Un modelo para el 20% de los argentinos
CON UN POCO DE GRANDEZA POLÍTICA DESALOJAMOS A MILEI
Según lo concibe el Norte Global, en base a una periodización en boga a la que oportunamente adhirió el historiador británico Eric Hobsbawm, el Siglo XXI habría comenzado el 11 de septiembre de 2001 con el atentado contra las Torres Gemelas. En los días que corren, viene a cuenta recordar que poco después - considerando a este como el Siglo de la Seguridad - nació Palantir, la empresa estadounidense de software especializada en análisis de macrodatos e inteligencia artificial, famosa por sus contratos con agencias de inteligencia, fuerzas armadas y grandes corporaciones, y fundada por el magnate tecnológico Peter Thiel, hoy residente en nuestro país, uno de los emergentes más reaccionarios que produjo Silicon Valley.
El dato sirve para señalar un punto de inflexión en la historia contemporánea. En el filme “Excalibur” (1981, John Boorman) hay una escena que ayuda a comprender dicha circunstancia. Durante el casamiento cristiano del Rey Arturo, el mago Merlin le dice a Morgana - la hechicera que es además hermana bastarda del monarca - “Los días de la gente como nosotros están contados. Un solo Dios va a expulsar a todos los demás”.
Pues algo semejante ocurre con los viejos patriarcas del Imperialismo al que enfrentamos al menos desde mediados del siglo pasado (Reagan, Bush, Trump) Van sucumbiendo ante los reyes filósofos de la Ilustración Oscura (Curtis Yarvin, Nick Land, Alex Karp), popes tecnofeudales de un nuevo poder supraestatal.
Indicadores del ocaso de los primeros abundan. Por ejemplo, sin que los fastos del Campeonato Mundial de Fútbol logren distraer de su efecto, en los últimos días conmovió al mundo un contundente artículo del New York Times anunciando que Donald Trump perdió la guerra en Oriente Próximo.
Según su texto, aunque el acuerdo preliminar que pone fin a la guerra de cuatro meses encarada por la Casa Blanca contra Irán ha sido celebrado, este da cuenta de una dura realidad. Todo indica que Trump cometió un grave error al desatar esa guerra. La sostuvo de forma temeraria y en abierta violación de toda ley. De modo tal que su país sale debilitado militar, diplomática y económicamente, y ha de pagar un alto precio estratégico durante los próximos años.
Los detalles del acuerdo en cuestión no están claros, pero el marco anunciado sugiere que el Primer Mandatario norteamericano ha conseguido exiguos logros favorables a sus intereses. Se trata entonces, a todas luces, de un revés humillante para su gestión y para el Gran País del Norte.
Desde que comenzó esa guerra, Trump vaticinó que Estados Unidos lograría una “victoria total y completa” y que los persas deberían aceptar una “rendición incondicional”. A su vez, sugirió que se produciría un cambio de régimen. Y también afirmó que a Irán no se le permitiría enriquecer uranio y que Washington, en colaboración con Irán, desenterraría y eliminaría el peligroso material nuclear que Teherán posee, sepultado a gran profundidad. Nada de eso se ha confirmado.
El pueblo iraní resistió con hidalguía los sangrientos embates imperiales y su gobierno sigue en el poder. Según trascendió, los detalles del acuerdo nuclear se negociarán en los próximos dos meses, aunque es posible que los términos se asemejen a los del acuerdo de 2015 que negoció el presidente Barack Obama y que Trump canceló en 2018. El magnate inmobiliario próximo a enfrentar elecciones intermedias con el peor de los pronósticos, describió el pacto de Obama como el “peor acuerdo de la historia” y afirmó que puso a Irán en “el camino hacia un arma nuclear”. Además, lo criticó duramente por no obligar a Irán a dejar de apoyar a “grupos terroristas” como Hamas y Hezbollah, y por suavizar las sanciones económicas. Ahora todo indica que su campaña depredadora le dejará con un acuerdo similar.
No obstante, a último momento, Irán suspendio los 60 días de negociaciones con EE.UU., de modo que el acuerdo ensayado en Versalles ya está en crisis. La delegación iraní que se preparaba para viajar a Suiza no viajará. No hay conversaciones ni agenda. El motivo es la violación directa de la primera cláusula del acuerdo: Israel atacó el sur de Líbano, a menos de 24 horas de la firma de Versalles. La posición iraní, comunicada a través de la agencia Fars, es clave: Irán no cumplirá sus compromisos unilateralmente mientras Israel continúe con sus operaciones militares en el Líbano. Y rechaza explícitamente el argumento de que Netanyahu actúa por su cuenta. Para Teherán , EE.UU firmó un compromiso que incluye a sus aliados y es responsable de lo que hagan. Netanyahu ha dicho que no se retiraría del sur de Líbano en un futuro previsible. Por su parte, el canciller Araghchi ha publicado en X: " el alto el fuego entre EE.UU es inequívocamente un alto el fuego en todos los frentes, incluido el Líbano. Su violación en un frente, es una violación en todos los frentes. EE.UU e Israel son responsables de las consecuencias".
Mientras, al Sur del Río Bravo, respondiendo a una política de alcance hemisférico, durante la primera mitad del mes en curso la sociedad ecuatoriana se vio sacudida debido a que la comunidad ancestral kichwa Tzawata Ila Chukapi, ubicada en Napo, fue objeto de una invasión violenta con alrededor de 200 personas contratadas por la empresa de monocultivo Terraturismo, quienes ingresaron violentamente a su territorio. La extrema gravedad del hecho atenta contra la integridad, la vida y los derechos colectivos de esa comunidad. De acuerdo con sus reportes, se produjeron enfrentamientos que dejaron tres comuneros heridos y una vivienda incendiada. Como es de conocimiento público, el territorio de las comunidades ha sido objeto de interés por parte de empresas mineras y, en este caso, de la empresa de monocultivo Terraturismo, que ha solicitado formalmente el desalojo de sus pobladores. Sin embargo, luego de que la Intendencia General de Policía de Napo dejara sin efecto la orden de desalojo, la empresa impulsa una invasión violenta, apelando a una fuerza de choque integrada por hermanos de la propia nacionalidad. Dicha empresa y el Gobierno Nacional deben responder por la integridad y la vida de las familias afectadas.
Por otra parte, la misión que partió desde Argentina hacia Bolivia a pedido de organizaciones del país vecino, para relevar las violaciones a los derechos humanos cometidas en el marco de la represión a la rebelión que sostiene aquel pueblo andino, fue violentamente deportada desde La Paz, pasando por Santa Cruz.
Aquí, durante la primera mitad del año en curso, el auspicioso estreno del documental “Nuestra Tierra” - ahora accesible en Netflix -, de la talentosa cineasta salteña Lucrecia Martel, acogido con enorme interés por la intelligentzia local, volvió a poner sobre el tapete la mentada cuestión de la extranjerización creciente del territorio, y el constante apremio empresario contra las comunidades originarias. No estaría de más que la atención que despertó dicha obra activara una reacción cívica capaz de trascender la mera expectación cinematográfica, dado que la dramática situación que el film describe sigue siendo moneda corriente en la Argentina Profunda.
Sin ir más lejos, el aparato represivo del Estado volvió a encender sus motores para golpear a los de abajo casualmente en la provincia de origen de la citada artista. En efecto, dos colectivos repletos de efectivos de la Infantería de la Policía de Salta irrumpieron en el paraje San Gabriel, en Cachi, con una orden de desalojo directo en las manos. El objetivo perseguido fue expulsar a don Agustín Mamaní y a su familia, integrantes de la Comunidad Indígena Diaguita Calchaquí de Las Pailas, de los territorios que habitan y resguardan desde tiempos ancestrales. La orden, reactivada por los tribunales salteños, ejecuta un golpe brutal que ignora la legislación de emergencia territorial como la contenida en la Ley 26.160 diseñada teóricamente para frenar estas expulsiones mientras no se complete el relevamiento catastral. Para la justicia de los ricos, los papeles de propiedad privada valen más que siglos de arraigo, cultura y preexistencia comunitaria. El apellido de la impunidad corresponde a la familia Wayar. Este atropello no es un hecho aislado ni casual. Tiene nombres propios detrás del expediente judicial. El reclamo de estas tierras es impulsado directamente por María Florencia Wayar y su círculo familiar, quienes figuran en los registros oficiales como los supuestos "titulares" de una finca que se superpone con la posesión comunitaria. Los Wayar operan bajo la lógica del despojo rural: acumular hectáreas a costa del sufrimiento de las familias originarias. Con la reactivación de este juicio, la familia empresaria busca sentar un precedente peligroso en el Alto Valle, abriendo la puerta para que otras 40 familias de la comunidad de Las Pailas queden a merced de futuras órdenes de expulsión.
Y este no es el único caso verificable en aquella latitud supuestamente remota a la que en la gran urbe se denomina “el interior”.
A todo esto, en un almuerzo reservado que tuvo lugar en Entre Ríos con el gobernador Rogelio Frigerio, Mauricio Macri deslizó que no entendía por qué, con la macro y las cuentas públicas ordenadas, el riesgo país no bajaba a los niveles de su presidencia. Una semana después de esa inquietud privada del ex presidente, Standard and Poor’s (S&P) mejoró la calificación crediticia del país, las acciones argentinas se dispararon un 18% y el riesgo país alcanzó los 433 puntos básicos, el mínimo desde mayo de 2018. Antes de que asumiera Javier Gerardo Milei, en noviembre del 2023, ese índice indispensable para el acceso a los mercados internacionales había llegado a 2.415. No fue, sin embargo, la única noticia sobresaliente de los últimos días. En plena inauguración de la Copa del Mundo, el INDEC oficializó el índice de precios de mayo en torno al 2,1%, el más bajo en ocho meses - incluso por debajo de lo que estipulaban algunas consultoras privadas -, y se volvió a confirmar una desaceleración inflacionaria: el de junio podría ubicarse por debajo del 2%. Tales indicadores contribuyen a que Milei se aferre a su programa económico mientras otros aspectos de la dura realidad política le pasan por encima. Como un autista, diseña su hoja de ruta a largo plazo pese a que la permanencia de Adorni - un funcionario cada vez más cercado por propios y ajenos - ensombrece sus planes. Y el efecto derrame no llega, ya que sigue cayendo el empleo formal
En tal contexto, basándose en la anomalía antidemocrática perpetrada durante más de 17 años por sucesivos gobiernos de facto que proscribieron a la identidad por entonces mayoritaria del pueblo argentino, de un tiempo a esta parte muchxs compatriotas indispuestoxs a fingir demencia ante el orden imperante, se interrogan con meridiana sensatez acerca de si existe una base constitucional para rever y anular el fallo que hoy condena a la ex Presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner, habida cuenta de que, ante el desprestigio vigente de la última gestión peronista, no parece haber un consenso popular generalizado para obtener dicho resultado exclusivamente en base a la movilización popular.
Cualquier analista que se resista a observar la realidad nacional a través del ojo de una cerradura, condicionado por mezquinos intereses sectoriales, debería asumir que se trata de un tema de necesaria y urgente resolución, dado que, si el fallo en cuestión resulta tan arbitrario como comienza a quedar en claro, se torna inaceptable en términos democráticos y vulnera tanto la legitimidad de la próxima elección como del próximo gobierno.
En tal sentido, en medio de un panorama político mediocre, resulta un dato auspicioso el prestigio creciente que va ganando una figura consecuente como la de la diputada de izquierda Myriam Bregman, quien - si realmente considera que marchamos hacia un Nuevo Movimiento Histórico - no solo debería exigir sino también movilizar por la libertad de la Dra. Kirchner, lo cual constituirá un claro aporte al saneamiento del Estado de Derecho y la garantía de celebrar futuras elecciones limpias y sin proscripciones.
Si prima pues una mirada estratégica y, por ende, la audacia política necesaria, rehabilitar reglas de juego equitativas bien puede propiciar una confluencia entre lo mejor de la izquierda y del peronismo, fenómeno que viene generando grandes expectativas entre los sectores menos dogmáticos de la militancia.
La lucha popular ha gestado numerosos programas de transición hacia una sociedad más justa, que obran en la memoria latente de las grandes mayorías.
Hace poco, en el programa Fuera de Tiempo, que conduce el agudo analista Diego Genoud, el prestigioso sociólogo y ensayista argentino Eduardo Grüner conjeturó que “Si Bregman pudiera ganar las elecciones, la derecha daría un golpe”. En efecto, así ha venido siendo el modus operandi del poder más concentrado para frenar la irrupción transformadora de lo popular. El pueblo argentino es consciente de semejante lección histórica. Por eso mismo se torna imprescindible profundizar la lucha callejera para ir gestando una nueva hegemonía social capaz de salvaguardar la decisión soberana de las masas. Más aún cuando, como sostiene el Dr. en Filosofía y docente cordobés Luis Ignacio García - autor del interesantísimo ensayo “Fascismo cosplay” -, “en tiempos de colapso de las mediaciones, una rebelión supone un altísimo riesgo de violencia no necesariamente direccionada contra el poder”.
Está por verse si existe en nuestro país una izquierda suficientemente madura como para hacerse cargo de los desafíos expuestos hasta aquí.
En resumidas cuentas, para acometerlos no basta con oponemos al orden vigente, sino más bien demostrar que queremos vivir de otra manera. Y, en tal tesitura, la realidad parece indicar que urge más un horizonte que un programa.
Por lo pronto, la potencia activa expresada por la rebelión del pueblo boliviano, tanto como la potencia latente que conlleva la movilización de más de un millón de compatriotas congregados para despedir a un artista contracultural como el Indio Solari, confirman que mal podrá la Inteligencia Artificial ser la tumba de la lucha de clases.-
JORGE FALCONE

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