sábado, 24 de octubre de 2026

EL DESAFÍO DE ECHAR A MILEI EN LA ARGENTINA POST PERONISTA

Culminando octubre, en Ecuador acaban de detener a la ex candidata presidencial correísta Luisa González, el año pasado en Argentina ya se había detenido e inhabilitado de por vida a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, y este año comenzó con el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa.

El orden post democrático que va tomando forma en Occidente ha dado lugar a que varios países europeos lleven días e incluso semanas siendo sacudidos por masivas protestas que involucran a diferentes sectores de la población. El fuerte descontento social no hace más que crecer, manteniendo a los manifestantes en las calles, decididos a no ceder ante sus exigencias. 

Desde mediados de septiembre, Francia vive una ola de protestas de estudiantes de secundaria contra la falta de profesores, la masificación de las aulas y el deterioro de numerosos centros educativos, que se han extendido por todo el país y, en varios puntos, han derivado en escenas de fuego, uso de camiones hidrantes y actos de resistencia.

Mientras tanto, el 16 de octubre miles de estudiantes se volcaron a las calles de Italia para protestar contra el Gobierno que encabeza la primera ministra, Giorgia Meloni, en lo que denominaron "El día de no-Meloni". Los alumnos reclaman, entre otros asuntos, mejoras en las condiciones educativas, pero también han incluido en su pliego de exigencias el alto costo de la vida o la existencia de un polémico decreto que limita la cantidad de estudiantes extranjeros. Su consigna fue: "Dinero para las escuelas, no para la guerra", lo que constituye una crítica al creciente gasto militar.

En otro país vecino, España, el caso de Maricarmen Abascal, una anciana de 87 años que fue desalojada en Madrid del piso en el que vivió durante más de 70 años, y que finalmente murió sin haber podido regresar a su casa, fue el detonante que reunió a miles de personas en las calles del país. Su desahucio desató protestas frente al inmueble, que posteriormente se extendieron a otros puntos de la capital española como la Puerta del Sol, la Plaza Cibeles y los alrededores del Congreso, donde incluso ha habido acampadas. Asimismo, las manifestaciones en contra de la medida se realizaron en otras ciudades, entre ellas Barcelona, Valencia, Sevilla y La Coruña. Desde el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos advirtieron que no cesarían la movilización en las calles, bajo la consigna "Ni una Maricarmen más", que han encendido "una chispa" para reivindicar el derecho a una vivienda digna, consignado en la Constitución española, pero violentado por una crisis habitacional marcada por la especulación.

Albania es otro país europeo que se vio envuelto en protestas contra la corrupción y altos costos de la educación. Inicialmente, las manifestaciones empezaron con las exigencias de mejorar las condiciones de estudio en las universidades, reducir los costos de la educación y aumentar el apoyo financiero a los estudiantes. Sin embargo, poco después, se convirtieron en protestas masivas contra el Gobierno del primer ministro Edi Rama, la corrupción, la desigualdad social y la falta de oportunidades laborales.

En todos los casos enumerados, la protagonista principal es la llamada Generación Z[1], que así expresa su hartazgo ante el mundo legado por los adultos. 

En Nuestra América, durante el Festival Internacional de Cine de Morelia, un humanista como el director de cine mejicano Guillermo del Toro - quien lleva más de 30 años explicándonos que los monstruos son los que no encajan y que el horror de verdad suele ser el que damos por sentado, la mera normalidad, la aceptación y la complacencia -, muy firme siempre en su opinión, no rehuyó temas escabrosos y al hablar de los jóvenes se le quebró la voz cuando expresó que le duele muchísimo ver que "una, dos o tres generaciones le fallaron completamente a esta generación". La emoción palpable del director tiene su origen fuera del cine, en el contexto actual descripto. Vale la pena destacar que aquella misma mañana había cedido el micrófono a jóvenes de Guadalajara, su ciudad, donde una marcha por el agua limpia acabó con gases lacrimógenos y 39 detenidos. "Estoy con ellos al 100%", dijo después.

El capítulo argentino de dicha revuelta últimamente ha remitido a la decisión popular de dar de baja el DNU 70/23, suerte de reforma constitucional encubierta sancionada por la fuerza desde el libertarianismo. Las protestas que se suceden a ese respecto son cada vez más masivas y virulentas, con permanencia en el lugar de la convocatoria a pesar de los gases y la persecución en motos policiales. Cierto es que aún no se ha logrado derogar ese plexo legal, pero el malestar social que despierta posibilitó que, a posteriori, tanto en materia de discapacidad como de tierras, el oficialismo se haya visto obligado a “recular en chancletas”.

Ratificando el generalizado hartazgo con la gestión de La Libertad Avanza, en las últimas horas tuvo lugar en la CTA - A una conferencia de prensa fundamentada en los siguientes términos: “PORQUE hay 17 presentaciones de pedido de Juicio Político a Milei y su Gobierno, que aún no encontraron respuesta, proponemos una CAMPAÑA a lo largo y a lo ancho del país. Campaña que impulse el juicio político asociando este recurso institucional con todas y cada una de las demandas que nutren una y otra vez las distintas movilizaciones que surcan nuestro país. La movilización popular organizada, debe articular el potencial de las movilizaciones con la exigencia al Parlamento de la utilización del recurso institucional del juicio político. Se trata de unificar reclamos construyendo un bloque social cada vez más homogéneo que confronte con esta política que garantiza privilegios para unos pocos. En este marco se presentará un nuevo pedido de juicio político al Presidente de la Nación y su gobierno, recuperando todas las peticiones ya presentadas y que detallan las diferentes causales de mal desempeño y de comisión de delitos en el ejercicio de la gestión pública. A la vez se impulsará también una solicitud de juicio político a los miembros de la Corte Suprema de Justicia”. Suscriben la iniciativa, entre otras personalidades, Adolfo Pérez Esquivel, Hugo “Cachorro” Godoy, Ana María Careaga, Stella Calloni, Silvia Saravia, Pablo Bergel, Carlos Raimundi,  Carlos del Frade, Jorge Rachid, José Sbatela, Pedro Peretti, y Fernando Vaca Narvaja.

A todo esto, entre 2027 y 2046, la Argentina deberá afrontar compromisos con el Fondo Monetario Internacional que superan los US$ 73.500 millones. Este exigente cronograma de pagos - calculado según la cotización de los Derechos Especiales de Giro (DEG) - consolidará al país como uno de los principales deudores del organismo y pondrá a prueba su capacidad de acumular reservas internacionales. La mayor presión financiera se concentrará entre 2028 y 2032, período en el cual los desembolsos anuales serán obligatoriamente superiores a los US$ 8.000 millones.  

El cronograma oficial de pagos provisto por el FMI detalla las siguientes obligaciones para el Tesoro argentino: 

Año

Monto del Pago (en millones de dólares)

2027

US$ 7.840

2028

US$ 9.658

2029

US$ 10.703

2030 (Pico máximo)

US$ 11.601

2031

US$ 11.070

2032

US$ 9.333

2033

US$ 5.708

2034

US$ 3.391

2035

US$ 1.795

2036

US$ 300

2037 a 2046

US$ 212 anuales

Los peores años se vivirán entre 2029 y 2031, cuando la Argentina deberá pagar sumas superiores a los US$ 10.000 millones de forma anual. El techo del programa se alcanzará en 2030. A partir de 2033, la carga decrece notablemente. Hacia la última década del acuerdo (2037-2046), el remanente se estabiliza en pagos marginales que rondan los US$ 212 millones anuales. El Ministerio de Economía confía en afrontar estas obligaciones mediante un fuerte superávit comercial impulsado por sectores exportadores clave como la energía (Vaca Muerta), la minería (litio y cobre), el sector agropecuario y los servicios basados en el conocimiento.

El cuadro descripto revela la causa última de la crisis de representación reinante y la creciente insatisfacción democrática ya que, desde la recuperación del orden constitucional, ningún gobierno tomó el toro por las astas frente a la madre de nuestros males: La odiosa deuda externa ilegal e ilegítima. Y la noria continúa, gobierne quien gobierne…

Es más, ratificando la máxima según la cual “entre bueyes no hay cornada”, la Cámara Federal de Casación Penal resolvió archivar definitivamente la causa judicial que investigaba al ex presidente Mauricio Macri y a otros ex funcionarios por el acuerdo que su gobierno firmó con el FMI en 2018. La decisión fue adoptada por unanimidad, después de que el fiscal general Raúl Omar Pleé retirara el recurso con el que se buscaba mantener abierta la discusión judicial sobre el expediente. El fallo fue firmado por los jueces Javier Carbajo, Gustavo Hornos y Mariano Borinsky - que engrosan la lista a memorizar para cuando vuelvan los buenos tiempos -, integrantes de la Sala IV del máximo tribunal penal federal. De esta manera, quedó firme el cierre de la investigación, que buscaba determinar si existieron delitos en la negociación y la implementación del préstamo otorgado por el organismo internacional durante la gestión de Cambiemos. En buen cristiano, más tránsfugas impunes.

Mientras, por las calles de Washington siguen transitando las venas del poder político de Estados Unidos que bombea las dinámicas globales. En esa capital de ritmo por momentos extrañamente provinciano Javier Gerardo Milei acaba de cosechar un recibimiento amable y varias señales de que el dueño de casa, Donald Trump, seguirá estando de su lado más allá del resultado de las elecciones de medio término del 3 de noviembre, que prometen menguar gran parte de su poder. Detrás del jefe de la Casa Blanca, opera el establishment norteamericano, que transformó la relación con la Argentina en una prioridad para el desarrollo de los negocios estratégicos y está sobreinvertido en el proyecto libertariano. Incluso cuando la rebelde Nueva York, el corazón de Wall Street y de los mercados, le siga siendo esquiva a Milei, dude de su futuro electoral y lo condene a un riesgo país que roza los 650 puntos.

De modo tal que el gobierno no encuentra otra alternativa para blindar su fracaso que seguir apaleando manifestaciones de hartazgo popular. Así ocurrió durante la última semana en la estación de subtes Juan Manuel de Rosas (cabecera de la Línea B, en el barrio de Villa Urquiza), cuando los trabajadores llevaban a cabo una medida pacífica de apertura de molinetes (paso libre para los usuarios) en protesta por la suspensión de un compañero y para denunciar la tercerización irregular de tareas de mantenimiento por parte de la empresa concesionaria Emova. En tal contexto se produjo la violenta detención de referentes del gremio de los Metrodelegados (AGTSyP), desatando una jornada de extrema tensión en la Ciudad de Buenos Aires. El operativo de la Policía de la Ciudad, calificado por el sindicato y organismos de derechos humanos como una feroz represión y criminalización de la protesta, que derivó en un paro total e inmediato de las seis líneas de subte y el Premetro durante casi seis horas. Tras las masivas protestas, los dirigentes gremiales Claudio Dellecarbonara, Facundo Heredia, y Néstor Segovia, fueron liberados por la tarde y el servicio comenzó a normalizarse paulatinamente.

Frente a este panorama, resulta más que pertinente volver a preguntarse cómo se prepara la “oposición” para hacerle frente.

Y a ese respecto, resulta ineludible la sentencia de Alejandro Horowicz, autor de un clásico de las ciencias sociales como “Los cuatro peronismos” (https://dokumen.pub/los-cuatro-peronismos-9789876282277.html), quien sostiene que “el Partido Justicialista existe, el peronismo no”. 

Desde otra perspectiva - en este caso no marxista -, la célebre frase "El peronismo no existe más, el peronismo murió" es una tesis  sostenida por el filósofo y teórico político argentino Alberto Buela Lamas. A pesar de ser un histórico referente del pensamiento nacional y justicialista, Buela ha instalado esta contundente afirmación en reiteradas apariciones públicas, aplicando un principio de la filosofía clásica: no se puede hablar formalmente de lo que ya no posee una esencia real. Sostiene que existen millones de personas que se sienten peronistas, pero que se han quedado huérfanas y sin una representación política genuina, dado que la estructura del movimiento como tal dejó de ser. Desde luego, ya no es el único que sostiene esta afirmación.

Y hoy por hoy, ante la confederación de peronismos compuestos por gobernadores cuya prioridad consiste en atender su realidad inmediata, así como la reducción de su principal bastión electoral al conurbano bonaerense, ambas perspectivas ya no suenan descabelladas.

Aún sin suscribirlas categóricamente, bastará con pasar revista a la reciente conmemoración del 81° aniversario del Día de la Lealtad - acto de Áxel  Kicillof en La Matanza, acto de Máximo Kirchner en Chaco, acto de la CGT en su porteña sede de la calle Azopardo, saludo de La Cámpora frente al balcón de San José 1111, etc. -, para constatar que el movimiento fundado por Perón y Evita exhibe una diáspora difícil de revertir… muy a pesar de los ingentes esfuerzos de Sergio Tomás Massa por gestar un variopinto Frente Antimileísta que, como puede suponerse, será más “pan para hoy y hambre para mañana”.

Hace varios editoriales que, apelando a la categoría de momento liminar de la Historia - utilizada por el ex vicepresidente boliviano Álvaro García Linera -, venimos sosteniendo que, entre la crisis (¿terminal?) del peronismo y la creciente simpatía por una izquierda parlamentaria consecuente, media un enorme salto en largo para que alumbre algo digno de constituirse en un nuevo movimiento histórico.

Muy a pesar de ello, en Argentina despunta un fenómeno que merece suma  atención: Una nueva generación, huérfana de representación, demuestra estar dispuesta a combatir en la primera línea, sin abandonar el espacio público cuando el poder lo determine. Teléfono para todo el arco político antisistema.-

 

JORGE FALCONE



[1] Las personas de la generación Z, conocidas como Centennials o Zoomers, son nativos digitales que nacieron entre mediados de los 90 y la década del 2000 y nunca estuvieron sin Internet. La generación Z utiliza las redes sociales y distintos dispositivos tecnológicos. Esta generación recibe información de distintos dispositivos. Las personas pertenecientes a la Generación Z tienen fe en sus conocimientos tecnológicos y en sus diferentes plataformas de redes sociales y buscan estar informados todo el tiempo. 

 


 

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