viernes, 7 de agosto de 2026

Sin licencia social para vender la Patria

CUANDO LA CALLE ADVIERTE QUE PUEDE TORCERLE EL BRAZO AL PALACIO

La lenta disolución de los movimientos nacional/populares que campearon durante el Siglo XX, el  paulatino incremento del abstencionismo electoral que se verifica desde la recuperación del orden constitucional, una nueva regionalización prioritaria del territorio nacional, y la ruptura del Pacto Federal propiciada por la necesidad de muchos gobernadores forzados a aprobar hasta leyes con las que no acuerdan con tal de no entrar en cesación de pago en sus respectivos distritos, son algunos síntomas locales del agotamiento que viene experimentando en el mundo entero la democracia liberal surgida durante el Siglo XIX, cuando la Constitución y el Estado cumplían un rol regulador que, en la era de las redes sociales va dando paso a una a una gestión de la cosa pública cada vez con menos mediaciones. Ante semejante panorama, bien vale preguntarse si la Revolución es un hecho arcaico al que corresponde dar de baja. Una respuesta provisoria podría ser que aquella concebida a lo largo del siglo pasado, indudablemente sí. Pero la que seamos capaces de inventar para este… eso aún está por verse. Por lo pronto, entre gallos y medianoche, el Senado aprobó el proyecto de Ley de inviolabilidad de la propiedad privada impulsado por el gobierno nacional, aunque el oficialismo debió resignar uno de los capítulos más cuestionados: las modificaciones a la Ley de Manejo del Fuego. La decisión se tomó ante la falta de acompañamiento de sectores provinciales y aliados legislativos. La iniciativa fue aprobada en general por 37 votos afirmativos contra 34 negativos, luego de una extensa sesión que superó las diez horas de debate. Ahora, la Cámara alta avanzará con la votación en particular de los distintos artículos. El capítulo eliminado permitía cambios sobre las restricciones vinculadas a terrenos afectados por incendios. La resistencia de bloques provinciales y patagónicos creció ante la posibilidad de levantar prohibiciones para disponer de predios ubicados en bosques implantados, áreas protegidas y humedales afectados por siniestros. En tanto, el campo popular impuso su masiva presencia en una Plaza Congreso hegemonizada por sectores independientes autoconvocados, en un clima que recordó al despertado por La Scaloneta cuando desplegó ante los medios mundiales el trapo que rezaba "Las Malvinas son argentinas". Y aunque un operativo represivo descomunal (valuado en 49.000.000$) - aviesamente alentado por los medios hegemónicos - intentó construir un relato adverso a la concurrencia, este no logró sostenerse.

 

Diversos cambios simultáneos sacuden el mundo y nos enfrentan a la incertidumbre sobre el futuro. Alteraciones ecológicas, demográficas y tecno económicas, así como el retorno de las hostilidades bélicas y comerciales entre Estados marcan severas restricciones sobre las chances de desarrollo de continentes enteros.

Aquel mundo neoliberal de los 80/90s (Reagan/Bush), signado por flujos y reglas internacionales ha dado paso a este tecnofeudalismo (Trump/Elon Musk - Peter Thiel) prescindente de ambas variables. No obstante, cuanto más restrictiva se pone la administración Trump, más abierto se pone el resto del mundo. De 200 países existentes, 40 atraviesan conflictos bélicos, con eje en EEUU - Irán y Ucrania - Federación Rusa. 9 en total posee la bomba atómica. Así y todo, transitamos un siglo menos belicoso que el anterior.

En este contexto, paradojalmente, al igual que los narcotraficantes, las oligarquías tecnológicas globales evitan o limitan en sus hogares el consumo de los productos que comercian. Lo cual permite deducir que algo saben que el común de la gente ignora. En el ámbito académico, por ejemplo, lo que en materia de investigación humana venía siendo asistido por la Inteligencia Artificial, lentamente comienza a ser sustituido por la misma. En consecuencia, todo parece indicar que la innovación tecnológica viene reemplazando preferentemente al trabajo intelectual más que al físico, lo que contribuye a que los oficios se estén revalorizando en todo el mundo. De este modo, la commodity actual está siendo la inteligencia, mientras que el valor continúa pasando por las manos. A esto se suma la crisis actual de la natalidad, y un proceso de envejecimiento creciente de la población mundial, por ahora mayor en Europa que en nuestro continente. Ese panorama viene multiplicando tanto los servicios de belleza personal (peluquería, manicuría) como los de cuidado de la ancianidad. Vale decir que la tendencia dominante no apunta a que los robots sustituyan a los trabajadores portuarios sino a los docentes universitarios. En este entorno altamente signado por la innovación tecnológica, puede que el exceso de pantallas esté produciendo daños, pero es mucho más seguro que está produciendo cambios, al punto de que en un futuro no podremos prescindir de ellas, que vienen moldeando nuestra manera de entender al mundo.

A todo esto, si bien existen países que han sacado millones de personas de la pobreza (Brasil, China), esas personas no necesariamente pasan a integrar las capas medias, dado que mantienen una vulnerabilidad social dependiente de un ingreso, pero no cuentan con un capital social (familia, título) En materia de desarrollo, cabe hacer no menos de cuatro distinciones: La de los países pioneros, particularmente promotores de la Revolución Industrial (Ej.: Inglaterra); la de los herederos, que se independizaron de los anteriores (Ej.: EEUU, Canadá, Australia, Nueva Zelanda); la de los países invitados, útiles para los grupos anteriores (España, Portugal, Grecia); y la de los países que se desarrollaron por emulación (Japón) En base a su PBI per cápita, China está en la frontera de su desarrollo, pero al tener escala, no precisa de complementariedad. Respecto de esto último, vale la pena señalar que El Gigante Asiático mantiene intereses comerciales en todo el mundo, pero no coloniales. Por lo demás, Argentina, como gran reservorio de alimentos y tecnología, está en condiciones de ser un país invitado al desarrollo, lo que en tal caso demandará atender a la defensa de su soberanía integral.

El ascenso de Javier Gerardo Milei se edificó sobre una periferia geográfica, generacional y social. Cabe ratificar que para garantizar la organización de un país tendiente a su prosperidad hace falta el Estado, institución que el presidente ha manifestado que vino a destruir desde adentro. Como se sabe, en plena transición hegemónica global, él ha apostado toda nuestra suerte a los EEUU, a riesgo de que su mentor principal se derrumbe en las elecciones intermedias de noviembre. Está a la vista que el poder circunstancial del gobierno nacional se asienta en el interior, y no en el AMBA: Ahí reside lo que el Norte Global precisa, y La Libertad Avanza está dispuesta a entregar.

En tanto, una reciente encuesta realizada por el consultor Hugo Haime, analizando el humor de lxs argentinxs, da cuenta de los siguientes indicadores: Un 42% de la población dice estar triste y desanimado, la que manifiesta su enojo asciende al 34%, apenas el 20% se muestra contento y esperanzado, y un 4% no responde. Tal desencanto explica mejor que nada una conducta social más implosiva que explosiva.

Por lo demás, el 65% de lxs encuestadxs exige un cambio. Y la variable que pasa al frente en el interés colectivo, por encima de la corrupción, es el salario. Lo cual permite inferir que cualquier aspirante a presidir el país deberá ofrecer soluciones concretas ni bien asuma, dado que, cuando cunde la miseria, la necesidad de comer se impone sobre cualquier relato. De momento, el campo popular continúa en estado de disponibilidad hegemónica.

Recapitulando, transitamos un presente atravesado por fenómenos sin precedentes: Un crecimiento regresivo, con superávit de viejos ignorantes del universo en que viven los jóvenes, y amenazado por un severo cambio climático negado por los poderosos, próximo a padecer un derretimiento de los casquetes polares, lo que sepultaría bajo las aguas a vastas poblaciones costeras.

Hay quienes hablan de que el capitalismo está en crisis, otros consideramos que  la vida de mierda que llevamos es inherente a su naturaleza. La lógica de la ganancia extrema, la exclusión social, la depredación del medio ambiente, las guerras, le son constitutivas. Más bien vivimos su sincericidio. En todo caso la crisis la experimentan los proyectos anticapitalistas. Lo importante parece ser  dimensionar qué momento de esa derrota histórica atravesamos en Occidente. La Revolución Popular Bolivariana, que fue el proceso más radicalizado de la última avanzada continental plebeya, hoy también aparece derrotada. Pero no es lo mismo hablar de derrota que de fracaso. Esa experiencia, y la de los 70s, son las que más lejos fueron en su desafío al sistema. En Argentina, el ciclo inaugurado en 2001, por ejemplo, está absolutamente cerrado. Sin embargo, nuestro pueblo continúa peleando, y atraviesa un proceso de recomposición de fuerzas.

Quizás lo que ha caducado es la idea de progreso, que durante el Siglo XX fue tan común entre las derechas como las izquierdas. La novedad es que las generaciones que comienzan a politizarse lo hacen bajo un paradigma catastrofista, que les obtura el futuro. Se ha desarmado la idea lineal del tiempo (pasado atrás, porvenir delante) Lo que emerge pues como impostergable necesidad es la abolición del capitalismo, y el parto de un nuevo horizonte, que difícilmente sea el socialismo, que ya demostró no haber conseguido las metas que prometió. China lo demuestra palmariamente.

A todo esto, un dato no menor es que el avance en la consideración pública de la izquierda institucional, con ser un dato auspicioso, no se produce en un contexto de ofensiva popular próximo a transformar la hegemonía social. Antes bien, no hace más que subrayar la crisis que atraviesa el peronismo. Y, además - como vivimos repitiendo -, evidentemente el cambio necesario no es electoral, ya que en ese teatro de operaciones cada vez se consiguen menos conquistas. La deriva venezolana es un buen ejemplo al respecto.

En resumidas cuentas, creemos más en un acontecimiento disruptivo que en una evolución acumulativa. Por consiguiente, a nuestro entender, construir comunidad auto organizada en los territorios sigue siendo nuestra más acuciante prioridad.-

 

JORGE FALCONE


 



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