EN MEDIO DE LAS TENSIONES ENTRE WASHINGTON Y LONDRES, MILEI PONE LAS MALVINAS A DISPOSICIÓN DE DONALD TRUMP

“A principios de este año, 1800 personalidades de todo el mundo firmaron el ‘Llamamiento por una Internacional Antifascista’, convocando a todas las fuerzas que luchan contra el auge de las extremas derechas, el fascismo y las agresiones imperialistas a ‘coordinar esas luchas contra enemigos cada vez más amenazantes’. El llamamiento define: ‘Esa convergencia puede y debe incluir a todas las fuerzas dispuestas a defender la clase trabajadora, el campesinado, los migrantes, las mujeres, las personas LGBTQ+, las personas racializadas, las minorías nacionales o religiosas oprimidas, los pueblos originarios; a defender la naturaleza ante un capitalismo ecocida; a combatir las agresiones imperialistas y coloniales, independientemente de su procedencia, y a apoyar la lucha de los pueblos que se resisten a ellas’. Este llamado se concretó a fines de marzo pasado cuando miles de personas provenientes de más de 30 países se congregaron en la ciudad de Porto Alegre, Brasil, dando lugar a la 1er. Conferencia Internacional Antifascista, Antiimperialista y por la Soberanía de los Pueblos, para compartir análisis, estrechar lazos y acordar acciones concretas. La tarea será continuada por la Conferencia Regional Antiimperialista y Antifascista de América Latina, a realizarse en Buenos Aires, los días 17, 18 y 19 de diciembre de este año, y luego otra en México posiblemente en marzo del 2027. El camino está trazado, será de difícil realización pero no imposible”.
Eduardo Lucita
Integrante del colectivo Economistas de Izquierda
A fines del mes de agosto, Daron Acemoglu, el economista turco ganador del Premio Nobel de Economía 2024, publicó un nuevo libro llamado “¿What Happened to Liberal Democracy?” (¿Qué le sucedió a la democracia liberal?) y la famosa revista The Economist, fundada en 1843 y paradigma de la defensa del libre comercio y del liberalismo económico, no vaciló en cuestionar su texto. En un artículo que sorprendió a todos, la revista lanzó inconsistentes críticas teóricas a su trabajo y, sobre todo, decidió impugnar el status del reputado especialista. Quizás la mejor prueba es que The Economist afirma en su titular que Acemoglu es extrañamente poco convincente y que sus argumentos “sobre la IA son además pesimistas hasta el punto de perder credibilidad”. Todo apunta a que la causa última del desencuentro reside en el hecho de que el trabajo académico de Acemoglu, que gira en torno a la innovación tecnológica y el papel de la inteligencia artificial, desembocó en una propuesta para reforzar el rol de la clase trabajadora. Este punto es precisamente uno de los atacados por The Economist, que caracteriza su enfoque como pesimista e inespecífico. La economista socialista española Mónica Martínez Bravo sintetizó bien esta tensión al escribir: “Qué cosas tan curiosas pasan cuando un Nobel de Economía escribe un libro defendiendo volver a poner a la clase trabajadora en el centro de la política económica”. Y razón no le falta, porque el orden posdemocrático que campea en Occidente hoy se muestra en guerra contra el mundo del trabajo.
En tanto, de cara a la América que nos pertenece, y en el marco de lo que el gobierno estadounidense califica como “el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial”, la Casa Blanca acaba de publicar la ficha informativa oficial que detalla los términos de la concesión otorgada a la empresa North American Blue Energy Partners (NABEP) para operar 17 campos en Venezuela. El acuerdo, firmado por el Secretario de Estado, Marco Rubio, y el Secretario de Guerra, Pete Hegseth, contempla una duración de 100 años para la explotación de reservas probadas que ascienden a 65 mil millones de barriles, una cifra que supera ampliamente las reservas actuales de Estados Unidos, estimadas en 46 mil millones. En cuanto al beneficio fiscal para la nación sudamericana, el documento oficial establece que, bajo el nuevo marco de la ley de hidrocarburos venezolana, NABEP realizará pagos estimados en 200 mil millones de dólares por concepto de regalías e impuestos durante los primeros 25 años de operación. Según Washington, esta inyección de capital está destinada a financiar la reconstrucción y el desarrollo social del país tras el devastador terremoto de junio. Ya no cabe ni la menor duda de que el único resguardo del destino nacional en el país hermano son las comunas bolivarianas, ni de que ese pueblo heroico se encuentra huérfano y en plena resistencia desde el 3 de enero.
A todo esto, ante la inminencia de las elecciones del 4 de octubre, en Brasil se proyecta cómo seguirá la batalla cultural planteada por la extrema derecha en los diferentes niveles de enseñanza. El problema para el ideario bolsonarista es que el debate que instaló el ex presidente condenado por golpista lo viene perdiendo por goleada. Una encuesta arrojó que el 73% de la población acepta la formación política y no partidaria en las escuelas. En 2027 se promoverá un plan para hacer todo lo contrario al programa Escola sem Partido que había impulsado Jair Bolsonaro durante su mandato (2018-2022) En aquel momento, militarizó la educación, instaló policías en los colegios y estimuló la delación de maestros y profesores por presunto adoctrinamiento. Pero el Supremo Tribunal Federal (STF) le propinó una dura derrota cuando se pronunció contra el proyecto medieval por antidemocrático. Un traspié tras otro de estas ideas van dejando a la intemperie cada intento por regresar al pasado. Políticos ultraderechistas como Flavio Bolsonaro y Javier Milei se proponen como abanderados de una guerra cultural que está fracasando.
En el caso argentino, a ese dato se suma que de cada US$100 que el Fondo Monetario Internacional (FMI) tiene prestados hoy en el mundo, algo más de US$30 están en nuestro país. La cifra surge de un informe publicado por International Development Economics Associates (Ideas), una red internacional de economistas heterodoxos, que por primera vez armó un relevamiento de la presencia del organismo en Nuestra América y el Caribe con datos actualizados a mayo de este año. El número que ordena todo el trabajo es que la deuda de la región con el Fondo asciende a US$74.346 millones y US$58.115 millones corresponden a la Argentina. Es decir, casi el 80% del total regional en un solo país. Sumada a Ecuador, la dupla explica el 92% de la exposición nostramericana y ubica a ambos entre los 10 mayores deudores del organismo en todo el mundo, tanto en términos absolutos como en relación con sus exportaciones.
No obstante, aún atormentado por las elecciones intermedias que lo tienen en jaque, el presidente de EEUU no se priva de tenderle una mano a su mascota en el Cono Sur. En las últimas horas abrió la puerta a una eventual revisión de la posición de su país respecto a la disputa por la soberanía de las islas Malvinas entre Argentina y el Reino Unido. Consultado sobre si Washington está reconsiderando su postura, el mandatario respondió: “El Reino Unido tiene algunos problemas, pero se resolverán”. La declaración representa una señal de que la administración estadounidense podría evaluar nuevamente su posición frente al histórico conflicto, aunque el mandatario no confirmó un cambio concreto en su política exterior, pero con ese gesto basta para que, al sur del Río Bravo, el hombre de la motosierra, apelando a argumentos compartidos por la mayoría de nuestro pueblo pero en los que nunca creyó, monte la gran patraña televisiva de una cadena nacional absolutamente oportunista y falaz. En efecto, un mandatario que lleva casi tres años entregando a la voracidad del capital trasnacional todos nuestros bienes comunes, y que reaccionó airadamente ante la actitud de los jugadores de la Selección Nacional que, tras imponerse contra Inglaterra, desplegaron un trapo reivindicando la soberanía nacional sobre nuestras islas del Atlántico Sur, tratándolos de “cabeza de termo” y “mononeuronales”, previendo un funesto desenlace para su gestión, recurre al Modo Galtieri para levantar puntos apelando al patriotismo de una opinión pública harta de su gobierno. En tanto, el Imperio lo usa como alfil de su estrategia geopolítica para cerrar su dominio hemisférico ante el avance chino.
No solo eso. Con su hermana gestionándole todo - desde una posible alianza electoral con Mauricio Macri hasta la atención de la delegación vaticana que precede la llegada del Sumo Pontífice -, en continuidad con la dinámica de los últimos días, el Presidente encaró una intensa agenda de actividades que incluyó varias disertaciones, una reunión de Gabinete, un viaje exprés a Chile - donde reivindicó al tirano Pinochet - y una visita a la provincia de Misiones. Luego de algunos días replegado en la quinta de Olivos, el mandatario se muestra hiperactivo, en un intento por responder a los cuestionamientos de los medios de comunicación tras algunas semanas sin agenda pública.
Por otra parte, el secretario del Tesoro del Gran País del Norte, Scott Bessent, volvió a respaldar el programa económico de Milei y se reunió con Luis Caputo durante la cumbre de ministros de Finanzas del G20, en Asheville, Carolina del Norte. El encuentro llegó cargado de gestos políticos desde Washington, pero también en un momento en que la Argentina deberá afrontar vencimientos de deuda por unos 25.000 millones de dólares durante 2027 y todavía no tiene previsto regresar al mercado internacional de crédito. La reunión entre Caputo y Bessent duró unos 20 minutos y fue la primera formal entre ambos desde el auxilio financiero que Estados Unidos brindó a la Argentina en octubre de 2025. Según trascendió, los funcionarios repasaron la relación bilateral y analizaron la crisis en Medio Oriente y sus consecuencias sobre la economía mundial. Caputo estuvo acompañado por el secretario de Política Económica, José Luis Daza; el presidente del Banco Central, Santiago Bausili; y el vicepresidente de la entidad, Vladimir Werning. Horas antes del encuentro, Bessent había dedicado buena parte de su intervención pública a elogiar el rumbo adoptado por el gobierno libertariano. Pero más allá de las palmadas en la espalda, Caputo volvió sin recursos.
Procurando reponerse de la derrota parlamentaria sufrida el 6 de agosto en torno a la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, y con la bronca popular en alza, un ministro de Hacienda que a la fecha cuenta con un significativo depósito de dólares en el Banco Central, y que espetó a directivos de la UIA que en Estados Unidos también hay gente que no llega a fin de mes y salió, comenzó a tomar medidas más pragmáticas que la sola espera del mercado. Algunas de estas últimas fueron la utilización de fondos del FGS para créditos hipotecarios y la intención de fijar un salario mínimo para algunos convenios laborales, así como también un aumento del sueldo de las Fuerzas Armadas por decreto.
Por las dudas, anunció una nueva recomposición salarial para los militares y las Fuerzas Federales de Seguridad que comenzará a aplicarse en septiembre. En el caso de los primeros, los haberes acumularán un incremento del 12,22% entre septiembre y diciembre de 2026, mientras que en el segundo caso se dispusieron aumentos del haber básico y modificaciones en distintos suplementos y compensaciones. “Más vale prevenir que remediar”.
El parlamento no se queda atrás. Aumentando su distancia con el común de la gente, mientras en una de las alas del Congreso se discute cómo hacer para que un sueldo mínimo alcance para comer, en el Senado la realidad corre por una vía completamente paralela. Un nuevo acuerdo sellado con los gremios legislativos disparó un ajuste automático que llevará las dietas de los miembros de la Cámara Alta a superar los 13.100.000 pesos brutos a partir de enero de 2027.
A su turno, la CGT y las dos CTA rechazaron la oferta empresarial de $468.000 para abril de 2027 y exigieron un piso cercano al millón de pesos para el salario mínimo. La definición quedará en manos del Gobierno, que deberá fijar el nuevo monto por decreto, mientras la central obrera analiza un nuevo plan de lucha.
Nada nuevo bajo el sol. Pero, como reza el refrán, “aunque la mona se vista de seda, mona queda”. Y lo cierto es que, hoy por hoy, el 31% de quienes votaron al Primer Mandatario en la primera vuelta de 2023 hoy desaprueba su gestión. Según una encuesta nacional de la consultora QSocial, ese grupo representa al 12% del electorado argentino y concentra su mayor nivel de desencanto entre los sectores populares y las personas con menor nivel educativo. La medición, realizada en julio de 2026 sobre 1.539 casos, muestra algo más que una caída en la aprobación presidencial. Expone una ruptura con una parte del electorado que había elegido a Milei en 2023 y que ahora evalúa negativamente el rumbo de su gobierno. El informe identifica a ese universo como los “arrepentidos libertarios”.
Muy a pesar de ello, el desencanto con la clase política es tal que una nueva encuesta nacional se suma a la hipótesis electoral más difundida por estos días: la pelea por la próxima presidencial viene pareja entre el Gobierno y el peronismo, con final abierto. Tanto, que en este estudio, cuando se mide por espacio, la diferencia en la punta es de apenas dos décimas.
Pero semejantes indicadores no parecen entrar en consideración al interior de la principal fuerza opositora. El kirchnerismo aprovechó el acto por el cuarto aniversario del atentado contra Cristina Kirchner para enviar mensajes políticos hacia adentro y afuera del peronismo. El orador central fue Máximo Kirchner, quien pareció promover una candidatura de su madre para 2027 pese a que está inhabilitada por la Justicia, mientras que los militantes de La Cámpora que lo rodearon dedicaron cánticos al gobernador Axel Kicillof, el gran ausente del encuentro en las inmediaciones de San José 1111. Máximo subió a un escenario montado a pocos metros del balcón en el que suele aparecer Cristina y afirmó que la presidenta del Partido Justicialista “se prepara y por eso fue a la ONU a reclamar por sus derechos políticos”. Según trascendió, el kirchnerismo aguarda un pronunciamiento favorable de ese organismo para octubre próximo. El diputado y jefe de La Cámpora habló rodeado de militantes de su agrupación, que por medio de cánticos enviaron un mensaje directo a La Plata. “Aunque algunos quieran imitarnos, este amor con nada se compara”, entonaron y remataron con un párrafo que tiene un destinatario único: “No me importa lo que digan, si querés otra canción vení, te presto la mía”. Si a eso le sumamos la reciente aprobación por parte del sector al pliego judicial propuesto por el gobierno, que muchos analistas interpretaron como una capitulación ante el oficialismo, todo parecería indicar que en el momento menos oportuno se aproxima un cisma dentro del movimiento fundado por Perón y Evita, capaz de favorecer alguna alquimia posmileísta surgida del rancio - pero más vigente que nunca - gorilismo local.
Ante el panorama descripto hasta aquí, celebrar que dicha posibilidad favorezca a una izquierda en alza sería entre apresurado y suicida, dado que ningún nuevo movimiento histórico fragua por arbitrio de una mera expresión de deseo.
Por eso mismo vale la pena reforzar el esfuerzo por centralizar todas las luchas en curso y, en ese marco, apuntalar la autoconvocatoria para la Marcha de la Bronca del 19 de septiembre, a la que sería pertinente sumar todos los gremios en lucha nucleados en las CTAs y el FRESU, ya que este sufrido pueblo puesto contra las sogas por el anarcocapitalismo bien merece que suene un tiro para el lado de la Justicia.-
JORGE FALCONE