martes, 7 de julio de 2020


“SI LO QUE VIENE VA A SER 
MÁS DE LO MISMO,
ESTO PUEDE TERMINAR 
EN UNA TRAGEDIA” (*)


















“Y ustedes, con la escuela, la televisión, lo pacato de sus periódicos, ustedes son los grandes conservadores de este orden horrendo basado en la idea de poseer y  en la idea de destruir. Dichosos ustedes que se quedan tan felices cuando pueden poner sobre un crimen su buena etiqueta. A mí esta me parece otra de las muchas operaciones de la cultura de masas. Como no podemos impedir que pasen ciertas cosas, nos tranquilizamos encasillándolas”.

Pier Paolo Pasolini,
al periodista Furio Colombo en su última entrevista.


Nada se parece más a un fascista que un burgués aterrorizado

Cualquiera sea el controvertido origen de la pandemia que nos aqueja, va quedando claro que el alcance de su letalidad, magnificado a dimensiones bíblicas por los medios de confusión, ha propiciado que el poder concrete su objetivo de vaciar espacios públicos, reforzar en ellos su presencia represiva, y confinar grandes mayorías poblacionales al arbitrio de una comunicación informática absolutamente controlada por el Big Brother.

Si una idea se ha trillado hasta el abuso desde que irrumpió el COVID 19 es que  “las crisis exhiben lo mejor y lo peor de la condición humana”. Lo que no está tan claro es hasta dónde estará dispuesta a degradarse la humanidad en el contexto actual.

El filósofo boliviano Rafael Bautista sostiene que “la geopolítica del enclaustramiento territorial genera enclaustramiento mental”.

Pruebas al canto: Este cronista habita en una zona de modestas casaquintas matizada - según el anárquico criterio urbanístico que va produciendo el modelo de exclusión social -  tanto por precarias casillas que amenazan con venirse abajo ante el primer temporal como por bunkers de cemento custodiados por incontables cámaras de seguridad. La arquitectura en pleno que describía el cuento infantil de Los Tres Cerditos y el Lobo.

Un afán de coexistencia pacífica ha llevado a quien escribe estas líneas a tratar por igual con el criollaje amigo de lo ajeno como con acomodados profesionales de semblante publicitario. Estos últimos acostumbran a despedir el año organizando abundantes asados regados de buen vino y poblados de comensales pertenecientes a una raza prometida que ya tiene pasaje para subir al arca en ocasión de próximo diluvio. Como corresponde a los usos y costumbres del medio pelo vernáculo, aseguran su sueño con botones antipánico y comparten su paranoia social en grupo de watsapp que de un tiempo a esta parte viene transitando de lo divertido a lo siniestro. Para ilustrarlo alcanza con un intercambio reciente, producido ante algún merodeo y eventual  incursión en vivienda ajena:

_ Hola. A la noche entraron por enésima vez al parque de casa y se llevaron toda la ropa del tendedero. Hay un par de motos que andan dando vueltas y mirando las cosas que pueden levantar de las casas, después vuelven caminando y se meten.

_ Qué macana, no me imagino q podemos hacer…

_ Esperar que el covid haga su parte! Sino la Policía…
Cuando los límites no están, hay que ponerlos!

Sin ánimo alguno de condescender ante el delito, diremos que también afirma el pensador andino antes citado que “el fascismo es una ideología concebida para seducir a sectores subalternizados con vocación de ascenso social”.

Como consecuencia del colapso económico que el coronavirus viene produciendo en la mayoría de las sociedades, resulta más que probable que, al cabo de esta cuarentena por tiempo indeterminado, y “cuando vuelva a sonar el timbre del recreo”, nos asomemos a un escenario signado por un incremento exponencial del hambre, el delito… y la justicia por mano propia.

Ya que es sabido que “lo pequeño se hace grande cuando lo grande no existe”, todo indica que sin una planificación estratégica de carácter holístico, que se cimente en los paradigmas de un mundo en vertiginosa transformación, en los tiempos venideros volverá a asomar el iceberg ante la proa del Titanic.


Deuda centenaria, peste aprovechada, y expropiación fallida

Desde el empréstito rivadiaviano con la Baring Brothers Corporation hasta la impagable deuda que trabajosamente “negocia” el Ministro Guzmán, pasando por el ingreso a nuestro país del FMI a partir del Golpe de Estado que derrocó al gobierno democrático del Gral. Perón, salta a la vista que tal yugo constituye una nueva forma de esclavitud con que el poder financiero internacional procura someter a nuestro pueblo.

Sin ir más lejos, hay aproximadamente un millón de acreedores argentinos que sin ánimo de hacer concesiones también pide cobrar.

Analizando el tema sin condescendencia, salta a la vista que a la fecha se ha transigido demasiado con los bonistas. De hecho, no existe previsión de quita alguna al capital, se estima pagar - sin investigar la porción ilegítima de lo adeudado - en un plazo de entre 3 y 5 años, y los bonos que los acreedores pretenden cobrar a 55 ctvs. Dl comenzaron cotizándose a 39 y ya se está aceptando pagarlos a 53. El próximo vencimiento será el 24 del corriente y el 30 se entraría prácticamente en default.

En conclusión, el gobierno nacional desoye señalamientos oportunamente expresados por figuras tan gravitantes como el Sumo Pontífice o el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel (desde la Autoconvocatoria por la Suspensión del Pago de la Deuda Ilegítima), y asumiendo una posición timorata,  desaprovecha la excepcional oportunidad histórica que ofrece la existencia de numerosos foros internacionales que plantean suspender los pagos, condicionando así a los sectores de la sociedad más castigados por la crisis a resignar gradualmente una posición soberanista.

A tan desalentadora perspectiva se suma una recesión salvaje, causante de que más de 1000 empresas entren en convocatoria de acreedores, lo que ha de incrementar la miseria popular y por ende la incursión en la delincuencia de gente sin antecedentes penales. Simultáneamente, el despliegue de una peste desconocida continúa ensañándose con los barrios más carenciados del conurbano profundo. En dicha geografía la situación sanitaria es sumamente crítica, se multiplica el nivel de contagios, los hospitales ven desbordar su capacidad de atención de casos urgentes, y la mayoría de los municipios ignora a los Comités de Crisis. En tal contexto, la zozobra económica también impide que el congelamiento de las relaciones sociales directas se desahogue a partir de las redes, dado que no resulta sencillo costear los servicios de internet. De modo que al aislamiento le corresponde el miedo, alimentado por  requisas que, lejos de la city, proceden con singular rigor frente a los pibes detectados circulando sin autorización.

En conclusión, dado que el poder teme que el pobrerío tarde o temprano se vuelque a las calles, utiliza la cuarentena para consolidar el control social del territorio, azuzando la paranoia colectiva mediante la difusión del inventario de los casos más notorios de contagio.

Afortunadamente, en el seno de gran parte de ese movimiento social que originalmente adhirió al oficialismo casi de manera incondicional, comienzan a multiplicarse voces disonantes que, tanto exigen al Ejecutivo la expropiación sin cortapisas de la cerealera Vicentin, como el impuesto a la riqueza, la aplicación de la Renta Universal, y hasta la derogación de la normativa adoptada por cancillería que asimila antisionismo a antisemitismo, ahora que un pacto bilateral espurio se dispone a anexar por la fuerza Cisjordania al Estado de Israel.

La taba de la Patria vuelve a girar, y la suerte que depare parece depender de la pronta recomposición de un movimiento popular que cuando aúna esfuerzos es capaz de arremeter contra cualquier obstáculo que se presente.


(*) Opinión del Papa Francisco citada por Juan Grabois en entrevista con Luis Novaresio.-


JORGE FALCONE

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