sábado, 23 de mayo de 2026

EL DESAFÍO DE REFUNDAR LA DEMOCRACIA DESDE ABAJO 

EN UNA ETAPA EN QUE EL PODER GLOBAL LA DESCARTA

Siglo XXI: Un mundo en vertiginosa transformación

Más allá de la información circulante en el mainstream de los medios, si de algo cabe tomar nota respecto a la cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping, es de que se trató del encuentro entre el mundo del pasado y el del futuro. Y esto no es así porque en adelante todxs seremos chinxs, sino porque el líder del Gigante Asiático se ocupó de dejarle en claro al magnate que conduce al Gran País del Norte, que él representa a la potencia declinante y ellos a la emergente, y que no conviene ir a contrapelo de la Historia resolviendo sus ciclos mediante la guerra. Con lenguaje propio de una cultura milenaria, Jinping llevó a su visitante, oriundo de una Nación con 300 años de edad, a conocer un bosque de árboles que superan los mil años de existencia. Cuesta creer que ese gesto no suponga una metáfora acerca de que, a la larga o a la corta, la experiencia supera a la prepotencia.

Indicadores de la declinación del Imperio no faltan. Sin ir más lejos, la tendencia, conocida como “desdolarización”, ha cobrado impulso tras las sanciones impuestas por Estados Unidos a Rusia en 2022. La adopción de esta postura por parte de varios países tiene el potencial de alterar el equilibrio económico global. Las naciones de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) han decidido abandonar su uso en transacciones comerciales del dólar estadounidense, que ha dejado de ser la moneda principal para operaciones internacionales en 11 países.

Esta decisión busca resignificar el valor de sus propias monedas, reducir la dependencia del dólar y mejorar la competitividad en los mercados de divisas.

Por otra parte, las YPJ (Unidades Femeninas de Protección, o Yekîneyên Parastina Jin en kurdo), milicia armada exclusivamente integrada por mujeres y establecida en 2013 en la región de Rojava, al norte de Siria, que se han convertido en un emblema internacional de resistencia tras liderar el combate contra el Estado Islámico (ISIS) y defender el confederalismo democrático, han declarado su compromiso con asegurar el futuro de una Siria libre y democrática y con la defensa de las mujeres. El 31 de mayo será el día de acción global para que estas reivindicaciones sean escuchadas en todo el mundo: las YPJ demandan ser integradas al ejército sirio como una unidad para proteger a las mujeres y los valores democráticos. Fuerzas populares de distintas partes del globo están sumando su apoyo a dicha iniciativa con acciones creativas y diversas de protesta.

En tanto, de cara a Nuestro Sur, el Departamento de Justicia estadounidense ha formulado una denuncia por “homicidio” contra el Gral. Raúl Castro, a partir del derribo en el año 1996 de dos avionetas tripuladas por cubanos anticastristas de la organización paramilitar "Hermanos al Rescate", circunstancia en la que habrían muerto cuatro personas. La iniciativa, fogoneada por el Secretario de Estado Marco Rubio - quien aspira a suceder a Trump  al frente del Gran País del Norte -, agrava la situación de emergencia humanitaria generada por el inclemente bloqueo que padece Cuba desde hace más de seis décadas, y se constituye en un llamado de alerta continental en salvaguarda de la autodeterminación de la Nación caribeña, donde resiste uno de los pueblos más solidarios del planeta.

Paralelamente, a medida que en la República Oriental del Uruguay decrece la expectativa popular en el gobierno del frenteamplista Yamandú Orsi, tardío exponente de un progresismo descafeinado, una descomunal Marcha del Silencio volvió a copar las calles de Montevideo exigiendo memoria, verdad y justicia, en pos de desmontar los vestigios de impunidad remanentes desde la última dictadura.

En simultáneo, crece la rebelión del pueblo boliviano, disparada por el aumento de los combustibles y su consecuencia sobre el resto de los precios, encabezada por contingentes mayoritariamente autónomos, entre los que se destaca la radicalidad política y militar de los Ponchos Rojos, mientras que también se han sumado sectores del Movimiento Al Socialismo. En efecto, Bolivia cumple más de dos semanas de bloqueos y protestas impulsadas por sindicatos, organizaciones sociales y, en menor medida, sectores afines al ex presidente Evo Morales, quienes iniciaron una marcha hacia la capital del país andino para exigir la renuncia del presidente Rodrigo Paz. La represión dejó al menos 47 detenidos y cinco heridos, según la Defensoría del Pueblo, aunque dirigentes sociales denunciaron dos fallecidos. No obstante, las fuerzas de seguridad se replegaron sin lograr levantar completamente los bloqueos, que siguen activos en al menos 15 puntos. Paralelamente, la Fiscalía informó sobre un ataque con explosivos contra el vehículo de un fiscal que investigaba al narcotráfico y crimen organizado en Tarija. Empresarios estiman pérdidas cercanas a 500 millones de dólares debido a las restricciones al transporte y problemas de abastecimiento, mientras hospitales alertan sobre escasez de oxígeno y continúan las alzas de precios. El Gobierno alcanzó acuerdos con algunos sectores, incluyendo bonos para maestros y proyectos sociales para El Alto, pero parte del magisterio rechazó las negociaciones y anunció nuevas paralizaciones. Ahora La Paz es  intermitentemente bloqueada, para no ahogar el suministro de insumos básicos para la supervivencia comunitaria, que llega fundamentalmente desde El Alto. En tanto, el gobierno - que asumiera con un discurso “de centro” y prometiendo no desmontar conquistas sociales - apela a algunos cambios cosméticos en su gabinete procurando evitar un probable desenlace de dimisión presidencial, aunque el Palacio de Gobierno, inéditamente, ha sido cercado por alrededor de 6 millones de comunerxs.

Dicho levantamiento popular, con ser un ejemplo alentador y a tener en cuenta, merece ser leído desde coordenadas andinas, a fin de evitar mirarnos en ese espejo, como es costumbre por estos lares, donde suele envidiarse la prolija continuidad de gestión mejicana entre Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum, o la astucia de Luis Inazio “Lula” Da Silva para imponerse electoralmente en Brasil después de haber estado preso, con una alianza integrada por sectores del stablishment, dado que la historia boliviana y la composición de su clase obrera, mayoritariamente minera, es muy diferente a la nuestra.

En todo caso, lo impostergable, desde ya, es hacer público todo el repudio que merece la canallesca intervención  del gobierno argentino en el suministro de insumos destinados a reforzar la represión contra el pueblo más valiente de nuestro continente. Por lo pronto, organizaciones sociales de la comunidad boliviana, organizaciones populares, sindicales y políticas argentinas, se movilizaron para manifestar en el Obelisco porteño su respaldo al pueblo boliviano y su digna rebeldía, frente al gobierno neoliberal,  represivo y autoritario  de Rodrigo  Paz. Por la defensa de la vida, la soberanía, los recursos naturales, la tierra y el territorio. Por los derechos vulnerados por un gobierno reaccionario que impone un ajuste injusto sobre el pueblo trabajador. Por la defensa de la mujer de pollera, la dignidad del pueblo y la whiphala.

 

El monstruo SIEMPRE es Víctor Frankenstein, nunca su criatura

En atención a la reciente publicación del Manifiesto Palantir, y a pedido del lector, retomamos el análisis de las nuevas oligarquías tecnológicas globales abordado parcialmente en nuestra anterior editorial, partiendo de las siguientes premisas propias:

Estos ingenieros del caos - al decir del escritor y docente italiano Giuliano da Empoli - prosperan en un contexto signado por algoritmos opacos, fragmentación social, merma de la projimidad, discursos de odio, elogio de las diferencias, anticomunismo sin comunismo, inteligencia artificial, y apocalipsis climático, entre otros factores, panorama que dificulta en gran medida al pensamiento crítico reponer un hilo de sentido narrativo.

En ese magma edifican su proyecto de poder, mientras gran parte de la militancia, en nombre de una malentendida coherencia con un ideario nacido en contextos bien diferentes, tarda o se resiste a estudiar a fondo la naturaleza de este nuevo enemigo de la humanidad y, en consecuencia, de concebir renovados métodos para hacerle frente”.

Según el investigador bielorruso Evgeny Morozov, a diferencia de los viejos intelectuales que fungían como arqueólogos de saberes, los que están emergiendo conectan estructuras sociales con explosivos ideológicos y los detonan. “No escriben el futuro, lo instalan (…) Sus ideas terminan en los pasillos del poder (…) Preparan futuros los lunes, los financian los martes, y fuerzan su realización los viernes”.

¿En qué consiste pues la Ilustración Oscura, en resumidas cuentas? En una inversión de los postulados de la Ilustración clásica del Siglo XVIII, que abandona los valores de igualdad y democracia considerándolos “errores de la Modernidad”, y propone un orden autocrático basado en la tecnología y el mercado. En consecuencia, puede verse a esta suerte de neofeudalismo corporativo como un ascendente movimiento reaccionario de nuevo cuño, que apunta a instaurar una autocracia tecnológica.

Según el investigador francés Arnaud Miranda, la nebulosa intelectual que fomentan contribuye a instalar un tecnofeudalismo transhumanista, a base de libros, redes, blogs, posteos, videos conferencias, un corpus basado en la cultura pop y la ciencia ficción. El fenómeno en cuestión no está conformado por intelectuales institucionales, sino más bien por filósofos, tecnólogos, activistas, blogueros, y foristas. En resumidas cuentas, intelectuales de culto.

La definición de Ilustración Oscura se debe al filósofo político, y bloguero inglés Nick Land, considerado “el padre del aceleracionismo”, quien entre 2012 y 2013 fue posteando en la web por entregas el ideario luego publicado bajo ese nombre.

Su filosofía propone un neocapitalismo sin otro condicionamiento que la ley del mercado, y regido por la eugenesia (estudio y aplicación de las leyes biológicas de la herencia orientados al perfeccionamiento de la especie humana)

Como queda de manifiesto, aunque - al igual que las categorías de izquierda o derecha - se trate de un reduccionismo destinado a facilitar cierto entendimiento de ese plexo de ideas, resulta comprensible que, más allá de un correlato inexistente con la experiencia histórica original, se atribuya a estos monarcas tecnológicos un carácter fascistoide.

Abrevando pues en los preceptos de Curtis Yarvin, Land aboga por lo que denomina un gobierno corporativo en manos de un gerente cuyos únicos objetivos sean la eficiencia y las ganancias, replicando el formato de las empresas privadas. Algo bastante parecido a la utopía plasmada por George Orwell en su novela canónica 1984. Pero ahora mucho más cerca de la ciencia que de la ficción.

Recapitulando, si lo que nos trajo hasta aquí - amén de una necesidad de comprender los tiempos que corren - fue catalizado por la enigmática radicación temporaria de Peter Thiel en nuestro país, digamos que su nave insignia, Palantir, es una tecnología de sistematización de datos no exclusivamente bélica. Y que, en todo caso, su uso para la guerra, hasta nuevo aviso dependerá de sus programadores, tal como ocurrió con el bombardeo a la escuela de Teherán donde fue asesinado un centenar y medio de niñas, producto de un dato desactualizado fechado en 2018, que la señaló como enclave militar.

En cualquier caso, y más atentos al factor humano que al tecnológico, consideramos que, así como en los años 70s para jaquear al sistema las políticas revolucionarias requerían de combatientes, hoy lo que demandan son hackers. Y nadie debería suponer que faltan jóvenes en condiciones de responder a dicho requerimiento.

Por lo pronto, más allá de su reverberancia avasallante, no conviene dejarse intimidar por eventuales supremacías tecnológicas que nos hagan olvidar el potencial transformador de los pueblos. Ahí están nuestrxs hermanxs bolivianxs demostrando una vez más el vendaval que se levanta cuando las mayorías dicen “basta”.

En consecuencia, conviene recordar estas sabias palabras escritas por Bertolt Brecht durante el apogeo del Tercer Reich:

General, tu tanque es más fuerte que un coche.
Arrasa un bosque y aplasta a cien hombres.
Pero tiene un defecto:
necesita un conductor.

General, tu bombardero es poderoso.
Vuela más rápido que la tormenta y carga más que un elefante.
Pero tiene un defecto:
necesita un piloto.

General, el hombre es muy útil.
Puede volar y puede matar.
Pero tiene un defecto:
puede pensar.

 

Una vez más - como Lenin se preguntara en 1902 -, ¿qué hacer?

La misma inquietud que solicitó la ampliación del tema anterior, pidió que también fuéramos más a fondo en relación a cómo se está parando (o debería pararse) la militancia ante el panorama descripto.

A efectos de aportar al respecto, antes de delegar ese punto de vista, quien escribe estas líneas asumirá su cuota parte de responsabilidad, desde la condición de militante popular que ejerce las veces como comunicador social: Hoy por hoy, encuestas más encuestas menos, nada demuestra taxativamente que el régimen montado por Milei no vaya a culminar su mandato, ni mucho menos que no vaya a dejar una descendencia posiblemente más “racional”. Habilita esta lectura la sospecha, compartida con el antropólogo Pablo Semán, de que en los últimos años ha ido fraguando en nuestra sociedad una suerte de identidad “uber” o “rapi”, que él denomina “mileísmo social”. Además, por ahora no aparece una oposición con apoyo de masas dispuesta a desandar resueltamente este genocidio social, ni alcanza - a nuestro criterio - con albergar sobredimensionadas esperanzas en tal sentido en base al más que seguro revés que sufrirá Trump en las elecciones intermedias de noviembre. Desde ya, no descartamos que de aquí en más pueda producirse algún fenómeno expectable que cambie el panorama.

Tampoco aporta demasiado, a nuestro criterio, considerar que el debate sobre los temas expuestos hasta aquí - más allá del interés de algunxs referentes - sea moneda corriente entre los sectores más dinámicos de la militancia, y desde ya que está ausente en la mayor parte del abnegado activismo de base que concentra toda su energía en paliar cotidianamente las urgencias de los sectores más castigados por el modelo.

En tanto, el proceso de demolición de conquistas sociales y cesión de soberanía avanza con una velocidad nunca antes vista. Si “para muestra basta un botón”, la Armada Argentina acaba de firmar un acuerdo con la Cuarta Flota del Comando Sur de los Estados Unidos, que considera al Mar Argentino como un “bien común global”. La carta de intención habilitaría la transferencia tecnológica, el entrenamiento y la posibilidad de que los marines den “apoyo” para neutralizar las que consideran amenazas marítimas en la región. El convenio, sobre el que el Gobierno no dio detalles oficiales, fue comunicado por la Embajada de los Estados Unidos y constituye un nuevo capítulo del alineamiento automático de Javier Gerardo Milei con los designios de Trump, que meses atrás ya lo había llevado a sumarse a la coalición militar “Escudo para las Américas”. El programa se extenderá por cinco años, lo que implica que abarcará lo que quede de la gestión de Javier Milei y el próximo gobierno. El embajador Peter Lamelas no duda en calificar lo acordado como parte de una “alianza estratégica” para defender los bienes comunes globales… léase, para tener acceso a recursos naturales estratégicos.

En todo caso, la novedad a destacar en medio de semejante escenario es la de una izquierda consecuente que, al cabo de muchos años de tensionar su postura con tradiciones de lucha nacional/populares, en un marco de prestigio ascendente, convoca al pueblo a que la bronca se transforme en lucha y el apoyo en una nueva herramienta política, y lo hace en los siguientes términos:

Frente a la desocupación creciente, proponemos repartir las horas de trabajo reduciendo la jornada laboral a seis horas para crear 1.200.000 puestos de trabajo con derechos y mejorar las condiciones de vida de las compañeras y compañeros que hoy estamos trabajando en la informalidad. Necesitamos unir la experiencia de quienes sostienen diariamente la producción y los servicios con los saberes de la ciencia, la cultura y la técnica puestos al servicio de un proyecto emancipador. Para eso proponemos conformar equipos sobre economía, deuda, industria, ambiente, energía, vivienda, transporte, educación, salud, tecnología, inteligencia artificial y medios de comunicación, y sobre cómo conquistamos una nueva sociedad: una  democracia de las y los trabajadores.

No hay salida mientras los bancos, las cerealeras, las mineras, las petroleras, los monopolios, un Poder Judicial corrupto y el FMI sigan decidiendo por millones. Necesitamos construir desde abajo un poder propio de quienes vivimos de nuestro trabajo, junto a quienes estudian, producen conocimiento y sostienen el país todos los días. Un poder apoyado en organismos de lucha, asambleas, coordinadoras, sindicatos recuperados, centros de estudiantes democráticos y asambleas barriales. Esa fuerza es la que puede desarrollar acciones históricas independientes de las masas capaces de enfrentar al poder real y también de reorganizar la sociedad sobre nuevas bases.

Queremos que esta convocatoria llegue a trabajadores, estudiantes, jubiladas y jubilados, intelectuales, artistas, científicos, docentes, activistas sindicales, feministas, ambientalistas, luchadores por los derechos humanos, militantes de izquierda, independientes y a todas las personas dispuestas a construir una salida de fondo. También llevaremos esta propuesta a compañeras y compañeros del resto de los partidos del Frente de Izquierda Unidad y a organizaciones políticas, sindicales y sociales que simpatizan con esta perspectiva”.

Cualquiera que preste atención a nuestras editoriales ha de saber que parten de una perspectiva nacional, popular y revolucionaria, y que la mayor afinidad que tenemos con la izquierda estriba en recurrir al materialismo dialéctico para analizar la Historia, y a profesar una profunda admiración por la gesta y la prédica del Che.

Sin embargo, hartos como estamos del capitalismo - un sistema invariablemente enemigo de la vida -, de la institucionalidad burguesa, y de su inconducente paliativo electoral, debemos reconocer que resulta bastante inédito que, ante una crisis de representación sin precedentes, desde la izquierda aparezca un planteo que invita a propiciar “un Cordobazo del Siglo XXI” en pos de “un Nuevo Movimiento Social”, aboga por una Asamblea Constituyente capaz de reemplazar a los vetustos partidos políticos del sistema, y declara que no aspira a conquistar solo el gobierno sino también el poder.

Pues a esa música la hemos tarareado. Y nos merece la máxima atención. Como toda iniciativa que convoque a ejercer una democracia de base para que gobierne el soberano.-

 

JORGE FALCONE

 



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