sábado, 4 de julio de 2026

MIENTRAS EL OFICIALISMO SE RECOMPONE LA OPOSICIÓN PRORROGA UN INTERNISMO SUICIDA

A propósito de los acontecimientos que más han repercutido en la prensa de nuestro país durante los últimos días, la consultora Reputación Digital analizó las consecuencias del reemplazo del Jefe de Gabinete Manuel Adorni en los siguientes términos: “La bronca hacia Santilli es política, no moral. Adorni y Milei tocan fondo (−84,6 y −80,6): el escándalo los iguala. Santilli es el único que no se hunde (−52,6): 32 puntos por encima del saliente. No está salpicado por la causa; la negatividad que arrastra es por pertenecer al oficialismo, no por la trama de corrupción”; agregando que, aun así, “el enojo lo cubre casi todo”.

Por su parte, haciendo gala de la ferocidad y el cinismo que caracteriza al Gobierno, Adrián Ravier, su nuevo vocero, debutó en la sala de prensa de la Casa Rosada tras el caótico recambio de gabinete, y no anduvo con vueltas para defender el brutal tarifazo en los servicios públicos en pleno invierno. Sin anestesia, justificó que el gas, el agua y la luz hayan subido de manera desbocada: "Este gobierno considera que las tarifas tienen que ser libres y por eso las triplicamos. Eso hace que algunos tengan que abrigarse en vez de usar gas. No hay almuerzo gratis", no tuvo mejor idea que lanzar en su primera conferencia.

De manera que, en el momento histórico que vivimos, la gran mora parece ser una teoría crítica para enfrentar esta tercera refundación en curso de la Argentina.

Puesto que, visto que a finales del Siglo XIX, tras la derrota de la montonera federal y el malón originario, la Generación del 80, con Roca a la cabeza, edificó la República Oligárquica, y considerando que a mediados del Siglo XX Perón tuvo a su cargo revertir parcialmente dicho orden edificando el Estado de Bienestar, entendemos que en esta primera mitad del Siglo XXI el proyecto libertariano encarnado por Milei (con la reducción del Estado a su mínima expresión, la fragmentación y anomia social que su ajustazo genera, la consecuente balcanización y entrega del territorio nacional y los bienes comunes, basada en una nueva zonificación extractiva que privilegia a la región minera andina y la energética patagónica, ofreciendo al Norte Global una legislación que consagra el más absoluto privilegio para el saqueo de recursos fundamentales, sumado a la crisis de las grandes identidades populares que campearon en la Argentina reciente), aunque el prestigio presidencial sufra bajones y repuntes, está arremetiendo sin vacilar en pro de un tercer y novedoso proceso refundacional del país que conocimos, a fin de convertirlo en la reserva estratégica de un Occidente agónico.

Por si hiciera falta abundar en la caracterización de este nuevo estatuto del coloniaje, bastará contemplar que diputados de La Libertad Avanza y sus aliados (PRO, UCR, MID y algunos bloques provinciales) acaban de aprobar el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias, que concede beneficios fiscales, aduaneros, cambiarios y regulatorios por 30 años (!) a inversiones superiores a los US$1.000 millones. El “Súper RIGI” amplía aún más el esquema de beneficios definido por el RIGI de 2024 y apunta a “industrias del futuro”, pero no especifica a cuáles se refiere. Menciona “infraestructura tecnológica y digital estratégica” y se sospecha que es una ley hecha a medida para el multimillonario Peter Thiel - como se recordará, CEO de Palantir y factótum de la llamada Ilustración Oscura que se formó en Silicon Valley -, quien se reunió días atrás con el Primer Mandatario en Casa Rosada. Los mismos bloques de diputados que salvaron a Adorni de una moción de censura en el Congreso, ahora dieron media sanción a un proyecto que prácticamente libera la zona para grandes magnates multinacionales, con las consecuencias que se reseñan a continuación.

Pérdida de recaudación fiscal: reduce el impuesto a las ganancias al 15%. El RIGI lo bajaba al 25%, mientras que cualquier empresa nacional que está intentando sobrevivir paga el 35%. Además, promete exenciones de derechos de importación y exportación; y reducción de contribuciones patronales.

Fuga de capitales: ofrece estabilidad tributaria y cambiaria por 30 años, y liberación progresiva de divisas hasta alcanzar el 100% a partir del tercer año de exportaciones. Ni siquiera tienen que liquidar en el país.

Pérdida de soberanía: prohíbe cualquier tipo de exigencia extra por parte del Estado. Invita a que nos denuncien en caso de que haya modificaciones regulatorias a futuro y habilita a los inversores a recurrir a tribunales internacionales en caso de controversias con el Estado argentino. Contempla además que, mientras la empresa esté en juicio contra la Argentina, siga recibiendo los beneficios del Súper RIGI.

Esta norma será tratada en el Senado para su aprobación en los próximos días.

Un par de consideraciones más en torno a la reestructuración en marcha del capitalismo en nuestro país: La entrega sin cortapisas de nuestros bienes comunes acorde a las necesidades del Norte Global, privilegiando - como se mencionó - la explotación de recursos en la regiones andina y patagónica, tiende a ahogar el histórico desarrollo bonaerense, consolidado bajo el paradigma metalmecánico e industrialista, superponiéndose esa consecuencia estructural con la condición de esa región como reserva política estratégica actual de un peronismo conurbanizado, que cuenta con el referente en mejores condiciones de competir en los comicios nacionales del año entrante, hoy por hoy bombardeado desde su propio espacio de pertenencia.

Y tal vez lo más importante a tener en cuenta: El fenómeno que frenó y torció el rumbo del modelo primarizador de nuestra economía al servicio de una Argentina para pocos, impulsado en el Siglo XIX por la Generación del 80 fue ni más ni menos que un Nuevo Movimiento Histórico, surgido hacia 1945.

Cabe meditar, en consecuencia, si en las actuales circunstancias existen condiciones semejantes para que ocurra algo así, dada la imparable auto fagocitosis del peronismo.

Sin embargo, acogiéndonos a la exhortación del agudo filósofo y politólogo Eduardo Rinesi, quien sostiene que nos hace falta “menos sociología y más política”, entendemos que, en vez de continuar disputando liderazgos en declive contra liderazgos emergentes, lxs referentes de dicho movimiento deberían cotejar su respectiva representatividad en unas PASO (*) - hoy amenazadas por el libertarianismo - que correspondería defender a rajatabla. Y atenerse al viejo lema de que “quien gana conduce y quien pierde acompaña”.

Dicho esto no precisamente porque coincidamos con esa dirigencia, sino tan solo a causa de que, lejos de la Revolución como nos encuentra el presente, el imperativo de la hora consiste en establecer un dique de contención a la disolución nacional.

Aunque bien sabemos que “lo pequeño se hace grande cuando lo grande no existe”. Y, en consecuencia, cuesta creer que se depongan egos y se produzca alguna retirada por la puerta grande de la Historia, cuando no existe un reconocimiento colectivo tan indiscutible como para tornar innecesario cotejarse en una interna.

De modo que, varados en semejante irresolución, asistimos al funesto espectáculo de un vertiginoso proceso de demolición de la Nación Argentina del que será inexorablemente responsable ante la Historia la pequeñez de lxs protagonistxs de la escena actual.

Más aun, aunque pueda sonar incómodo o hasta pueril, vamos a escribirlo con todas las letras: La responsabilidad de remontar la situación descripta mal puede recaer exclusivamente sobre la unidad de una izquierda consecuente y en franco ascenso… salvo que algún despiste confunda la inepcia y venalidad  de las cúpulas nac & pop con las sufridas bases que alguna vez las consagraron con su lucha y sacrificio. Por tanto, del desenlace de la encrucijada descripta tampoco saldrá indemne ese sector de la política.

Aquí cabe detenernos en algunas consideraciones más que juzgamos sumamente pertinentes. En aquel mundo bipolar pactado en Yalta, cuyo orden campeó durante buena parte del siglo pasado, la mal llamada Generación del 70 - dado que, si bien dicha designación alude a una experiencia mayoritaria, no involucra a la totalidad de lxs jóvenes de entonces -, acorde a los vientos revolucionarios que arreciaban en todo el mundo no alineado, ensayó aquí una transformación de fondo de las estructuras de la dependencia y la opresión, derrapando en tal tesitura hacia un nuevo escenario global en lenta gestación (el tránsito del capitalismo fordista al financiero, que prologó el fenómeno que, Revolución Tecnológica mediante, conocemos como globalización), el cual tuvo su punto de inflexión local a mediados de 1975 con el mega ajuste que, en alusión al Ministro de Economía de entonces, se recuerda como “Rodrigazo”. 

La lectura de lxs revolucionarixs de entonces frente al escenario aludido, evaluando la radicalidad de las luchas sindicales de base y la inminencia de irrupción de un gobierno de facto ostensiblemente enemigo de lxs trabajadorxs y el pueblo, fue “apretar el acelerador”, entendiendo que las nuevas condiciones de la realidad ofrecerían un panorama de nítida polarización entre el pueblo y la oligarquía.

Pero, contrariamente, lo que ocurrió - y que tan bien explica Rodolfo Walsh en sus reflexiones críticas sobre el accionar de la organización a la que pertenecía - fue que, con meridiano sentido común, las grandes mayorías se replegaron para preservar sus fuerzas, medir al enemigo, y evaluar fríamente cuál sería el momento para contraatacar.

Así las cosas, inaugurado el ciclo que estamos transitando, caracterizado por Alejandro Horowicz como “democracia de la derrota”, en tanto no nace signado por una hegemonía popular, sino por un contubernio entre los sectores dominantes y la partidocracia demoliberal, que mantiene - solo por citar un ejemplo insoslayable - en la absoluta impunidad a los beneficiarios económicos del genocidio, con lapsos de ampliación de derechos posteriormente desmontados por representantes políticos del poder real, llegamos hasta un presente en el que ese poder se ha concentrado tanto y depende a tal punto de los dueños del mundo, que las posibilidades de modificación del orden imperante por una vía institucional cuyas reglas de juego manejan los que mandan, aparecen como sumamente limitadas.

Si nuestra interpretación de la realidad descripta fuera atinada, deberíamos concluir que toda la responsabilidad para producir una transformación de fondo en la Argentina recae sobre las militancias más lúcidas e insumisas, las que deberían contribuir a la gestación de un acontecimiento disruptivo capaz de modificar la hegemonía social imperante, circunstancia que contribuiría a transformar el imaginario derrotista que hoy atraviesa a buena parte del campo popular.

Seguimos pensando que la abigarrada multitud de alrededor de un millón de compatriotas congregados en Parque Domínico para despedir al “Indio” Solari - concentrada muestra de la intemperie política de muchxs argentinxs más -, muy a pesar del espíritu filo peronista que la atravesaba, al igual que en la obra de Pirandello “Seis personajes en busca de autor”, está lejos de contar con una representación inequívoca que la contenga, por lo cual - otra vez en sintonía con el pensamiento de Walsh - permanece guarecida en la última identidad que le dio respuesta.

Así y todo, muy a pesar del aciago presente que nos toca, coincidimos con el poeta Dylan Thomas acerca de que, a la larga o a la corta, “la muerte no tendrá poder”.

Cualquier curioso que no se contente consumiendo la carroña mediática hegemónica advertirá que, en las penumbras de la geografía informativa, la lucha continúa y nuestro pueblo no se rinde. Y, como es sabido, pelear siempre garpa: Por ejemplo, acaba de declararse inconstitucional un artículo clave de la nueva reforma laboral, dado que un juez invalidó el mecanismo de actualización para juicios en trámite que fija la Ley 27.802, al considerar que discrimina al trabajador y licúa su crédito alimentario.

Pero lo seguro, en todo caso, es que reconstruir el país que está demoliendo la gestión anarcocapitalista llevará generaciones.-


 

(*): Esta denominación fue sancionada en el año 2009 en el marco de la Ley 26571 de la Democratización de la Representación Política, la Transparencia y la Equidad Electoral y que representa a las iniciales de Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias. Es importante añadir que este tipo de comicios se realizan antes de las votaciones nacionales, ya sean legislativas o para presidente

 

JORGE FALCONE




 

No hay comentarios:

Publicar un comentario