2026: MATCH DE FONDO EN ARGENTINA ENTRE DOS PROYECTOS CIVILIZATORIOS

“La nueva etapa en la que entra Nuestra América tiene puntos de contacto con la que precedió a los progresismos latinoamericanos: neoliberalismo y represión, impunidad y cercenamientos democráticos, ajustes económicos, privatizaciones y saqueo por parte de potencias imperialistas y multinacionales. Hoy, a esos factores comunes se suman las particularidades de las ‘batallas culturales’ que emprenden las ultraderechas envalentonadas por la ventaja tecnofeudalista del manejo absoluto de algoritmos y redes sociales. Pero, en esencia, la ofensiva de los megamillonarios tiene suficientes puntos en común con aquel Consenso de Washington como para tomar nota de qué es lo que funcionó a la hora de quebrar, en aquel entonces, la hegemonía reaccionaria. Claro que el ‘cambio de chip’ nunca es inmediato. La militancia suele hacer sus procesos acompañando los tiempos de los pueblos, y eso implica pacientes impaciencias. Así sucedió en los 90: la ofensiva neoliberal se apoyó en frustraciones previas (gobiernos socialdemócratas - en muchos casos post dictatoriales - que generaron hiperinflación, pobreza extendida y falta de horizontes); contó con consensos en los períodos iniciales (Menem en Argentina, Salinas de Gortari en México, Collor de Mello en Brasil); y el proceso de acumulación de fuerzas por parte del pueblo fue más lento de lo deseable. Volviendo al presente que nos aqueja: en función de la caracterización de esta etapa en concreto, la militancia deberá reelaborar objetivos (¿derrotar a la ultraderecha no solo por medio de la disputa del gobierno, sino erosionando su legitimidad en todos los planos?) y estrategias para la etapa (¿la rebelión social más allá de la disputa institucional, hacer valer el poder del pueblo en las calles?) No hay recetas inevitables, ni calcos ni copias que nos faciliten la tarea, como enseñó Mariátegui. Habrá que leer correctamente la etapa, medir el pulso social a cada rato, y estar dispuestos a aprender sobre la marcha. Pero no empezamos de cero, vale como muestra el ejemplo del pueblo boliviano: a pocos meses de asumido el gobierno de derecha, el campesinado protagonizó los primeros conatos de rebeldía. Nuestros pueblos mantienen siempre latente la memoria de la rebelión, insumo necesario para cualquier cambio a favor de los de abajo”.
Pablo Solana
Latinoamérica: Cambio de etapa, ¿cambios en la
militancia?
(02/08/2026, Revista
Resistencias)
La
confirmación de la visita del papa León XIV a la Argentina en noviembre, constituirá
un acontecimiento de gran impacto político y geopolítico, que convertirá al
país en el escenario de una pulseada global entre el humanismo cristiano y el
capitalismo tecnológico de los magnates aliados a la extrema derecha, quienes, bajo
el título “Vientos de cambio”, preparan una cumbre propia para principios de
septiembre, donde disertará el mismísimo Peter Thiel, lo que confirma el rol
que tal choque de cosmovisiones le viene otorgando a nuestro país. A través de
las encíclicas, el legado de Francisco y las tensiones en torno al concepto de
justicia social, dicha puja indudablemente repercutirá sobre la gestión de
Javier Milei.
Como telón de fondo de la transición hegemónica global, y asordinados por la prensa hegemónica, siguen su curso tanto el conflicto bélico entre la OTAN y la Federación Rusa que tiene lugar en Ucrania, como el atroz genocidio en la Franja de Gaza. A propósito de ello, en las últimas horas circuló en las redes un vídeo conceptual chino sobre la guerra del futuro, que está provocando debate en todo el mundo. Inteligencia artificial, drones en forma de aves, sistemas autónomos, armas hipersónicas y una integración tecnológica que parece sacada de una película de ciencia ficción. Mientras algunos lo ven como simple propaganda, otros lo interpretan como un mensaje estratégico. Porque China ya no compite únicamente con fábricas, comercio o infraestructura. Ahora también quiere demostrar que puede liderar la próxima revolución militar. Durante décadas, Occidente actuó como si su dominio tecnológico y militar fuera permanente. Pero la historia tiene una costumbre incómoda: ningún imperio, ninguna potencia y ningún orden mundial han durado para siempre. La verdadera pregunta no es si China alcanzará a Estados Unidos. La pregunta es si Washington está preparado para aceptar un mundo donde ya no sea el único que dicta las reglas. Porque cuando una superpotencia empieza a asumir que el planeta le pertenece, suele descubrir demasiado tarde que la historia ya cambió de dirección.
En nuestro país, pese al correr de los días, aún reverbera la última victoria popular, producida cuando la presión de la sociedad logró que el Gobierno retirara el capítulo que pretendía eliminar los límites a la extranjerización de tierras y el que modificaba la gestión del fuego. Ante la aprobación ajustada de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada en el Senado, la mayor parte de lxs convocantes a hacerle frente destacaron una victoria histórica que abrió una discusión mucho más amplia: quién decide sobre la tierra, el agua, la energía y los bienes comunes de la Argentina. De este modo, el campo popular va advirtiendo que el mensaje de la movilización trasciende la ley en cuestión y alcanza también al Súper RIGI, la Ley de Sociedades y a cualquier iniciativa que pretenda abrir indiscriminadamente el territorio y los bienes comunes a grandes inversores sin una discusión democrática sobre sus consecuencias para el futuro del país.
Cabe recordar que la sesión ya venía cuesta arriba para el Gobierno, porque había tenido que retirar uno de los capítulos centrales de la ley en cuestión por la presión social y la falta de votos. Cuando el oficialismo intentaba dejar atrás el fracaso del capítulo sobre tierras y seguir con el resto del proyecto, Joaquín Benegas Lynch tomó la palabra, atacó a los “tibios del medio” y terminó de romper una negociación que ya pendía de un hilo. Patricia Bullrich le pasó factura por poner en riesgo los votos que el Gobierno necesitaba para avanzar. Todo empezó cuando Benegas Lynch respondió a la impugnación de la senadora Juliana Di Tullio, quien había cuestionado que participara del debate por ser dueño de una empresa dedicada a gestionar inversiones y ventas de tierras para extranjeros.
Tras de llovido mojado para el oficialismo, dado que, entre la marea de datos provenientes de los últimos sondeos de opinión pública, resulta muy difícil encontrar indicadores favorables a la gestión de Javier Gerardo Milei. Sin embargo, una comparación de los niveles de aprobación de las últimas presidencias al cumplirse dos años y medio de sus respectivas gestiones resulta llamativamente alentadora para el actual jefe de Estado, quien ya ha adelantado que buscará su reelección el año próximo. En julio último, Javier Milei cumplió precisamente 31 meses desde que llegó a la Casa Rosada y el nivel de aprobación de su gobierno alcanza hoy el 36,8%, de acuerdo con la consultora Synopsis. Es cierto que su nivel de desaprobación es mayor, por cuanto ronda el 51,8% según la misma encuesta, concluida el 12 de julio entre 1359 casos relevados en el ámbito nacional. Y también es verdad que su aprobación actual dista de los más de 60 puntos que llegó a tener en abril de 2024.
Causas no faltan. El vocero de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Salvador Femenia, le contestó al fundador de Mercado Libre, Marcos Galperin, en medio de un debate sobre el nivel de consumo en el país, que según la organización empresaria se está desplomando con fuerza en medio de la crisis económica. Según la CAME, las ventas minoristas registraron una caída del 3,8% interanual en julio y una contracción del 2,1% frente a junio. De esta manera, en los primeros siete meses del año acumularon un retroceso del 2,7%.
Aunque, aún si estuviéramos ante el “canto del cisne” de la gestión libertariana, sobran evidencias de que su modelo continúa castigando fieramente a las comunidades en la Argentina Profunda, ahí donde solo los celulares del activismo se atreven a dar testimonio, ante la indiferencia de los grandes medios, cada vez más ocupados de una realidad circunscripta a la metrópolis.
Sin ir más lejos, la Comunidad Indígena de Santa Rosa, en Humahuaca, actualmente resiste a un intento de desalojo ordenado por la Justicia de Jujuy sobre un territorio comunitario de unas 120 familias. En tal circunstancia se produjo una brutal represión contra quienes se encontraban defendiendo el territorio. Según las primeras informaciones, al menos cinco personas resultaron heridas y, hasta el momento, se desconoce si hubo personas detenidas. El desalojo se sostiene sobre el plano N° 0809, aprobado por la Dirección de Inmuebles de Jujuy. La comunidad denuncia que ese plano invade sus límites históricos y que la propia Dirección de Catastro habría reconocido el error en la delimitación, en coincidencia con las pericias realizadas en el lugar. A pesar de esto, la Justicia avanzó con el operativo. Policías, bomberos y personal municipal rodearon el territorio. Integrantes de la comunidad denunciaron además controles de DNI para circular dentro del lugar y cuestionaron la falta de garantías para niños, niñas y adultos mayores. Comunidades originarias de la zona se movilizaron para acompañar la resistencia. Desde Santa Rosa denuncian que se están vulnerando derechos territoriales reconocidos por la Constitución Nacional y los tratados internacionales, mientras la Justicia pretende ejecutar un desalojo basado en una delimitación que la propia comunidad señala como errónea.
Coincidentemente, el Gobierno de Misiones avanzó de manera criminal y racista junto a la Policía y la Gendarmería para expulsar a la tekoa Mbya Puente Quemado II de su territorio ancestral mientras protege los intereses del empresario forestal Alfredo Ruff. Topadoras destruyeron las viviendas de 7 familias que fueron desalojadas, limpiando el terreno para que el desmonte avance. Todo el operativo estuvo destinado a imponer, por la fuerza, un modelo de provincia donde los negocios forestales pesan más que los derechos de los pueblos indígenas. Las pertenencias de las familias fueron cargadas en un camión jaula, perteneciente al empresario forestal, como si la vida de una comunidad pudiera ser tratada como una carga que debe ser retirada del camino para despejar el avance del extractivismo. La comunidad denunció que, antes del desalojo, efectivos policiales les ofrecieron dinero para que abandonaran su territorio. Las familias lo rechazaron porque su territorio no está en venta, ya que la dignidad de un pueblo no tiene precio. Estamos frente a un hecho de una enorme gravedad institucional que exige una investigación inmediata para determinar quién dio esa instrucción, con qué recursos se realizó ese ofrecimiento y en beneficio de quién. Ante semejante atropello, fue denunciado el juez Roberto Sena, que permitió ejecutar el desalojo mientras permanecían pendientes recursos e impugnaciones sobre el procedimiento, y también la responsabilidad política del que puso toda la estructura estatal al servicio de una medida para expulsar a la comunidad indígena de su propio territorio para permitir cambios de uso de suelo en territorio indígena, así como a la Dirección de Asuntos Guaraníes por no velar por los derechos del Pueblo Mbya. El extractivismo avanza con violencia institucional, desmontes, monocultivos de pino, ofreciendo todo el aparato judicial al servicio de las empresas y ejecutando órdenes que benefician a quienes concentran la tierra para destruirla.
Así las cosas, la primera quincena de agosto termina como arrancó: con alta intensidad política. Se sucedieron hechos variados, desde la escalada presidencial contra Lula da Silva - y el consiguiente deterioro de las relaciones con Brasil, principal obstáculo para la coalición de presidentes sudamericanos de ultraderecha aliados de Donald Trump - hasta la confirmación del viaje del papa León XIV a la Argentina. También, un paro nacional de docentes y una suba de los índices de pobreza. En esa sucesión vertiginosa, sobresalieron dos daños autogenerados por el oficialismo: el desgaste sufrido para aprobar en el Senado lo que quedó del proyecto sobre propiedad privada y el inédito conflicto que paralizó los puertos de todo el país durante cuatro días. Fue, otra vez, una mezcla de mala praxis y cerrazón ideológica. Puro microclima del poder.
A todo esto, la jefa de bloque de La Libertad Avanza (LLA) en el Senado, Patricia Bullrich, detalló los avances entre el partido oficialista y el Pro de cara a las elecciones del 2027, dado que la jefa del partido violeta, Karina Milei, y el líder del Pro, Mauricio Macri, retomaron el diálogo y representantes de ambas agrupaciones se reunieron en Casa Rosada. La ex ministra de Seguridad afirmó que su candidatura el año que viene dependerá de si se llega a un acuerdo electoral. Mientras que el ex Ministro de Hacienda Hernán Lacunza, ya habilitado por Macri para competir por la presidencia, afirmó: “Veo a Macri y a una parte importante del Pro decididos a enfrentar a Milei en 2027″.
Por su parte, a instancias de ambos jefes de sus respectivos bloques parlamentarios, tuvo lugar en Buenos Aires una cumbre del peronismo que después de mucho tiempo reunió a sus principales referentes, desde Áxel Kiciloff a Máximo Kirchner, pasando por Sergio Massa, junto con sus seis gobernadores leales, quienes se comprometieron a involucrar en el proceso de unidad en ciernes a los de Tucumán y Catamarca. El encuentro duró varias horas y transcurrió en un muy buen clima. El eje central de la deliberación fue la defensa de las PASO como herramienta para dirimir liderazgos. Por el momento, dicho cónclave puso freno a la interna y se interpretó como el inicio de un acuerdo electoral.
Si bien está claro que cualquier síntesis que pueda surgir del seno peronismo volverá a ensayar alguna forma de humanizar al capital en un contexto post democrático en el que el orden constitucional se ha vuelto incompatible con este sistema, más vale que enfrente al oficialismo unido que fragmentado, aunque más no sea para facilitar que el campo popular recomponga sus fuerzas: Un célebre estribillo de Alí Primera, cantautor bolivariano por excelencia, reza “si descansan las costillas mientras el palo va y viene”. Pues de eso se trata.
A su vez, tras la masiva movilización contra la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, la izquierda convocó a preparar una gran Marcha de la Bronca contra Milei y todo su plan, por ahora prevista para el 19 de septiembre. A tal efecto, organizaciones sociales, políticas, sindicales, estudiantiles, ambientales, feministas y piqueteras se reunieron en la Facultad de Sociales de la UBA para concretar tal objetivo. Entre lxs convocantes estuvieron Myriam Bregman, Nicolás del Caño y otros referentes de dicho espacio. El objetivo es organizar una nueva jornada de movilización nacional para el día en que la Cámara de Diputados trate el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.
Paralelamente, empresarios argentinos y estadounidenses desarrollan un refugio autosuficiente en Mendoza, destinado a enfrentar crisis globales como guerras nucleares, desastres climáticos o colapsos económicos. El proyecto, impulsado por el argentino Martín Varsavsky y otros cinco inversores, acaba de ser destacado por el prestigioso medio estadounidense Financial Times. Abarca una estancia de 32.000 hectáreas en las estribaciones de los Andes equipada con casas prefabricadas, domos geodésicos, pista de aterrizaje, energía solar y planes de producción ganadera, con el objetivo de asegurar autonomía en escenarios extremos. En el mundo que nos toca, resulta legítimo interrogarse si, en caso de necesidad, tales desarrollos estarán a disposición de quienes se sacrifican a diario por sostener con sangre, sudor y lágrimas este territorio que todavía se llama República Argentina. Abundan pues nuevos dilemas que atender, mucho más trascendentes que las internas partidarias.
A su turno, la Confederación General del Trabajo (CGT) confirmó que marchará el próximo jueves 20 de agosto hacia la sede del Ministerio de Economía para exigir respuestas ante el drama del sobreendeudamiento que atraviesan cientos de miles de trabajadores y familias argentinas. La decisión se tomó en el marco de una reunión de la mesa de conducción de la central obrera, que tuvo lugar en la histórica sede de Azopardo 802. Los representantes de la CGT revisaron exhaustivamente los informes elaborados por la Secretaría de Defensa del Consumidor, liderada por Pablo Flores, integrante del gremio de trabajadores de la ex AFIP, AEFIP. La movilización busca poner de relieve la pandemia del endeudamiento entre las familias trabajadoras, en un contexto donde millones enfrentan dificultades para cumplir con sus gastos y compromisos financieros. Según los datos presentados por la central, aproximadamente 5,3 millones de personas tienen problemas para pagar sus deudas, las cuales, en gran medida, han sido contraídas para cubrir gastos esenciales, como la alimentación. La marcha hacia el Ministerio de Economía es parte del nuevo esquema de protestas que el Consejo Directivo de la CGT ha implementado para atender diversas problemáticas que afectan a los trabajadores. Esta resolución fue adoptada en la misma reunión que se llevó a cabo en Azopardo, en la que participaron los principales líderes de la central, incluyendo a sus tres secretarios generales: Jorge Sola, Octavio Argüello y Cristian Jerónimo. La citada movilización se enmarca en una serie de recientes protestas que la CGT ha apoyado, entre las que se destacan la manifestación contra la Ley de Extranjerización de Tierras y la histórica movilización del 7 de agosto en defensa de la Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo. Tras la marcha por el endeudamiento, la CGT tiene planes de continuar su agenda de acciones en diferentes ámbitos. Existe la posibilidad de realizar una protesta coincidiendo con la deliberación del Consejo del Salario Mínimo, aunque aún no se ha definido una fecha específica. Además, participará en la Semana Social de la Iglesia y está organizando una movilización para el Día de la Industria, programada para el 2 de septiembre. Asimismo, la CGT se alista para acompañar la visita del Papa León XIV a Argentina en noviembre, convocando a una misa en Luján y buscando una audiencia privada con el pontífice.
Recapitulando, hoy nuestro país es un experimento del tecnofeudalismo occidental, circunstancia cuya dimensión la clase política está a distancia sideral de mensurar a cabalidad. De modo tal que, en un escenario global atravesado por la incertidumbre, ese período de transición turbulenta donde lo viejo no termina de morir y lo nuevo no acaba de nacer, la ausencia de hegemonías claras produjo un acelerado avance de la extrema derecha radical y neo-reaccionaria que disputa de forma agresiva el sentido común y la conversación pública. De más está decir que este fenómeno no surgió de la nada, sino que se alimentó directamente del descontento social generado por el corrimiento conservador y la falta de soluciones materiales de los gobiernos progresistas. Tras el fin del boom de las commodities y la crisis de la pandemia, la concentración de liderazgos y la incapacidad de atender urgencias cotidianas como la precarización económica abrieron la puerta a que sectores populares optaran por discursos de ruptura o "saltos al vacío". Esta dinámica se enmarca dentro de una “policrisis” donde se cruzan y potencian simultáneamente la degradación ambiental, la desigualdad socioeconómica, las tensiones bélicas y la erosión institucional. En este contexto, el entorno digital actúa como una herramienta fundamental para difundir el odio y naturalizar la insensibilidad, configurando un modelo de dominación apalancado por tecno-magnates globales. De modo que, a nivel regional, el gobierno de Milei constituye un verdadero "laboratorio a gran escala" de la ultraderecha, que busca correr los límites de lo políticamente aceptable, imponiendo un alineamiento internacional servil y un ajuste desregulado que promueve la crueldad, el individualismo extremo y el desmantelamiento de los derechos sociales.
En conclusión, la clase dirigente de nuestro país, ya no persigue una utopía productivista sino extractivista, y mayormente basada en el mito eldoradista de Vaca Muerta como solución de todos nuestros males, así como en la esperanza de contar con los minerales estratégicos que el capitalismo de plataformas requiere para su desarrollo. Muchos analistas continúan preguntándose por qué no estalla una sociedad tan oprimida por un ajuste descomunal, cuando partidos tradicionales y coaliciones variopintas han venido ensayando sin suerte dar con la piedra filosofal de una comunidad organizada capaz de garantizar cierta movilidad social ascendente y sin embargo aún flota entre nosotros el fantasma del “que se vayan todos, que no quede ni uno solo”, que a principios de este siglo demandó de un viraje progresivo para restaurar la gobernabilidad puesta en tela de juicio. Puede que hoy volvamos a requerir de un volantazo semejante, pero ocurre que en la dialéctica entre explosión e implosión se juegan condicionantes diversos: En aquella circunstancia no existía tanta fragmentación social ni estaba tan depreciada la promesa nacional - popular de garantizar la Justicia Social. No resulta extraño pues que lo que ayer se canalizara colectivamente mediante el piquete y la cacerola hoy busque un cauce individual a través de las más variadas opciones religiosas, mientras una dirigencia política que continúa disputando liderazgos en clave de Siglo XX libra al pueblo a un prolongado estado de disponibilidad hegemónica, hasta que algún/a patriota se digne desconocer la porción ilegítima de una deuda odiosa contraída violando embarazadas en centros de detención clandestina y arrojando opositores al Río de la Plata. Si existe una certeza en medio de semejante incertidumbre, es casualmente que no se encauzará al país mimetizándose con el discurso de sus depredadores (equilibrio fiscal, reducción del Estado, y otras yerbas)
Antes bien, ese oscuro panorama impone apelar a la capacidad humana para reinventar el presente a través de la acción colectiva, recuperando imaginarios radicales, que articulen la justicia social con la transición ecosocial, ya que, lejos de estar clausurada la historia, hoy más que nunca exige alimentar narrativas de esperanza.
Por lo pronto, desde la simple iniciativa de un par de hinchas que garabatearon un trapo luego enarbolado por los sub campeones del fútbol mundial - acaso la operación soberanista más económica y viral de los últimos tiempos - hasta la concurrencia superavitaria de familias y autoconvocadxs sueltxs que colmaron la Plaza de los Dos Congresos pese a la lluvia torrencial imponiendo un claro límite a la venta indiscriminada de nuestro territorio, nadie puede negar que va en ascenso el protagonismo de un pueblo que se autogestiona ante el abandono de sus principales dirigencias, y que acaba de ratificar la vigencia de un nacionalismo plebeyo que nada tiene que ver con el de los Cúneo o las Villarruel.
Caldo de cultivo propicio para aguar los planes de los neo
colonizadores que nos quieren convertir en maquila de su transhumanismo, toda
vez que, como reza el último párrafo del valiosísimo memorial recientemente
publicado por Mario Eduardo Firmenich,
“no hace falta esperar que llueva para que renazca la vida. El secreto del
milagro está en regar pacientemente las raíces”.-
JORGE FALCONE
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