sábado, 6 de junio de 2026

A desafíos inéditos, respuestas sin precedentes

ENSAYO GENERAL PARA LA FARSA ACTUAL.

TEATRO ANTIDISTURBIOS

“El objetivo de construcción de una izquierda no sectaria, enraizada en el movimiento popular, necesita asimismo echar raíces en las tradiciones históricas de nuestro pueblo. El pasado se construye desde el presente. José Martí para el pueblo cubano cobró actualidad a manos de Fidel Castro, de la misma manera que Simón Bolívar para el pueblo venezolano, con Chávez. El enemigo sabe de esa importancia, por eso reactualizan la figura de Ignacio Rucci y vuelven a levantar al asesino Ramón Falcón. Resulta imposible imaginar un movimiento revolucionario del pueblo trabajador sin banderas rojas y otras celestes y blancas entreveradas. Sin whipalas y banderas del orgullo. Sin carteles con la cara del Che, otros con la de Evita y otros muchos con la de la inmortal Norita. La diversidad puede alimentar la hermandad y comunidad”.

Sergio Zeta

“Sobre la organización revolucionaria del pueblo trabajador.

Una gran oportunidad… si nos atrevemos a transgredir mitos y esquemas”.


Misceláneas de un país que se resiste a su disolución

El corazón financiero de occidente está herido. Todavía no se trata de una crisis declarada. Pero los indicadores empiezan a alinearse de una manera inquietante. Wall Street camina sobre hielo delgado. Sus jugadores más grandes tomaron una medida muy inusual que da cuenta del grave impacto de la guerra en la economía de Estados Unidos. BlackRock y otros gigantes de las finanzas comenzaron a limitar los retiros de fondos de sus inversores, una suerte de "corralito" selectivo que día a día se expande a nuevas instituciones. En las últimas dos semanas se combinaron tres factores que según los analistas pueden explicar el fenómeno de los retiros masivos de dinero de ese sistema financiero: la guerra con Irán y su impacto sobre el mercado del petróleo, el ruido que no afloja sobre una posible burbuja en torno a la inteligencia artificial y el enorme mercado de crédito privado que creció en las sombras después de la crisis de 2008. El nerviosismo se volvió visible cuando BlackRock limitó los retiros de su fondo HLEND, que administra junto a la gestora HPS, después de recibir solicitudes por alrededor de 1.200 millones de dólares, cerca del 9% de su valor neto. 

En Argentina, el poder concentrado también se ajusta el cinturón de seguridad. Acostumbrado a medir los tiempos casi con la misma precisión que los ingenieros modelan los límites con umbrales de fallo, márgenes de error y tolerancias estructurales en sus desarrollos de infraestructura, los dueños del dinero han comenzado a aplicar acciones. La avalancha de inversiones del mundo en Vaca Muerta, apalancadas con el RIGI, no llegará. Y una peor noticia ya se asentó en oficinas argentinas: las empresas locales desaceleraron e incluso congelaron proyectos nuevos. Todos ya ingresaron a un adelantado clima electoral, en donde ven peligrar la continuidad de Javier Gerardo Milei en el sillón presidencial.

Mientras tanto, ha trascendido que el Congreso Nacional no dejará de funcionar durante el Mundial de Fútbol. La Casa Rosada envió durante las últimas dos semanas una andanada de proyectos de alto perfil y los libertarianos planean sesionar en la segunda mitad de junio. Por lo pronto, ya comenzó el debate en comisión en Diputados del denominado Súper RIGI y de la nueva ley de Lobby, que busca transparentar la influencia de los grupos de interés en las decisiones del Estado. En tanto, se espera que lleguen del Senado los proyectos de inviolabilidad de la propiedad privada y el pago a los holdouts. Nunca un tiro para el lado de la Justicia…

Aunque desahuciado por la mayoría de las encuestas, con su proverbial autismo ante las demandas populares, el Gobierno acaba de reglamentar distintos artículos de la Ley de Modernización Laboral e introdujo cambios en materia de convenios colectivos, las asociaciones sindicales, las plataformas digitales de reparto y movilidad, y las empresas de servicios eventuales. Entre las novedades más relevantes, aprobó un nuevo modelo de recibo de sueldo que deberá informar el costo laboral total asumido por el empleador y reglamentó el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), un mecanismo destinado a contribuir al pago de indemnizaciones. Las medidas fueron oficializadas mediante los decretos 406, 407, 408 y 409/2026, publicados en el Boletín Oficial y firmados por el presidente Javier Milei; el jefe de Gabinete, Manuel Adorni - quien, pese a las denuncias en su contra, sigue “vivito y coleando” -; el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger; y el ministro de Economía, Luis Caputo.

A todo esto, los desafíos de nuestra economía actual se reiteran en los distintos informes especializados. En simultáneo a los datos de desaceleración inflacionaria y estabilidad cambiariael poder adquisitivo y las paritarias se presentan como una urgencia de la coyuntura. Así es que un reciente informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Universidad de Buenos Aires (UBA) relevó que la capacidad adquisitiva del Salario Mínimo, Vital y Móvil expresó un retroceso del 39,3% en relación a noviembre de 2023, último período de la anterior gestión. Los meses de diciembre 2023 (-15%) y enero del 2024 (-17%) explican el principal impacto al poder de compra, pese a posteriores recuperaciones.

A fin de asordinar todo conato de disenso que se desmarque de la pasividad de los actores políticos o sindicales que debieran haber alzado su voz contra el modelo desde un primer momento, como últimamente lo ha venido haciendo el Frente de Sindicatos Unidos (FRESU), una “Justicia” cómplice del gobierno desconoce las recientes elecciones celebradas justamente en el sindicato que motoriza dicha iniciativa rebelde. Ante esa arbitraria medida, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) presentó un recurso ante la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo para solicitar la nulidad de la intervención judicial dispuesta el 22 de mayo, que afecta al gremio durante 180 días, impugnando la constitucionalidad de esa decisión y pidiendo revisión por parte del Tribunal Superior de Justicia de la ciudad de Buenos Aires. El fallo de los camaristas Víctor Pesino y María Dora González designó un interventor temporal e incluyó dos puntos centrales que el gremio busca anular. La presentación de la UOM sostiene que esa sentencia judicial no respetó su estatuto ni la jurisprudencia previa en materia de intervenciones sindicales. El recurso fue presentado por Daniel Daporta, secretario adjunto de la UOM y delegado administrador del sindicato, como fue designado por el Consejo Directivo de la UOM, que resolvió las medidas internas orientadas a resolver la situación institucional “conforme a las facultades otorgadas por el estatuto” sindical.

Por su parte, el secretario general de la CTA Autónoma, Hugo "Cachorro" Godoy, resumió en los siguientes términos la apuesta política y simbólica detrás de la protesta en formato de ayuno que encabezó el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel en Plaza de Mayo a partir del 2 de Junio: "El Gobierno apela al miedo y a la división, nosotros a lo comunitario y a la rebelión de las conciencias". Bajo la consigna de "Ayuno y oración para despertar las conciencias", la convocatoria contó con el respaldo de las dos CTA y reunió a referentes sindicales, sociales, religiosos y culturales. La jornada inaugural,  incluyó una exposición de Pérez Esquivel y la participación de los músicos Bruno Arias y Peteco Carabajal, que en la edición de 2024 del Festival de Jesús María protagonizó una recordada polémica con Victoria Villarruel.

Poco después, a 11 años de la proclamación del “Ni una menos”, y ante el recrudecimiento de nuevos femicidios, las calles del país se colmaron de mujeres y disidencias repudiando al patriarcado y al régimen que lo desconoce. Acaso el cartel enarbolado por una jovencita en Córdoba resuma el estado de ánimo que esa multitudinaria movilización nacional puso de manifiesto: “Si mañana soy yo, rompan todo”.

 

Un enemigo de nuestra soberanía acogido con honores

El último fin de semana la portada del New York Times tituló “Billonario se muda a la Argentina”, noticia que debería haber inquietado a la mayor parte de nuestrxs compatriotas, si no fuera porque estamos afanados en bregar por la supervivencia cotidiana. El anuncio se refiere a lo que hoy ya consiste en la radicación lisa y llana del magnate tecnológico Peter Thiel en nuestro país, no tan solo a causa de evadir los impuestos que amenazan cobrar a los ricos en EEUU, ni porque esta latitud se encuentre relativamente aislada en caso de desatarse una guerra nuclear, sino fundamentalmente a los efectos de continuar desarrollando su experimento de control y manipulación global desde este enclave geoestratégico del Cono Sur.

Para quien lo ignora, vale la pena destacar que en la fantasía de nuestro nuevo vecino bullen proyectos como Próspera, la ciudad carente de regulaciones cuya creación financió en Honduras bajo el gobierno de Juan Orlando Hernández - oportunamente condenado por narcotráfico y más tarde indultado por Donald Trump - como enclave ajeno a la legislación de dicho Estado.

El hombre alguna vez también fundó Praxis, una Nación digital capaz de otorgar pasaportes y recibir inversiones, carente de territorio físico pero concebida para ser instalada en Groenlandia, uno de los países que Trump amenazó con anexar al suyo.

Cabe destacar que la nueva Ley de Tierras que rige en nuestro país permite adquirir parcelas sin límite alguno, multiplicando en forma exponencial los enclaves de extranjerización de nuestro territorio como el que detenta el multimillonario británico Joe Lewis en el paraje patagónico denominado Lago Escondido.

Acorde a lo consignado hasta aquí, no debería extrañar que Thiel esté considerando crear un Estado autónomo dentro del nuestro.

Sin ir más lejos, hace poco Santiago Caputo - fiel seguidor del creador de Palantir - manifestó en sus redes que la Nueva Argentina que el Presidente está creando requiere de una ciudad emblema capaz de ejemplificar el futuro a que apunta su gestión.

Para mayor comprensión del modelo de dominación que se cierne sobre nuestro país, completa el panorama descripto la novedad de que una empresa israelí será la encargada de computar los votos de la elección nacional a celebrarse el año entrante, y el dato de que la monarquía tecnológica global también intervino en las recientes elecciones celebradas en Colombia, donde el candidato de la ultraderecha Abelardo de la Espriella aventajó a Iván Cepeda, el hombre de Gustavo Petro, debiendo desempatar ambos en un balotaje.

Aunque no creamos que el escenario descripto consiga revertirse en una elección, menos creemos que, llegados al comicio, reporte alguna ventaja al campo popular exhibir moderación.

De modo que todo indica que los reyes filósofos de la Ilustración Oscura pergeñan una gobernanza global de carácter supraestatal y regida por CEOs, que por ahora cuenta como base de experimentación hemisférica con Nuestra América, adonde Argentina es prioridad debido al distópico ensayo anarcocapitalista que viene soportando, merced al cual han dejado de regir las más elementales garantías constitucionales.

Por ahora conjurado el “Momento Adorni”, el Gobierno celebra un leve descenso de la inflación - su principal activo, aunque dependa de planchar el consumo - y un cierto aumento de la recaudación, circunstancias ambas que estimulan a los adulones de turno a desempolvar la expectativa de que “hay 2027” para la gestión libertariana.

Aunque, si tal perspectiva careciera de asidero, igualmente corresponde admitir que actualmente los dueños del país tienen mayor claridad que el campo popular acerca de cómo afrontar el post mileísmo.

En cualquier caso, las causas estructurales de la debacle nacional permanecen intocadas.

 

Para desalojar a los canallas

nada resulta más eficaz que revisar métodos de lucha agotados

En tal contexto, campea entre diversos sectores del campo popular la sensación de que las movilizaciones están resultando insuficientes para torcer el curso de los acontecimientos. Es evidente que de un tiempo a esta parte se marcha exigiendo determinada reivindicación, se desconcentra y, al día siguiente, no se produce el efecto buscado. Eso va minando la moral de un activismo cada vez más agotado, a causa de la prolongada crisis económica que atravesamos.

Como señalaba Mark Fisher, el Realismo Capitalista nos ha instalado una "impotencia reflexiva": estamos hiper-informados sobre el desastre, pero paralizados por la falta de resultados tangibles. La rebeldía se agota porque está intentando mover un muro de cemento con las manos desnudas, mientras el algoritmo le exige que sonría y sea "productiva" en su indignación.

Byung-Chul Han señala que hoy el oprimido es su propio explotador. En gran parte de los espacios de militancia, hemos replicado la Sociedad del Rendimiento. Nos exigimos un purismo y una presencia total que termina por agotar nuestras reservas de empatía y energía. Nos han hecho creer que el cansancio es una falta de compromiso, cuando en realidad es la respuesta natural de un organismo vivo ante una estructura que se niega a ceder. La desconexión entre la expectativa (el cambio radical e inmediato) y la realidad (la resistencia lenta en el territorio) genera una angustia que terminamos medicalizando individualmente, en lugar de sanarla colectivamente. Cerrar el puño requiere fuerza, pero mantenerlo cerrado eternamente solo anquilosa la mano. Hoy reivindicamos el derecho a la pausa, al silencio y al cuidado de la comunidad. No necesitamos mártires consumidos por el sistema; necesitamos comunidades sanas que puedan sostener la lucha a largo plazo.

Tal situación indica que corresponde asumir el conflicto total, agitarlo, organizar la fuerza social y desatarla con mayor potencia disruptiva. Si las marchas que demandan el cumplimiento de las leyes no modifican el panorama, habrá que innovar metodologías para que se vayan ya mismo. Y ello consiste en gestar desde abajo la impugnación total de este modelo y no sólo del presidente. Si la post democracia vigente hace oídos sordos al reclamo del soberano y el proceso de destrucción nacional avanza resueltamente, nada puede ser peor que esperar hasta 2027. La historia ha demostrado que la legitimidad popular no nace exclusivamente de las urnas, también corresponde validarla a diario.

La clase dominante aspira a que aceptemos como normal al pluriempleo, al desfinanciamiento a la educación y la salud pública, al ajuste permanente y a la obscena injerencia de una potencia extranjera. Es irrisorio suponer que todo eso va a desmontarse en el cuarto oscuro dentro de un año.

Hace falta construir colectivamente una respuesta a la altura del desprecio y el rigor con que los libertarianos y el círculo de poder beneficiario de sus políticas  somete a las mayorías nacionales. Se han ganado sobradamente un escarmiento capaz de sepultar la naturalización de la indigencia, un gesto patriótico que habilite un nuevo tipo de democracia donde quienes crean con sudor nuestras riquezas y valores tengan por fin la última palabra sobre el destino del país.

Para que comience a suceder, hay que dejar de apostar por que todo se resuelva en las superestructuras políticas y de esperar liderazgos carismáticos, porque todo eso ya se ha probado y demostró ser una vía muerta. La imaginación política que precisamos demanda un contrapoder anclado en lo territorial, que prevalezca a los cambios de gobierno. Una nueva institucionalidad necesariamente deberá asentarse sobre un poder popular autónomo que no delegue su potencia, sino que la asuma y despliegue en toda su dimensión.

En tal tesitura, nunca está de más recordar que la acción directa es la herramienta más poderosa que tenemos como pueblo porque prescinde de los intermediarios y del Estado para resolver nuestros problemas. Pero, para que esta sea efectiva, debe ser inteligente. Si el activismo es presa de un arrebato emocional momentáneo se vuelve previsible. Si hay organización, análisis de contexto, y disciplina, nos volvemos peligrosos para el poder. Necesitamos estrategia organizada, porque si vamos a tocar el fuego, que sea para encender la chispa, y no para quemarnos solos.

Ignoramos a ciencia cierta el momento y el lugar en que comience a arder la pradera. Pero, contra el pronóstico más concienzudo de cientistas sociales, bien puede suceder a partir de otro femicidio, o de una improvisada misa ricotera.

Esta semana, una vez más, las compañeras nos dieron una lección. Otro de sus carteles rezaba “van a dejar de matarnos cuando nos tengan miedo”. La consigna alude a las mujeres, pero es extensiva a todo el pueblo humilde que hoy padece la picadora de carne anarcocapitalista. Que no quede en una mera combinación de cartulina y marcador.-

 

A la memoria de Carlos “Indio” Solari,

eternamente agradecidos.

 

JORGE FALCONE