Ensayo imperial sobre la Venezuela Bolivariana
LA OPERACIÓN “RESOLUCIÓN
ABSOLUTA”
COMO ANTESALA DE UN
ATAQUE A CUBA

En nuestro primer
editorial del año que despunta, a un par de meses de conmemorarse en nuestro
país medio siglo del golpe oligárquico militar genocida del 24 de marzo de
1976, optamos por salir al ruedo analizando la naturaleza y proyección de ese
“acontecimiento que prefiguró a sangre y fuego la Argentina de Milei”. Y así
titulamos ese primer aporte crítico de 2026. A escasos minutos de difundido,
debimos agregarle lo poco que hasta entonces se sabía de una operación
imperialista sin precedentes que burló todos los protocolos de defensa de la
Venezuela Bolivariana, enclave donde, dada su riqueza hidrocarburífera, en
estas horas se juega - cuanto menos - el destino de nuestra región. Como es
público y notorio, en pleno Siglo XXI ya no cabe duda alguna sobre el proceso
de transformación en curso que vienen experimentando los medios de
comunicación, contexto en que el stream va ganando terreno sobre la
televisión tradicional y el podcast sobre la radio, así como los mensajes en
redes se concentran al máximo, con predominio de la imagen sobre la palabra, en
aplicaciones como Instagram o Tik Tok. Somos conscientes, en consecuencia, de
que el humilde espacio desde el que semanalmente “arrojamos nuestra botella al
mar” de la información y el análisis constituye apenas un tintero incapaz de
teñir el ciberocéano de la data circulante, o de poder seguir el vertiginoso
ritmo de los acontecimientos en curso. Pero, como alguna vez lo proclamara el insigne poeta brasileño Thiago de
Mello (“Faz escuro mas eu canto, porque a manhã vai chegar”), no nos damos por vencidos.
“Si aceptamos que un Estado puede invadir, gobernar, explotar recursos y definir la transición política de otro, el precedente es devastador. Ningún Estado del Sur Global estaría realmente a salvo. Bastaría con alegar desorden interno, autoritarismo o interés estratégico para justificar la intervención. Permítanme cerrar con preguntas abiertas, porque este debate no admite conclusiones cómodas: ¿Estamos defendiendo un orden internacional basado en normas o aceptando uno basado en la fuerza? ¿Puede existir paz duradera sin respeto a la soberanía y al debido proceso? ¿Son los derechos humanos universales o selectivos? ¿Qué mundo estamos legitimando cuando relativizamos el artículo 2.4 de la Carta de la ONU? No se trata de defender gobiernos. Se trata de defender límites jurídicos, porque soy jurista y como autoridad en la materia hablo. Y cuando los límites caen, no cae un Estado: cae el sistema que protege a todos los pueblos frente al abuso del poder. Hoy es Venezuela, ¿mañana que país será?”.
Saulo Ospino
Pereira.
Docente de
derecho internacional, derechos humanos y derecho internacional humanitario.
Magister en derechos humanos y derechos fundamentales. Abogado de la
universidad de Barcelona, presidente de la corresponsalía en España de la red
de estudio e investigación de derechos humanos y humanitario.
Casi en simultáneo con la sorpresiva invasión imperialista en la Patria del Libertador Simón Bolívar, en Burkina Faso se frustró un golpe de Estado, “casualmente” en un momento de ruptura histórica con la influencia francesa, un eje central de la política del patriota Ibrahim Traoré y de sus aliados en Malí y Níger, naciones que conforman la Alianza de Estados del Sahel (AES) Otro componente importante ha sido la persistente influencia neocolonial de Francia en África occidental, mediante gobiernos aliados, empresas extractivistas y la utilización del Franco CFA, una moneda instrumentada por París a sus antiguas colonias. Ante ese intento fracasado, el gobierno de Burkina Faso prometió que las investigaciones continuarán hasta llegar a los últimos responsables y extendió un llamado a la serenidad y la confianza ciudadana en las instituciones, que se encargarán de garantizar la estabilidad nacional. En resumidas cuentas, el colonialismo continúa tan vigente como en el Siglo XIX.
Paralelamente, tuvo lugar en el Caribe el acontecimiento que sigue estando en boca de todos los analistas internacionales. Al cabo de una semana, se han barajado diversas hipótesis en torno a la eficacia de semejante golpe de mano por parte del Gran País del Norte. A continuación, daremos cuenta de algunas de ellas:
Según el politólogo argentino residente en Lisboa, Andrés Malamud, el presidente constitucional venezolano fue “extraído” por tierra con el aval de Rusia, a partir de su acuerdo geopolítico hemisférico con Washington. Este especialista en la materia abona la hipótesis de la traición al mandatario bolivariano.
Por su parte, Egor Lidovskoy, director del Centro Cultural Latinoamericano “Hugo Chávez” en San Petersburgo, pone en cuestión dicha hipótesis y suma otra bastante novedosa: “Los principales medios de comunicación atribuyen el éxito del secuestro de Maduro a las sofisticadas armas, tácticas y planificación del ejército estadounidense. Pero existen explicaciones más plausibles. La primera es la incompetencia de los organismos gubernamentales y de las personas encargadas de proteger a Nicolás Maduro (…) No tenemos ninguna prueba de que algún miembro del gobierno o del equipo de Maduro lo haya traicionado. Por lo tanto, creo que es incorrecto hacer acusaciones infundadas de antemano. Necesitamos seguir la situación de cerca antes de sacar conclusiones sobre la existencia o no de tal conspiración (…) En cuanto a una Operación ‘Caballo de Troya’, si se confirmara esta hipótesis tan preocupante, disiparía las sospechas de traición y de incompetencia y explicaría muchas incoherencias. La idea principal de esta teoría es que una delegación estadounidense, acompañada de guardias armados, fue a la residencia de Maduro para discutir los parámetros de un acuerdo de paz durante una cena, realizar conversaciones y encontrar puntos en común. Esto explicaría la ausencia de fuego de la defensa aérea venezolana sobre los helicópteros estadounidenses. Una vez dentro, miembros de las fuerzas especiales que se hicieron pasar por guardaespaldas de la delegación supuestamente abatieron a todos los guardias de Maduro - que no estaban preparados - y secuestraron al presidente. El bombardeo de bases venezolanas y puntos estratégicos de defensa aérea habría comenzado entonces sólo después de una señal especial, para servir de cortina de humo para la retirada estadounidense ", según el experto.
Existen pruebas suficientes acerca de que el máximo enfrentamiento cuerpo a cuerpo entre efectivos leales al gobierno bolivariano e invasores tuvo lugar en torno al anillo de defensa inmediato del presidente venezolano, adonde se produjeron alrededor de un centenar de bajas, entre las cuales se contabilizan 32 combatientes internacionalistas cubanos convocados por las autoridades locales. Este último “detalle” no menor, considerado por la prensa internacional reaccionaria como injerencia de otro Estado en los asuntos internos de Venezuela, no hace más que ratificar la consecuencia de la Revolución Cubana con el internacionalismo revolucionario, practicado pese a estar soportando casi 70 años de bloqueo.
Ramón Grosfoguel, sociólogo puertorriqueño perteneciente al Grupo modernidad/colonialidad que se desempeña en la Universidad de California (Berkeley), tomó partido por la hipótesis que atribuye la eficacia de la operación a la implementación de algoritmos predictivos de última generación, que habrían proporcionado a la inteligencia yanqui precisiones sobre la localización del Primer Mandatario hoy secuestrado, marcando una significativa asimetría tecnológica entre el país agredido y el país agresor.
En consonancia con esto último, un exhaustivo análisis técnico militar efectuado desde Cuba nos hace saber lo siguiente, en cuanto a perfilamiento total y fallo de contrainteligencia: “Las agencias de inteligencia estadounidenses (CIA, NSA, NGA) rastrearon los movimientos de Maduro durante meses, incluyendo sus hábitos, viajes, lugares frecuentados e incluso sus mascotas. Este nivel de detalle indica un fallo masivo de la contrainteligencia venezolana para detectar y neutralizar el espionaje electrónico y el seguimiento físico. La incapacidad de identificar y neutralizar a la fuente de inteligencia que permitió este perfilamiento exhaustivo es el error estratégico que condenó la seguridad del Presidente, para ello hay principios inviolables, no están por gusto, la rutina es la enemiga del que están cazando, es cómoda sí, pero es mala, los movimientos, lugares, rutas y hasta el horario de cambio de guardia no pueden ser fijos. La movilidad es la peor de las noticias para un team que va a secuestrar a un objetivo de alto valor, porque ellos se entrenan en lo inmóvil, incluso si la interceptación se va a realizar a una caravana, se fija un lugar de emboscada”.
Hasta aquí las principales hipótesis en danza sobre el asunto, que seguramente se irán ajustando con el correr de los días y el cruce de información.
A continuación corresponde detenerse brevemente a considerar qué se puso en juego a partir de la hollywoodense conferencia de prensa de Mar a Lago, dirigida por el magnate inmobiliario que ocupa circunstancialmente la Casa Blanca y se empeña a destiempo en continuar dominando el planeta, cuyos objetivos fundamentales han sido, ya que el mentado Cartel de los Soles no existe y EEUU no está en condiciones de democratizar ni a su propio país, que hoy se debate en una suerte de guerra civil híbrida 1) sostener el valor de los petrodólares, y 2) el manifestado sin eufemismos por Marco Rubio: “Este es el Hemisferio Occidental. Aquí es donde vivimos, y no vamos a permitir que el Hemisferio Occidental sea una base de operaciones para adversarios, competidores y rivales de Estados Unidos”.
A nuestro entender, se desplegó sobre puntos militares claves del hermano país caribeño una dimensión material del ataque, incontrovertiblemente breve y eficaz, y a continuación otra subjetiva, de larga tradición en materia de guerras cognitivas, cimentada en la tan frívola como escalofriante expresión del Primer Mandatario estadounidense a partir de referirse al hecho como a una suerte de show televisivo que dio gusto disfrutar.
Poco después, en un exceso de omnipotencia global, el gobierno de Donald Trump oficializó la salida de Estados Unidos de 66 organismos internacionales mediante un memorando presidencial. Tal decisión se basó en una revisión integral de tratados y convenciones que, según la Casa Blanca, ya no sirven a los intereses nacionales.
Sin embargo, por estas horas el presidente norteamericano está demasiado lejos de ser Godzilla aplastando todo a su paso, dado que Washington vive horas de máxima tensión política. Más de 120 legisladores en funciones han expresado formalmente que Trump no debería completar su mandato presidencial, abriendo un escenario sin precedentes recientes en Estados Unidos, que incluye la discusión abierta sobre un nuevo juicio político, la posibilidad de una renuncia anticipada y la activación de la Enmienda 25 de la Constitución. Gobernadores, senadores y expertos constitucionales advierten que el sistema ha llegado a un punto crítico tras declaraciones presidenciales que encendieron todas las alarmas.
No obstante, la magnitud simbólica de la invasión perpetrada en la madrugada del 3/1 sobre Venezuela reside, en gran medida, en que Nicolás Maduro Moros es ni más ni menos que el hombre señalado en vida por el Comandante Hugo Rafael Chávez Frías - máximo referente continental antiimperialista del Siglo XXI hasta la fecha - como su sucesor.
Seguramente, para sorpresa de muchos opositores a la Revolución Popular Bolivariana, la golpista recientemente ungida con el manoseado Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, fue descartada por Trump como posible sucesora de Nicolás Maduro debido a su falta de reconocimiento popular, desplante ante el cual, bochornosamente, ella agradeció públicamente la detención ilegal de Maduro y volvió a ofrecerle a Trump el citado galardón que recibiera semanas atrás. “Ciertamente queremos dárselo y compartirlo con él”, afirmó la líder antibolivariana que desde hace meses alentó la intervención militar extranjera en su propio país. Por su parte, el presidente norteamericano ha tenido el tupé de aceptar semejante oferta.
A esta altura de nuestro desarrollo, se impone dar cuenta de quiénes son y cómo juegan a estas horas los principales actores de la administración yanqui.
Como se sabe, el Secretario de Estado Marco Rubio es un político conservador clásico de ascendencia cubana, que sueña con emular al ex canciller y cerebro imperial Henry Kissinger. Se trata de la eminencia gris detrás de la Operación “Resolución Absoluta”, cuyo mayor anhelo consiste en hacerse con la presea de la isla socialista del Caribe, cuyo ahogo económico acaba de agudizarse como consecuencia de la iniciativa que venimos analizando.
El vicepresidente estadounidense J.D. Vance, que hoy goza de mayor peso político que Rubio, es un cuadro puro y duro del esquema Make America Great Again: No es partidario de las intervenciones en el exterior, ni de cambios de regímenes, ni tampoco de que haya más soldados yanquis muertos lejos de su tierra.
Y el Secretario de Defensa, Pete Hegseth, candidato de Trump para liderar el Pentágono, es una personalidad muy popular en medios conservadores, que escribió libros y conoce detalladamente la amenaza que el régimen chino implica para los Estados Unidos.
Para muchos analistas internacionales, la sucesión estadounidense hoy se dirime entre estos tres personajes.
Hay que agregar, además, que dentro de los círculos MAGA, estos días el debate es en gran medida semántico, y gira en torno a ¿qué significa realmente el lema “America First” (Estados Unidos primero), una parte central de la ideología trumpista? Algunos argumentan que supone absoluto aislacionismo, y que, por lo tanto, la operación en Venezuela para capturar al presidente Maduro y los posteriores comentarios de que Estados Unidos va a “dirigir” el país sudamericano, constituyen una traición a la promesa de campaña de Trump, que apuntaba a priorizar los asuntos que aquejan a la población estadounidense directamente. Otros rechazan la acusación de incoherencia y defienden que la intervención en el país sudamericano está inherentemente dentro del interés nacional, abrazando la renovada Doctrina Monroe, ahora rebautizada como Donroe por el propio Trump.
El debate puede ser semántico, pero hurga en las grietas de una de las columnas vertebrales del trumpismo y amenaza con ensanchar los cismas que han ido aquejando a la coalición MAGA en este primer año de la segunda presidencia Trump; como el apoyo irrestricto a Israel, el rescate a Argentina o los ataques a la infraestructura nuclear iraní. Desde que emergió como candidato presidencial por sorpresa hace ya más de una década, Trump ha criticado las incursiones estadounidenses en Iraq y Afganistán para reemplazar los gobiernos de ambos países como errores capitales de la política exterior estadounidense. Y, en general, ha rechazado el involucramiento directo de Estados Unidos en conflictos extranjeros. En ese contexto, la operación de captura de Maduro y la volátil situación que ha generado parece ser una instancia de exactamente lo que lleva años criticando con vehemencia.
La cuestión ha requerido la intervención del vicepresidente Vance, que ha explicado lo que parece ser la posición oficial. En una publicación en X, intentó zanjar la discusión elaborando los argumentos que defienden que la operación para capturar a Maduro, y, más ampliamente, la presión militar que se ha puesto sobre Venezuela en los últimos meses, está justificada al estar en el supuesto interés nacional de acabar con el narcotráfico, aunque los expertos señalan que las drogas que salen de Venezuela son relativamente pocas y dirigidas principalmente a Europa.
Pero entrar a Venezuela es también recuperar el petróleo “legítimamente” estadounidense, supuestamente robado por el régimen chavista. “Veo muchas críticas sobre el petróleo. Hace alrededor de 20 años, Venezuela expropió propiedad petrolera estadounidense y hasta hace poco ha usado esa propiedad robada para financiar sus actividades narcoterroristas. Entiendo la ansiedad sobre el uso de la fuerza militar, ¿pero se supone que simplemente vamos a permitir que un comunista nos robe nuestras cosas en nuestro hemisferio sin hacer nada? Los grandes poderes no actúan así”, escribió Vance.
En cualquier caso, parece demasiado temprano para afirmar que EEUU se ha fortalecido con esta invasión. Sin ir más lejos, la administración bolivariana sigue en pie, con la Presidenta Encargada Delcy Rodríguez al frente. Su Gobierno decretó el inicio del Estado de Conmoción Exterior en todo el país y habilitó más facultades para actuar en contra de aquellos que se pronuncien en favor de la intervención militar de Estados Unidos. La medida fue publicada en la Gaceta Oficial. Lleva la firma de Maduro, detenido y extraditado, y fue refrendada por la flamante Primer Mandataria bolivariana, a estas horas blanco de insidiosas campañas de desprestigio.
En todo caso, de ahora en más habrá que ver cómo operan las empresas petroleras norteamericanas expropiadas. Su desempeño pondrá en blanco sobre negro el supuesto interés de Washington por “democratizar” al hermano país caribeño, o - lo que va quedando de manifiesto - quedarse sin disimulo con su petróleo.
A propósito de esto, en medio de las negociaciones entre Trump y Rodríguez, el presidente norteamericano anunció que Venezuela entregará entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos. Además sostuvo que será transportado a través de buques de almacenamiento - en una acción comandada por el secretario de Energía, Chris Wright - y que él mismo “controlará” el dinero para que se utilice en beneficio del pueblo venezolano, lo cual - bravuconada más bravuconada menos - sencillamente alude a la continuidad de las transacciones comerciales en curso.
Da toda la impresión de que la osadía imperial no terminará en Venezuela. De hecho, la Casa Blanca acaba de afirmar que el presidente estadounidense y su gabinete están estudiando distintas opciones para tomar el control de Groenlandia y que eso incluye el uso de las Fuerzas Armadas estadounidenses. El secretario de Estado, Rubio, le informó a un grupo de legisladores que Trump estaría dispuesto a comprar el territorio autónomo danés. En respuesta, distintos países europeos se posicionaron a favor de la isla y la no injerencia norteamericana.
Igualmente, tanto Trump como Putin coinciden en dar de baja a la Unión Europea, cuyo único aliado poderoso hoy es China, potencia donde, a pocas horas de conocerse la noticia del secuestro del Presidente Maduro, Xi Jinping convocó una reunión de emergencia del Comité Permanente del Poliburó que duró exactamente 120 minutos. No hubo comunicados ni amenazas diplomáticas, hubo el silencio qué precede a la tormenta. Porque esa reunión activó lo que los estrategas chinos llaman Respuesta Integral Asimétrica, consistente en una serie de medidas financieras de altísimo impacto para el Hemisferio Occidental, dado que Venezuela es la cabeza de playa para Nuestra América en el "patio trasero” del Imperio.
Recapitulando, la Operación “Resolución Absoluta” cambia de un plumazo las reglas de juego de la gobernanza global, inaugurando un nuevo orden supra legal y arbitrario. Con el retiro del territorio nacional del máximo punto de síntesis del proceso bolivariano, el Imperio propicia en Venezuela una política de distención cuyo indicador más evidente es la paulatina liberación de presos políticos opositores, si bien el sesgo fundamental de la administración chavista no parece haberse diluido. El ataque perpetrado tampoco activó una reacción significativa de la oposición anti chavista, y el espacio público continúa bajo control del oficialismo.
En tal contexto, y para no perder de vista la gravitación de la tensión norte - sur en el terreno discursivo, parece conveniente resistirse a analizar la situación utilizando la retórica de los dueños del mundo. De modo que, allí donde estos dicen “intervención” debe leerse invasión, adonde dicen “extracción” debe leerse secuestro, y adonde dicen “transición” debe leerse coacción. De lo contrario, los narrados estaremos cediendo demasiada soberanía cognitiva a los narradores.
En conclusión, la era de la adquisición territorial (Ucrania, Cisjordania, Venezuela) marca el fin del derecho internacional. Por ende, no hay más espacio para posicionamientos intermedios ni tiempo para “pechos fríos”
De modo que, más allá de las falencias técnicas que haya podido tener desde el Estado la defensa del espacio aéreo venezolano, e incluso la posibilidad de una selecta defección en materia de inteligencia, ni en Viet Nam ni en territorio bolivariano el Imperio ha tenido una lectura adecuada acerca del alcance del concepto de "pueblo en armas", tal como los nostramericanos lo interpretamos desde San Martin y Bolívar. En consecuencia, la taba sigue girando en el aire.
Y la responsabilidad de dejar de ser patio trasero de un Imperio asesino y saqueador queda en manos de todos los pueblos libres de Nuestra América.
Por consiguiente, cabe preguntarse si hay resto ahí para hacerse eco de la convocatoria de nuestro Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, que ha llamado a acordar un día de paro continental en respaldo a Venezuela.
Como cantara Bob Dylan, “the answer, my friend, is blowing in the wind” (“la respuesta, mi amigo, está flotando en el viento”)
Por lo pronto, la CTA - Autónoma y un amplio arco de organizaciones populares movilizaron a la sede de la embajada de Estados Unidos en Buenos Aires para repudiar el ataque a Venezuela y exigir la liberación del presidente Nicolás Maduro y su señora esposa, secuestrados mediante una invasión militar perpetrada sobre suelo soberano.
¿Quién da más?
JORGE FALCONE
A la memoria de
los héroes venezolanos y cubanos
caídos en
defensa del legado emancipador del Comandante Hugo Rafael Chávez Frías
Gracias por el trabajo Jorge. "La era de la adquisición... marca el fin del derecho internacional". Millones de explotados deberíamos ayudar a enterrarlo definitivamente, pero para construir lo opuesto a esta sociedad podrida.
ResponderEliminarAbrazo! Pedro
Tú lo has dicho, amigo.
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