.

Sin ir más lejos, consignemos que la reconfiguración en curso de la Argentina que conocieron las generaciones forjadas al calor del paradigma metalmecánico industrialista que campeó en el Siglo XX, con epicentro en la región que hemos bautizado como AMBA, en el Siglo XXI y bajo el paradigma telemático viene desarrollándose bajo el influjo de una concepción extractivista de insumos imprescindibles para la materialización del proyecto dominante (litio, minerales raros, gas), situados en torno a nuestra geografía andina y patagónica, lo que recorta drásticamente el peso geopolítico y por ende la incidencia de la provincia de Buenos Aires, que durante el siglo pasado traccionara la economía del resto del país y, en tiempos de pleno empleo, gravitara significativamente en el plano electoral.

Estos ingenieros del caos - al decir del escritor y docente italiano Giuliano da Empoli - prosperan en un contexto signado por algoritmos opacos, fragmentación social, merma de la projimidad, discursos de odio, elogio de las diferencias, anticomunismo sin comunismo, inteligencia artificial, y apocalipsis climático, entre otros factores, panorama que dificulta en gran medida al pensamiento crítico reponer un hilo de sentido narrativo. 

En ese magma edifican su proyecto de poder, mientras gran parte de la militancia, en nombre de una malentendida coherencia con un ideario nacido en contextos bien diferentes, tarda o se resiste a estudiar a fondo la naturaleza de este nuevo enemigo de la humanidad y, en consecuencia, de concebir renovados métodos para hacerle frente.

Una de sus principales fortalezas reside en la paulatina delegación de funciones antes reservadas al desarrollo del pensamiento autónomo, y que hoy depositamos en las múltiples herramientas proporcionadas por las nuevas tecnologías, desde la elemental Wikipedia al GPS, pasando por el chat GPT y todas las aplicaciones propias de ese metaverso, tendiente a que sustituyamos el razonamiento por el adiestramiento.

El peligro fundamental que supone esta oligarquía tecnológica global descansa sobre tres pilares: La descomunal concentración del capital que detentan, capaz de reorientar el rumbo de la economía mundial; su autoridad oracular (las nuevas generaciones confían en sus vaticinios); y su propiedad de las plataformas donde transcurre nuestra conversación cotidiana.

Pero, aunque parezca que enfrentamos a Godzilla con Chaski Boom (*), no todo está perdido. Ni agrega nada nuevo ratificar que la educación pública en Argentina constituye un pilar estratégico fundamental, en tanto actúa como el mayor igualador social, garantizando el acceso al conocimiento como un derecho humano, sosteniendo la formación de población calificada para el desarrollo productivo y científico del país, y - por encima de todo - fomentando un pensamiento crítico sin el cual se torna imposible concebir un horizonte emancipatorio. En consecuencia, la colosal movilización federal en defensa de la universidad pública que tuvo lugar esta semana confirma que el pueblo argentino sabe que, si no escribimos la historia Los Nosotros, la terminan escribiendo Los Ellos.-

 

(*): Insumo pirotécnico de uso festivo, a base de una pequeña cantidad de grava o arena gruesa mezclada con una proporción ínfima de fulminato de plata de alto poder explosivo.

 

JORGE FALCONE




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